
Acabar de adulto es como caer por una catarata… y se necesita hacer un gran esfuerzo para volver a la superficie.
Porque, en esa vuelta a respirar, se notará si has aprendido lo necesario, en tu bajada por el río. No solo para impulsarte hacia arriba, una vez caído, si no para nadar hacia la orilla. Se requieren destrezas (la «mochila» que aquí decimos), aprendidas en la adolescencia.
Por eso decimos aquí, que, si pierdes parte de tu adolescencia, llegarás a ser un adulto incompleto.
Cuando se habla del destino es una forma de ocultar la esencia del proceso de maduración… de infante a adolescente, y de adolescente a adulto… con esa segunda adolescencia posible, que aquí consideramos se puede dar si has tenido una completa adultez. A eso le podemos llamar el equilibrio mental del adulto.
Y eso es lo que le puede haber contado el Robert al Paul.
¡Anímate!