Categoría: política

  • Porque la llamada realidad te puede dejar,…

    … simplemente, muy descolocado!!!

    Porque un muro que parece, a primera vista, estar en vertical, es simplemente la calzada típicamnete belga, adoquinada en horizontal, para que disfrutes paseando sobre ella. Aunque sea estando proyectada en vertical sobre una pantalla. Está esperando un paseo mental.

    Y volvemos así a la tremenda importancia del llamado PUNTO DE VISTA.

    Pero vamos a tener que mirarlo desde otro punto de vista, valga la paradoja. Es decir, profundizar un poco en el hecho de que no solo está el problema de que podemos ver una flor, por ejemplo, de muchas formas. Sino que también, debemos tener en cuenta que alguien puede querer que precisamente veamos esa flor con otro punto de vista. Y, ese punto de vista «de fuera», no va a ser precisamente «nuestro punto de vista». No tiene porqué ser. Va a depender mucho de la herramienta filtrante, esa que debemos ir conformando a lo largo de nuestra adolescencia. Para llevarla en la mochila en nuestro duro viaje hacia la adultez. Ese viaje tan complejo, que tiene mucho que ver con la homérica vuelta a Ítaca.

    Algo que tiene mucho que ver con el filtro del que llevamos hablando días. ¿Qué es sino un filtro, más que un punto de vista obligado? Nos hacen mirar lo que ellos quieren que miremos. Y lo veamos como ellos quieren que lo veamos. Por esa razón debemos tener nuestros filtros mentales propios. Y hechos por nosotros mismos. Nada de comprarlos en un mercadillo social, por muy de moda que esté.

    Recordemos, pocas formas de mirar existen, pero formas de ver, casi tantas como seres humanos tiene el planeta. Y sobre esas formas de ver se van dando los pasos necesarios, para avanzar en el proceso de evolución natural. O artificial, que ya se acabó aquello de que solo la llamada naturaleza (sea lo que eso sea),interviene en hacernos progresar como seres vivos humanos. Y si vamos a ver lo que queremos ver, o ver lo que quieren otros que veamos, entonces tenemos un gran problema : la realidad será una o será otra. ¿Cuál nos convendrá ver?

  • Porque, a veces, es mucho mejor…

    … no atravesar el muro filtro.

    Porque tanto si existe en la realidad o solo exista en tu cerebro, el muro filtro está ahí. Impidiéndote avanzar, te pongas como te pongas. El problema es que sea opaco o filtrante (una simple red), no sabes lo que hay al otro lado.

    Y como decíamos con el cuento de que «la vida es bella», te puede llevar «al otro lado» (del muro), y vivir un ecosistema imaginario. Hasta que descubras el secreto y te puedas llevar un golpe terrible. E incluso, hacerte ver que ,una vez pasado, ya no eres el mismo. Que has cambiado. Te has convertido en un fantasma, un zombi, que solo en parte responde al ser humano, que tu eras antes de pasar el muro. Como le pasa al protagonista de «el nido del cuco«, que entra cuerdo y se queda dentro totalmente loco.

    Suele decirse, en este último caso, que acabas de traspasar el muro (filtro) de un manicomio. Por ejemplo.

    ¿Y esto que nos enseña?

    Como ese protagonista de cuquero, necesitamos salir de la adolescencia con una mochila bien llenita de herramientas, para defendernos «ahí afuera» (o «ahí dentro», según donde esté el observador). Será la parte de nuestro ecosistema donde ya no tenemos papás, ni una cueva casera para los momentos de peligro. Y entre esa herramientas es esencial que vaya una serie de buenos filtros mentales propios, que nos ayuden a separar la paja que nos quieran vender (los de la lavadora), del grano que necesitamos recibir, como alimento de nuestro cuerpo y nuestra mente. Lo contrario será creernos muy listos y quedar para siempre encerrados en un manicomio. Aunque parezca una residencia de lujo, abierta al mundo que nos dejan visitar, de cuando en vez.

  • Porque algunos se inventan…

    …una bonita realidad inexistente!!

    Porque alguien se puede inventar una realidada inexistente. Y ofrecértela como si fuera real. Entonces esa realidad que «tu ves» (te hacen ver)no existe realmente. Pero puede funcionar como un auténtico muro filtrante, no dejando que alguien vea lo que hay «detrás». La miseria de una realidad que resulta mejor esconder, por lo menos a los ojos de una cría humana, inocente por naturaleza. Y, a cambio, te ofrece una realidad ficticia, pero que funciona para que tu creas vivir en ella. Viene a ser un ecosistema imaginario, basado en partes de la realidad existente.

