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  • Sobre todo cuando… son IRREVERSIBLES

    Y el miedo se combate con la ciencia. Para actuar antes de que un cambio se haga irreversible. Como la muerte o una mutación corporal, que viene a ser una muerte parcial. Las mutaciones mentales no son totalmente irreversibles.

    Porque toda creencia, cuánto ms descabellada mejor, se va disipando como si fuera niebla, cuando la vamos iluminando con ese faro especial que es la ciencia.

    Ella es la manzana de Eva (repetimos, de Eva, no la de Apple). Y ella nos puede ayudar a desembarazarnos de ese miedo artificial, que la SAD nos ha metido en la mente, gracias a esos injertos de genes sociales negativos, que nos va haciendo a lo largo de nuestras etapas de maduración como crías humanas.

    Es tanto el miedo que se nos puede «meter en el cuerpo», como se dice vulgarmente, que nos convierte en otro tipo de ser humano diferente al que estaba proyectado por la naturaleza (sea lo que eso sea).

    De hecho nos puede convertir en auténticos zombis, de forma que decidamos acabar con nuestra vida, mediante el suicidio, o acabar con la vida de otros, mediante el asesinato (único o múltiple). O simplemente ir cubriendo papeles con informes, quizás en soportes digitales, en cualquier oficina/agencia del poder. Es decir, hacernos piezas operativas de la maquinaria social dominante.

  • Y normalmente MIENTEN… más que mean

    Porque ese comportamiento está en su esencia, es decir en su adn social negativo. Ese que ha adquirido a lo largo de su vida. Voluntaria o involuntariamente. Incluso recibiendo mimos del predicador o recibiendo palos del mismo predicador (o de otro).

    No deja de ser un Síndrome de Estocolmo del que gana una FE perdiendo su conciencia, como ser humano natural y libre. Es decir, lo contrario de lo que dice esa nueva religión que practica : en realidad, ha vendido su conciencia humana a un dios, para ganar un alma. Un alma que lo llenara de burbujas creyentes, la gran silicona de la historia, en vez de producir su mente las ideas racionales y emocionales pertinentes (como humano).

    Es lo que aquí llamamos el gen social negativo perfecto. Nada de obedecer al ADN biológico, buscando sus maduración natural y libre (un adn social positivo). Se trata, por el contrario, de que, a partir de ese momento (tener fe), ya solo se obedezca a quien es el delegado de su dios en la Tierra.

    Nada de pensamiento crítico. Solo seguir a pies juntillas aquello que te aconsejan hacer, o peor, lo que te manden, incluso si ello supone ir a una guerra religiosa.

    O, como pasa mucho actualmente, con el fanatismo musulmán, matar al infiel allí dónde se halle. Y sea quién sea, incluso una cría humana totalmente inocente(todas lo son!!!). De hecho se usan a las crías inocentes , para convertirlas en niños bomba. O también, el nuevo descubrimiento del nazisionismo israelí : usarlos de niños escudo.

  • Todos los demás predicadores son… meros VENDEDORES

    No venden lavadoras, pero venden una fe que es algo semejante. Una máquina de lavar el cerebro, haciendo además que dé muchas muchas vueltas, para que se pierda observando la realidad, hasta que se conforma con una parcela de ella : la que le permite ver su fe.

    Despuçes de un buene centriguado releeigiosos ya anao quieres receeonocere ni aatus amaigos sy faamailaiaraaes. A todos lsos verá a taravés del filtrrod etu fe. ese que ta aha cocmcido ele cococ, hasaat dejarte convereteido ene euana especie de zombi, paara misa y cocmunión didaria… y, sossbre tood, apaar salir corrienedoe ene la apróximaa cruzdaa que tu iglesia dcida ameepzar.

    Es algo que transmite muy bien la gran película del Laughton, su Noche del cazador.

    Un Robert Mitchum de cemento armado que solo quiere vengarse del mundo, usando el subterfugio de la fe cristiana.

    ¿Cuántos Mitchum no hay, vestidos de sotana o con traje de domingo, carcomiendo la materia gris de las crías humanas del planeta? Aunque no sean matones ni violadores. Aunque solo presuman de pastores (comecocos).

  • Porque el único predicador… que es VERDADERO…

    … es el ser humano que predica la libertad del oprimido. No mantener su sumisión, sea a un dios o a un gobernante. Porque, al final, los dioses siempre están a favor del gobernante. Y más cuánto más totalitario sea. Incluso si es el macho que se casó contigo.

    Y pedir , por lo tanto, la liberación de todo oprimido, sea por el color de su piel, sea por su orientación sexual, sea por sus opiniones… incluso, que sea por odiar la narrativa homérica.

