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  • ¿Y algo sobre … COMPORTAMIENTO?

    Estamos llegando, estamos llegaaando…

    Ver y mirar, a sí mismo y al otro. Establecer comunicación o no con él. Sentirse atraído, repelido o indiferente. En el fondo, una especie de equilibrio dinámico.¿Como nos vemos? ¿Cómo nos ve el otro? ¿Qué hacer con él?

    Entramos en un terreno muy paaantanoso. Estamos hablando ya de la conducta o comportamiento de un ser humano, al encontrarse consigo mismo y con el otro, que está haciendo de vecino (bueno, malo o indiferente). Porque nuestro comportamiento no será el mismo, en función de lo que veamos después de mirarlo (atentamente o superficialmente)

    Y entramos, entonces, en el estudio de ese comportamiento humano, tanto individual como colectivo. Es decir, entramos en el territorio, no menos paaantanoso, de lo que aquí llamamos sociogenética. ¿Qué pasa por nuestra mente, una vez que veeemos algo que nos interesa (y mucho)?

    ¿Dispuestos a seguir?

  • Es más fácil aplastar lo que NO se ve…

    Y por ese motivo… y volvemos de nuevo al inicio del blog… es tan importante experimentar la visión, lo más profunda posible. Para vernos y para ver a los demás… aunque sea un simple helecho. Pero no llega con verse, hay que comunicarse… hay que hablarse (como sea).

    Tenemos que observar la realidad, para orientarnos por ella, sabiendo por donde pisamos… y con quién. Lo que requiere tener un lenguaje para comunicarnos los otros. Y caminar con reglas propias, coincidan o no con las normas sociales que tratan de imponernos ya desde la cuna. O del pajar donde nacimos, si no hemos tenido cuna, ni siquiera heredada. Pero todo eso se tiene que hablar.

    Porque las reglas sociales deben permitir nuestra maduración natural y libre. Si no NO VALEN. Deben permitir que se nos vayan fijando los genes sociales positivos, que son los genes biológicos reforzados por su maduración social. Pero las reglas que impiden es maduración natural y libre, que las hay (y muchas), deben ser borradas del mapa que describe el comportamiento social del ecosistema donde vivimos.

    Como tanto repetimos, ese es precisamente el objetivo principal de nuestra etapa adolescente. Ir llenando nuestra mochila mental con las herramientas precisas para llevar acabo la regeneración social.

    Y es por eso que los adultos no tragan a los adolescentes, por mucho que presuman de lo contrario. Los nuevos helechos no son despreciados por sus hermanos adultos… las criaturas humanas sí. Despreciadas y temidas al mismo tiempo.

  • La sociedad adulta se basa en … el CASTIGO

    Hablamos de ser diferente, un incomprendido, incluso un poscrito, un expulsado social, a fin de cuentas. Te echan del grupo donde estás, porque consideran que no mereces ser «como ellos». No haces lo que te piden.

    En el fondo es un castigo al que te consideran merecedor, aunque tú no hayas hecho nada para conseguirlo… como la esclavitud, puede ser simplemente por nacimiento… has nacido en el lugar o en la clase social que se considera inferior… ya nunca podrás ser como los demás. Pasarás a ser un inconformista. Un desapegado, un outsider…

    Hay una diferencia biológica en los seres humanos, que la SAD no considera realmente, salvo si le conviene. Por la contra favorecerá una desigualdad social, aunque la vista, a veces, de igualdad meramentt formal. Como si se tuvieran los mismos derechos sociales, aunque realmente no sea cierto.

    De hecho, en vez de favorecer grupos sociales, donde se respeten las diferencias biológicas, pero se igualen todos en derechos sociales, lo que hace, es favorecer la desigualdad social, generando grupos muy diferentes socialmente (clases sociales). Y a veces con una diferencia totalmente inhumana.

    En esencia, es crear diferentes grupos sociales, en función de un adn social diferente : el de los pobres y el de los ricos, por ejemplo.

  • El adulto necesita… mucho EQUILIBRIO

    Acabar de adulto es como caer por una catarata… y se necesita hacer un gran esfuerzo para volver a la superficie.