    Puede ser para hacernos un favor. Nos introducen en un universo paralelo al real, donde podemos sentirnos libres del horror que nos circunda. «La vida es bella» (Benigni) es un buen ejemplo de creación de ese tipo de mundo. Que no son reales, pero que aún pueden ser controlables en la medida de lo posible. Y siempre que su creador no pierda la razón de haberlo creado, así como su propia razón al mostrarlo «como si fuese real», para que nos permita un camino de vuelta a la nefasta realidad. Sobre todo si se ha conseguido, en el interín, mejorar algo la realidad. Por ejemplo, la liberación del campo de concentración o gulag

    Pero tiene ese peligro tan gordo, insinuado antes. ¿Qué pasará si no existe ese camino «de vuelta», dónde nos quedaremos?

    Porque la vida solo será «bella» si tiene «vuelta» y podemos al final disfrutar un poco de ella. Lo contrario es un engañabobos, por lo que no es fácil saber si vale la pena, como seres humanos. Por ejemplo esa aula citada ayer, donde el profe no establecía la confianza precisa , para evitar el muro de la desconfianza. Ese filtrado negativo va a dejar al alumnado indefenso para los demás días de clase.

    Y sí, hablamos mucho de las aulas de enseñanza, pero es que deben ser consideradas, como ya dijimos, uno de los muros filtro mejor preparados (para filtrar) a las crías humanas, en su fase de alumnado de un centro educativo/domesticador.

  • ¿Y qué papel juega este tipo de filtros…

    … en la formación de la PERSONALIDAD?

    Hablamos mucho de mirar y ver, con atención (observando). También del necesario punto de vista, porque lo que se ve depende mucho del observador. Tanto de su capacidad genética, como de las ganas que tenga de ver bien lo que mira.

    Y hemos «desbarrado» sobre los filtros y muros, que no nos dejan ver la realidad, o bien nos la dejan ver parcialmente. Incluso modificada, para hacerla «vivible», como hacia un padre en La vida es bella. Jugando al misterio en un campo de concentración nazi.

    Hasta metimos el concepto de muro filtrante, para hacer ver que todo muro juega también el papel de filtro. Porque realmente un muro impenetrable no existe. No tiene función social relevante. Solo impide el paso, mientras no se sabe que hacer con la gente que quiere pasar. Siempre habrá forma de entrar, aunque requiera mucho esfuerzo. O haya que esperar por el permiso de los poderosos, que controlan el muro. Si hasta Eva «entró» al árbol del conocimiento, con la oposición de Yahvé, es que nada es totalmente impenetrable.

    Pero igual que hacemos hincapié (ya un poco pesaditos) en diferenciar entre miarar y ver. Toca ahora dedicar un tiempo a resaltar la importancia de los muros que no parecen serlo. Los que no se perciben fácilmente.

    Eses que llamamos hasta ahora muros filtrantes , especialmente los que parecen inexistentes. Son muros filtrantes virtuales, pero eses sí que pueden hacerse casi impenetrables al 100%. O dicho de otra forma, eses sí que tiene una capacidad filtrante del 100%. De hecho la imagen de hoy nos puede conectar con el «filtro» del romanticismo. Ese tipo de filtro es más bien para ayudarnos a forjar lo que siempre se llamó personalidad del ser humano. Una «personalidad romántica», en este caso. Algo que aquí gustamos más de llamar adn social, positivo o negativo. Pero hay otros tipos de efectos, tan serios como ese, por ejemplo el colaborar en la aparición de las llamadas clases sociales. Y es, por eso, que tenemos aún mucha tela, mucha, para cortar…

  • Y qué decir del filtro escolar, también cultural y…

    … tan grave como demoledor!!!

    Porque existe un tipo de profe, que no mira para su alumnado… y si mira, ¡no lo quiere ver! Es el típico profesorado que mira más el libro de texto o el encerado que al alumnado. Y, si lo mira, suele centrarse en el «buen alumnado». Al «malo» lo suele mirar, con rabia o desprecio, solo cuando le reprende por algo que ha hecho (o no ha echo). Ese también es un gran muro escolar.

    Porque sin ópera se puede vivir, pero desescolarizado no. O, por lo menos, no nos dejan vivir como un integrante «normal» de la sociedad adulta establecida «como normal», esa que aquí denominamos SAD. De hecho, estar mal escolarizado supone tener menoso posibilidades de «salir adelante» en ese tipo de sociedad.

    Y vaya palabreja este concepto de «normal». Un concepto puramente matemático, que en el terreno social, solo vale para descalificar al humano diferente, al que no es como «nosotros».

