
…nos hacen otros regalos.
Incluso contando su olor, si es que no se lo «robaron», ¿qué nos regala una flor, una vez llegada su madurez?
En una página dentro del blog reflexionamos sobre el papel que juega el tiempo en la creación de ideas, con el amigo Descartes… y después en la remaduración de esas ideas, una vez convertidas en hechos consumados.
Y aquí tenemos un claro ejemplo, al ver como la belleza de una determinada ordenación «petálica», muda, por ley natural, en un fruto, incluso comestible. Como algunas partes de la hermosa flor se han transformado en material comestible y, lo más importante, regenerador del ser vivo de donde procede.
Los pétalos tiran de nuestros ojos, como tiran también de los insectos que vienen por el néctar de estas partes directamente reproductoras de la flor,
Nosotros disfrutamos de su visión, los insectos de su deleite gustativo y nutritivo… y nosotros, de nuevo (como Eva), de su fruto tan sabroso. Y todo eso nos lo ofrece la misma flor, siempre que estemos dispuestos a querer verlo, tal como nos lo presenta : a la vista o con cierto toque escondido.
¡Anímate!