    Porque, en esa vuelta a respirar, se notará si has aprendido lo necesario, en tu bajada por el río. No solo para impulsarte hacia arriba, una vez caído, si no para nadar hacia la orilla. Se requieren destrezas (la «mochila» que aquí decimos), aprendidas en la adolescencia.

    Por eso decimos aquí, que, si pierdes parte de tu adolescencia, llegarás a ser un adulto incompleto.

    Cuando se habla del destino es una forma de ocultar la esencia del proceso de maduración… de infante a adolescente, y de adolescente a adulto… con esa segunda adolescencia posible, que aquí consideramos se puede dar si has tenido una completa adultez. A eso le podemos llamar el equilibrio mental del adulto.

    Y eso es lo que le puede haber contado el Robert al Paul.

  • La SAD nos hace pagar … nuestra REBELDÍA

    Porque el demostrar que ya somos mayores o capaces de romper las normas sociales, suele llevar consigo un descalabro personal, tanto físico como psíquico.

    Hubo un tiempo que llegaba con mantener un pitillo en la boca o un cubata en la mano… incluso soltar varias palabras de esas que se decían malsonantes, para sentirse un hombre… en concreto un macho, y bien machote. Incluso teniendo útero…

    Porque la hembra con Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino, copiaba los gestos del macho rebelde, dado que aún no había llegado ningún tipo de evangelio, para salvarles de la quema machista.

    Un símbolo claro, fue nuestro apreciado James Dean, que vivió como quiso, es decir muy poco. Su confusión con los puntos cardinales fue ilustrativa. Tanto en el cine como en la vida.

    ¡Y vaya modelo nos quedó!

  • Y seguir en… la INFANCIA!!!

    O, ya puestos, ¿qué hacen esos adolescentes? Porque los adolescentes también aprenden, bien o mal, de los adultos, pero ya son algo mayores para dejarse manipular sin un atisbo de rebeldía. No son responsables de lo que hacen, pero sí empiezan a ser responsables de hacer lo que le enseñan los adultos irresponsables (como seres humanos). Como pasa en los primeros día de una clase de ciencias, no pueden saber casi nada de lo que se explica, salvo que traigan de casa alguna información. Pero sí son responsables. siendo ya preadolescentes, de empezar a aprender, porque se necesita una dosis de atención y un poco de esfuerzo para adquirir cualquier conocimiento. Y si se dejan ir por el barranco de la molicie, ya empiezan a ser futuros responsables de esa dejadez. No de lo que hagan, pero sí de lo que dejan de hacer.

    Las crías del puma, en su primera fase de maduración, ya se esfuerzan por aprender alguna cosa que necesitan en su siguiente fase madurativa. No esperan, para ver si se la introducen de forma más o menos automática.

    Las crías de animales irracionales no se pueden permitir el lujo de retrasar lo que aprenden, ya que les va la supervivencia en ello. No pueden relajarse, como sí hacen las crías humanas… mejor dicho, lo hacen sus progenitores.

    Y no hablamos, por ahora, de padres maltratadores. Solo de padres que no cumpleen con su función biológica de ser tutores de sus hijos… y como comentamos hace poco, en cierto modo, son también tutores de los hijos del vecino.

    Pero es que los adolescentes aprenden de los adultos a entrar por la senda del maltrato, de una forma social (artificial) que remata por ser totalmente «natural». Lo acaban aprendiendo sin esfuerzo. Y el chaval de la imagen (La lengua de las mariposas) es , precisamente, un caso típico de subsumisión en el fascismo ambiental. Más grave aún, porque era una cría humana de natural buenazo.

  • ¿La PREGUNTA… del millón?

    Vaya papelón le espera a Marco, cuando le dicen que tiene que empezar de nuevo, porque su madre ha emigrado… y el no quiere vivir sin su madre.

    De nuevo a buscar el útero materno…

    Y de nuevo a reiniciarse , como hacen los ordenadores, a buscar la forma de hacer como si diéramos los primeros pasos en la vida, aunque realmente en nuestra memoria tenemos almacenado todo lo que hicimos hasta hoy. Y, como solemos repetir, lo que hicieron nuestros antepasados. Todo aquello, que responde a mutaciones importantes, que dejaron su presencia en el ADN que portamos.

    Y todo eso es lo que supone «volver a empezar», da igual que sea el inicio original (salida del útero) o sea la enésima vez que chocamos contra un muro social, ese que nos quiere impedir el avance y que nos obliga a replantearnos nuestra vida de nuevo.

