
¿Acaso el hecho de faltar el padre o la madre (o ambos), es tan merecedor de ser olvidado una vez al año? Cuando los adultos que dirigen un aula, deciden que es momento de pasarle por la cara su falta, a una cría humana a la que, para más inri, deben tutelar?
¿Cómo se llega a creer, por parte del profesional del aula, que recordarle la falta del padre (o de la madre) es pecata minuta para un huérfano?
Será algún tipo de sociogén negativo, el que produce este tipo de idea tan mezquina, de celebrar el día de quien te falta en tu casa… sea por muerte, por abandono, o porque ya ni se sabe quiene ha sido el macarra , que fecundó a tu madre biológica?
Realmente somos tan hipócritas y egoístas, que podemos olvidar esa situación vital de nuestro alumno, tal como si un día olvidara venir abrigado al cole, un día de mucho frío. Que también sería algo a observar (y actuar)!!!