    Y luchar por esa libertad. Porque ya Aristóteles lo dejó bien claro… sin el acto la potencia es inútil. No se consigue la libertad del oprimido si no se pone en movimiento el que lucha por esa libertad.

    Cada uno a su nivel, con su propio estilo… pero todos con un objetivo común : que no haya oprimidos en este planeta. Y luego en Marte, que Mr. Musk no es nada de fiar.

  • Pero el poder se instala… de muchas FORMAS

    La sombra del poder es muy alargada y muy, muy profunda. Y nace de la noche de las sombras. La Biblia Abrahámica bien nos lo señala. Porque todas las sombras del poder, como pasaba con el poder de Mordor, dimanan del mismo sitio. Todas dimanan del poder, y da igual que sea un poder seglar, que un poder religioso. Porque los dos tipos de poder, despliegan sus genes sociales negativos, tal que auténticos Nazgûl , para anegar de sombras el planeta Tierra al completo.

    Todo lo/el que quiere controlar el comportamiento (la conducta) de un individuo humano, necesita imperiosamente un gen social negativo, injertado en sus mentes cuanto antes, para que acabe siendo uana apieza de la amaquinarai social que le ha ainjeretadao ese gen social.

    Y la religión ha sido siempre especialista en ese tipo de injertos tan tempranos. Pensemos por un momento en el bautismo, que se celebra en la religión cristiana. Aún siendo un bebé ya te visten de cristiano. Y sí, es cierto que tú no te enteras, pero ya ha cambiado totalmente la mirada de tus vecinos. Ya NO estás en pecado. Como explicamos en su momento, mirar y ver no es lo mismo. Por ese motivo esta ceremonia del bautismo es tan importante. Será la que provoque que te vean ya como cristiano, aunque estés desnudo, a partir de «sufrir» esa ceremonia.

    En cierto modo, y sin dejar a Tolkien, el bautismo es como un anillo de poder, que te impone ser obediente al credo religioso, y como si él fuera el anillo de poder supremo, el que gobierna a todos los demás anillos.

    Aunque, en en este caso, no es necesario arrojarse a un volcán para librarse de él. Solo es un gen social negativo, que se desbloquea recuperando la capacidad del gen biológico correspondiente. Incluso, aunque se haya debilitado mucho.

  • Cuando maduras un poco y empiezas a… hacerte preguntas

    Tratando de hacerte lo más socrático posible, es cuando notas que te faltan muchas cosas.

    Porque el mantra délficosocrático de «conócete a ti mismo», de poco vale si no se acompaña de la pregunta imprescindible : quién soy yo. Y por ahora dejemos a los otros «yos» posibles (y muy probables).

    Pero esa pregunta no viene debajo del brazo, como dicen algunos que viene en todo bebé (que nazca en cuna rica).

    También es muy difícil de llegar a su formulación. Se necesita madurar… y mucho.

    Y por eso no es fácil que el Manu de Barrio haga ese tipo de pregunta. Por lo menos para saber que piensa su amigo, sobre lo que hacen deambulando por el barrio, como simples autómatas de feria. Así que nos mola poner nosotros esa pregunta en sus labios, porque consideramos que es muy muy pertinente. Un inicio de pensamiento crítico, que todo adulto que presencie su mirar al escaparate de la agencia de viajes, debiera tener presente. Como simple amigo imaginario, como un igual (colega)… o como un adulto tutor. Pero nunca como adulto maltratador, que seguramente acabará siendo.

  • Cuando miramos y no sabemos… interpretar lo que vemos

    El buenazo de Moncho, el gorrión, de nuestras clases con cine. Mostrando su asombro porque ha descubierto que existe en el mundo un ser humano, con forma de mujer, y por el que se siente inexplicablemente atraído. Aunque solo sea curiosidad. Esa que tanto defendimos al explicara la enorme diferencia entre mirar y ver.

    Porque se necesita curiosidad para pasar de una fase a otra. Sin curiosidad no puede venir la necesidad de observar. Y sin esa necesidad no vamos a desarrollar nuestra capacidad genética, para observar bien a fondo el ecosistema al que nos debemos adaptar.

    Incluso mucho más a fondo que el típico depredador, que observa la comida que debe cazar.

    Porque un simple depredador nunca tendrá la curiosidad de estudiar a esa pieza cazable. Asumiendo que es un animal, que puede dar de sí mucho más que una simple comida. Por ejemplo, tal que un león, que solo toma un trocito, pero no puede pensar en como la naturaleza ha dispuesto las cosas, para que luego otros animales vengan a disfrutar en parte esa comida.

    Y la mente humana sí que puede, y por eso ha llegado a establecer lo que llamamos ciclos de la naturaleza. Por esa capacidad genética de observación, preámbulo de la adaptación, que posee nuestro amigo Moncho, «el gorrión».