    Y por eso, en la escuela no se mira igual, al alumnado normal que al alumnado «anormal». De hecho en la universidad se sigue con la misma táctica de mirar más a quien responde mejor «a gusto del profesorado». Nada que ver, nunca, con ser un alumno realmente lúcido.

    Y sí, es bien cierto que, en el encerado de la vida, aparecen ecuaciones mucho más complejas y peligrosas que una simple multiplicación. Y, por eso, necesita mucha más preparación.

  • Por ejemplo el Filtro Cultural de la ópera,…

    … ¿cómo traspasarlo?

    ¿Por qué se hace tan cuesta arriba disfrutar de una ópera? Incluso de una simple aria, que es lo más parecido a una canción tipo, en cualquier modo de cantar popular.

    ¿Por qué resulta tan clasista ese mundo que, si bien empezó frente a la aristocracia y la alta burguesía, solo está compuesto de las mismos sonidos que deleitan los oídos de muchos mortales, de baja estofa o claramente desclasados?

    ¿Qué puede tener este muro filtro tan clasista en su composición, para hacerlo tan tan impenetrable? O toda esa «gran dificultad», ¿será una mera apariencia? ¿Algo qué necesita un simple, aunque tremebundo, aprendizaje? Algo que, en la SAD actual, obliga a tener muchos cuartos, para formar parte de esa élite.

    ¿Qué tiene el hermoso latido bucal de la Reina de la Noche, en La flauta mágica del maestro Mozart? Solo música…

    ¿Qué nos impide amar u odiar, musicalmente, a esta vengativa mujer? ¿Cómo y cuándo se nos amputó tamaña capacidad humana?

  • Y otro muro menos terrible, cuando ya somos mayores, pero…

    … también muy importante.

    Filtros invisibles (o casi). Nacemos ciegos, de nada vale mirar, porque no vemos. Y podemos estar toda la vida sin ver, o ver solo «a medias». Pero lo malo no es ser ciego, sino hacerse. Porque el ciego de nacimiento aprende a usar los otros cuatro sentidos. Y, por conveniencia, lo aprende lo mejor posible. No tiene ganas de quejarse por el esfuerzo. Pero, ¿qué aprende a hacer el vidente? Aprende a mirar y ver, para tener una visión. Pero, si no se quiere esforzar, se contenta con llegar a tener una visión mediocre. Como el mediocre uso que puede llegar a hacer con su cerebro.

    Podemos llamarle a este muro filtro, que nos pone la sociedad delante, el enorme y profundo muro filtro de la CULTURA. El férreo filtro que supone la llamada Cultura, que puede dejarte como lapidado mucho antes de empezar tu recorrido por la vida. Y que no decimos sea tan terrible, como el de la falta de atención materna, porque sin esa llamada Cultura, se puede acabar siendo un ser humano completo.

    Y es la SAD quien pone el muro de esa Cultura. Así con mayúscula. La que se considera única cultura («la» de verdad!), despreciando cualquier otro retazo cultural, que la gente tenga en su cabeza. Viene a ser el filtro que separará a los cultos de los incultos. Un filtro que dejará pasar únicamente a los elegidos por esa SAD, para que renueven los cargos del poder ya establecido.

    Pero siempre estará la cultura, con minúscula, es decir lo que hace el ser humano a partir de ideas que tiene en su cerebro. Por ejemplo una cesta de mimbre o una rueda de piedra. Todo eso es cultura. Ya no digamos aprender a usar determinados signos (inventados), para comunicarse con otros seres humanos. Es decir, inventar el lenguaje humano.

    Pero la SAD se esmera en despreciar ese tipo de cultura, para poner arriba de todo, en el trono al lado del rey, una Cultura de élite. De la clase social de los poderosos. Una Cultura, a la que no llega la mayoría de la gente. Por ser pobre y estar oprimida, básicamente. En el caso de la imagen, en concreto, se trata de leer Ulysses de J. Joyce. Un gran muro filtro cultural, si no está uno preparado para disfrutar de su lectura.

  • Un ejemplo de muro filtro virtual (y físico)…

    … mucho más que terrible!!!

    ¿Porque, acaso hay algo peor en tu vida, que el tremendo hecho de que TU mamá NO te mime?

    Y volvemos al nacimiento. Hablamos ayer de los muros filtro que parecen invisibles, pero que son mucho peores que los visibles. Porque a los visibles, solo con mirarlos, podemos notar algo en ellos, para saber por donde empezar a conocerlos.