    Empezando desde cero o, a ser posible, usando el material mochilar que aún nos pueda servir de apaño. Sobre todo ciertas armas defensivas, que aún no fuimos capaces de usar o que le sfalaatba aalgún elemeento clave, apars ere operataivas. No podemos desfallecer, porque si no está nuestra madre apoyada en los Andes, intentaremos no hacer el viaje en vano. Como Ulises, debemos aprender al máximo en esa búsqueda, iniciada en la tierra de los clásicos romanos. Algo habremos aprendido de ellos, para este viaje!!!

  • Y si eres preadolescente… MUCHO MÁS

    Y los problemas aumentan, con una pasmosa celeridad… igual que disminuye la edad en que el ser humano aprende a ser problemático.

    Antes era en la adolescencia, cuando se metía uno en el fregado de tener que escoger entre ser problemático o no. Ahora ya está la preadolescencia , como puerta de entrada al inevitable conflicto generacional con el mundo adulto. Por algo decimos aquí lo del mandato genético de regeneración social, que trae consigo toda cría humana. El choque es inevitable… no se puede reformar dejando todo como está.

    Y un gran problema es que, ciertos aspectos como la sexualidad, se van introduciendo a marchas forzadas (sobre todo publicitarais) en el final de la infancia.

    Cada vez la SAD fomenta una más temprana sexualización de la infancia.

    Ya no hay que nacer en una familia maltratadora, para ser violadas, sobre todo ellas, en edades que hasta parecen inimaginables. Al menos mentalmente. Estamos, hoy en día, en un mundo de auténtica mierda, y muy siliconada como humanidad.

  • Y por todo eso decimos que… toca ELEGIR!!!

    Porque, nos dejemos llevar por nuestros prejuicios (genes sociales negativos) o no, tenemos que acabar eligiendo… siempre hay una bifurcación como mínimo para optar. Y por eso era vital diferenciar, al principio, el hecho de mirar del hecho de ver… y… porque no parece que se escoja ser machista, pero sí SE ELIGE.

    Necesitaremos nuestros filtros mentales propios, para analizar los datos que recibimos de la realidad y contrastarlos con lo de nuestra memoria, para tomar decisiones que no nos perjudiquen. O, al menos, que lo hagan mínimamente.

    Para no dejarnos manipular por los filtros de la SAD.

    Es la pregunta que se trabaja en una página del blog. La importancia de no dejarse llevar por la imagen que los demás tienen de nosotros. La suma importancia de trabajarse la imagen real de uno mismo, neutralizando al máximo las proyecciones mentales, que los demás hacen de nuestra realidad, para que se acople a lo que ellos quieren ver.

    No se puede dejar que sean los otros los que escriban nuestra historia. Algo que muestra muy bien la serie de Cuarón, a la que antes hicimos referencia. Ni los prejuicios ni los postjuicios, pueden ser válidos para pintar nuestra imagen real.

  • ¿Es posible que… se HEREDEN?

    Y aquí tenemos un gran problema… algo que nos hace entrar en la sociogenética, porque ya no nos llegan los avances analíticos, que se dan por el camino de la genética (herencia biológica), ni de la sociología (influencia ambiental), y menos aún por el de la psicología (posibles traumas mentales).

    No sabemos si en algún momento se puede hablar de que la personalidad es heredable, más allá de meros apuntes sobre la transmisión de caracteres genéticos determinados… o incluso de la influencia familiar en la educación/domesticación de la cría humana, más allá de los padres…

    Aquí hablamos de transmitir una idea (ver páginas cartesianas del blog), que un ser humano, simple cabeza de familia o poderoso rey, tiene en su mente, creada por él o recibida de otro ser humano anterior, en la cadena del Poder… que dejará sus huellas en la mente de los hijos, y de los hijos de esos hijos.

    Hablamos de una herencia tan clara como la biológica, aunque resida en ideas que anidan en la mente y sean elementos ideológicos, mucho más influenciables que los genes biológicos, que seguro son más reacios a sufrir mutaciones naturales.

    Pero, nos debe quedar claro que, ese prejuicio dado, en este caso de tipo machista, se transmite hereditariamente, por vía social, de generación en generación. Así de simple.