  • Cuando el gen social colabora… con el gen biológico

    El entusiasmo es muy bueno, ayuda mucho en una lucha (de todo tipo), pero hay que saberlo administrar. No todo lo que viene en pastilla, puede ser asociado a una buena ración de salud.

    Y no conviene confundirlo con la energía química que nos proporcionan una serie de sustancias, sean artificiales o naturales. Eso no es entusiasmo natural es un simple espejismo. Un engaño mental.

    También pasa con el fusil ametrallador que nos dejan en las manos. Da igual que sea un potente AK-47, porque antes de saber usarlo con precisión, lo más seguro es que ya se volvió contra nosotros.

    Y lo mismo pasa, si en vez de un fusil, nos metemos en el cuerpo la típica cosita redonda, más o menos aplanada, que nos da ese amigo «del alma» que tanto nos aprecia. La tan ansiada y amada droga. Sea la que sea.

    Porque es muy fácil despreciar a los niños que van a ser soldados en África, mientras nos convertimos en zombis de discoteca… o, incluso mucho peor, en funambulistas de azotea, mientras disfrutamos de nuestra apasionante vida urbana.

  • Porque no es fácil ser mujer… y no ser ETIQUETADA

    Incluso te etiquetan como «mujer libre», si insistes mucho en tu libertad. Pero, con un toque shakespeariano, muy concreto, nos podemos preguntar sobre ese concepto que Sócrates no pudo discernir. Porque no hay diálogo platónico, que nos pueda dilucidar que entiende Sócrates por libertad en concreto. Sobre todo si tenemos en cuenta, que nunca se quiso preguntar (nunca) por la existencia de la esclavitud.

    En el fondo es como hablar de la Amistad, del Amor, de la Justicia… así en abstracto, sin tener en cuenta al ser humano individual (y colectivo), que sufría en el clásico día a día el inhumano hecho de ser esclavo.. sin Amistad, ni Amor, ni Justicia…

    ¿De qué amistad, de qué amor o de que justicia podía estar hablando un filósofo, su inventor (del hecho filosófico)para colmo, cuando estaba siendo servido por un esclavo? No estaría de más que también se preguntara por la Hipocresía… Puede que a estas alturas de la Historia Humana, estuviera más claro que no debía existir la esclavitud en pleno siglo XXI… y, «mucho menos», los genocidios como el de Gaza.

    Pero la cultura clásica grecorromana, como la oriental (asiática), no estaba para ensuciar la mente de sus preclaros pensadores en asuntos tan terrenales, como la explotación del hombre por el hombre. Fue un tal Jesús el único que se atrevió a decir que no sería de los ricos el reino de los cielos. Pero luego vino el Vaticano y la jodió. Además : ¿Qué le importa a los ricos ese cristiano Reino de los Cielos, del que hablaba un hombre que fue crucificado por otros hombres?

    Así que pasó mucho tiempo, demasiado, antes de que Catherine Deneuve se pudiera hacer preguntas como la de la imagen. Aunque si tuviera algo de tiempo, siempre le quedaba el consultar con Gustavo Bueno, por ejemplo.

  • Viene a ser el cuento de aquella mujer liberada… falsamente, que tanto presumía de JIPI

    Decían que si las flores y el viaje, sobre todo si era químico, podían hacerte madurar a tope. Cuando realmente era una forma de ir podando todas las ramas de tu árbol corpóreo y, lo que es mucho peor, impidiendo que tu mente floreciera en la próxima primavera. Eras la ilusa Rose, que se embarcaba en su Titanic, para que un Jack le permitiera vivir.

    Como jipi, te atabas a un macho de la florida tribu, igual que siempre. Aunque durante una temporada probaras con varios diferentes. Abandonabas a tus hijos, para ser educados por los animalitos del bosque, esperando que algún Tambor los guiara. Pero sin enseñarles que, en el bosque de la vida, hay unos cazadores que desean matar/explotar a la mamá de Bambi.

    Decías NO a hacer la guerra, pero tampoco ayudabas a que se frenara su refuerzo, por parte de los políticos. Porque estabas imbuida de ese espíritu oriental, que supone una tendencia a que todo pase, para que te deje pasar a ti. Siempre (y primero) a TI.

    Preferías ser en la otra vida un bonito gato maullante, a ser, en esta, la que ayuda a una amiga, aunque sea alguien que no comprendes, a sobrellevar su desesperanza.

    Es decir, escapabas de un gen social (integración en el sistema establecido), y hiciste todo el camino necesario para encontrarte otra variante del mismo gen (integración en nuevo sistema de opresión). Especialmente si optabas por introducirte en la sacrosanta secta del Gran Manipulador Divino. Con su gurú correspondiente. En el fondo, una pobre criatura humana con la conciencia prestada.