    Pero, ¿qué pasa cuando nacemos? El problema no es un muro externo. Que sí lo hay, y bastante frío y desapegado. Da igual lo que miremos, porque no veremos nada. Tenemos aún los ojos cerrados. Nuestros sentidos guía serán el oído (para escuchar el corazón de mamá) y el olfato (para oler a mamá)… y ahora, una vez nacido, también el tacto (la piel de mamá)… y, por fin, el sabor (la teta de mamá)… así de simple, y así de complejo, es nuestro primer periodo fuera del útero.

    Un proceso vital que nos lleva a conocer la existencia de un ser vivo (no sabemos lo que es) fuera de nosotros. Ya no estamos «dentro de», por lo que necesitamos aprender a agarrarnos.

    Y por eso, empieza a ser fundamental el otro sentido que nos falta : ¡necesitamos ver a mamá! Qué terrible es nacer ciego… pero, cuidado, solo es terrible, mientras no aprendemos a sustituir la vista por los otros cuatro sentidos. Que la pueden suplir perfectamente, solo será más costoso el aprendizaje. Porque los sentidos están para completarse, no para enfrentarse.

  • Y ¿qué podemos decir de…

    … los muros filtro virtuales (o invisibles)?

    Podemos hablar de muros vegetales, de granito, de acero… incluso de titanio reforzado (suponiendo que fuese algo totalmente impenetrable), pero no son esos muros materiales los que resultan más difíciles de atravesar. Tampoco los muros de machotes del barrio, o de los soldados bien armados hasta los dientes. Hay otro tipo de muros filtro mucho más complicados para ser traspasados. Sobre todo pasarlos sin acabar siendo manipulados de tal forma, que nos hacemos nosotros también casi invisibles. Nos convertimos en una especie de marionetas o zombis.

    Hay un estupenda película del gran Buñuel, El ángel exterminador, donde observamos que no hay muros materiales para impedir salir de una mansión. Su puerta permanece abierta, pero ningún humano es capaz de atravesar ese «muro» totalmente invisible. de hecho se puede decir que es inexistente. Por lo menos en un mundo real.

    Pero, por algún extraño fenómeno, podemos ser trasladados, de alguna forma, a un universo paralelo, dónde ese muro adquiere existencia, aunque sea totalmente invisible. Por lo menos para el sentido tradicional de la vista humana.

    Y así, con este caso tan buñueliano, volvemos a notar que ver es muy distinto de mirar. Porque podemos mirar la huella de un zapato sobre la arena húmeda de una playa (en la imagen), pero no ser capaces de percibirla, si no prestamos la atención suficiente. O de las ondas marinas, sobre la arena de esa misma playa, pero… lo importante será «ver» algo que ya no está allí : el zapato con ser humano incorporado o las ondas marinas que ya no están.

    El mar pasó por allí. Y un ser humano pasó por allí. O sea que las huellas que deja la materia también pueden ser vistas, aunque para ello se necesita más conocimiento y poder imaginativo. Y mucho cuidado ante los muros que parecen invisibles.

  • E incluso existe la posibilidad de ser…

    … un muro filtrante de un solo humano!

    Que nos puede despistar por ser poca gente, pero puede estar formado por alguien incapaz de negociar el paso, forzando a tener que hacerlo por encima de su cadáver. Vamos el típico fanático de mierda.

    Y, como pasaba con los muros de piedra, el hecho de tener muchas piedras acumuladas no significa que atravesar el muro sea más difícil. A veces la eficiencia en obstaculizar el paso, como en todo, va a depender de la profesionalidad del que debe impedir tal paso. Hay gente muy muy profesional en su cometido. O muy fanática. ¡Muchísimo más que el granito!

    Y aquí es donde el «mirar a los ojos del muro», sobre todo si está formado por personas, puede mejorar o no la posible solución. Porque , como tanto repetimos, tú puedes llegar a ver algo dentro del otro. Pero si el otro no quiere ver en ti más que lo grabado en su mente por su amo, entonces ni el granito ni el acero pueden ser obstáculos peores. Como tratamos de decir continuamente, lo del muro es jugar a ser filtrado, pero siempre a nuestro gusto (no el de quién puso el muro).

    Porque esto del muro filtrante es algo que pasa mucho con ese tipo de profe, que empieza a «dar su clase», sin antes procurar algo de confianza con su alumnado. Por ejemplo preguntándoles «cómo están», y mirándole a los ojos, ya de paso.

    Se llama instaurar una cierta confianza, en vez de instaurar una especie de muro filtro invisible entre el profesor y su alumnado. Ese muro filtro que ayuda, volvemos a repetirnos, a que sea invisibilizado en el aula un alumnado diferente. Incluso para el resto del alumnado de esa clase, si el profe es muy persistente.