Categoría: política

  • O puede ser un muro de muchas, pero…

    … muy masculinizadas!!!

    Porque el poder es el poder, se vista de macho o de hembra. Y el poder lo que precisa son muros bien armados, para evitar que se le intente derrocar. Sea del signo político que sea. Para eso están los muros, de piedra, de metal o de personas. Los romanos eran ya unos artistas haciendo muros, y si no que se lo pregunten a los galos y a los hispanos. Por poner dos claros ejemplos, de pueblos que fueron sometidos a hierro y fuego. Luego vendría la domesticación cultural (un muro filtro, para romanizar lo conquistado)

    Al Imperio Romano siguió el Imperio Español, y luego inmediatamente el Imperio Británico.

    Y luego, poniendo muros, no quisieron ser menos el Imperio Soviético y el Imperio Chino Popular. Este último aún en plena expansión.

    Y menos mal que fueron abortados el Imperio Francés Napoleónico y el Imperio Alemán Nazi… curiosamente este dos últimos con un nacimiento muy diferente, pero camino de igualarse en su buscada y nefasta meta.

    Ahora tenemos un tipo de Imperio más virtual. No hay Julios Césares ni Napoleones, conocidos como tales emperadores, pero la opresión virtual no resulta menos fatídica y traumatizante que la opresión física (real). Porque ambas consiguen un resultado parecido : un ser humano desaparecido (como tal). ¡Solo queda la sombra de lo que fue! Una especie de Santa Compaña desfilando, en busca de nuevas almas para ser carne de cañón en sus FF.AA. Como decimos en las páginas de este blog, es una forma de hacer invisibles a los seres humanos oprimidos, o también, incluso, unos extranjeros en su propio cuerpo.

  • O pueden ser muy pocos, pero…

    … muy bien armados!!!!!!

    Y no tanto de buenos argumentos dialécticos, como de las armas de matar, esas que te pueden eliminar incluso antes de abrir la boquita.

    Usando esa técnica tan de pistolero fullero del Far West, que nos invita a disparar primero y luego preguntar. Como acabo de leer pasó estes días en Gaza. Un soldado israelí mató a un colono israelí, confundiéndolo con un palestino (¿terrorista?). Cosas del gatillo fácil, tan recomendado por los gobiernos tiránico homicidas como es el actual de Israel. Lo que podemos llamar el estado político creado por los europeos en la década de los 40.

    Porque la Gran Hipócrita Europa no solo sabe hacer crueles colonizaciones, sino también hacer nefastas descolonizaciones.

    Y lo peor es que los descendientes de eses colonizadores genocidas se quieren lavar las manos como Pilatos, cuando están disfrutando aún del poder económico y cultural, que permitió la sanguinaria colonización de sus antecesores.

    Y es que, a mediocridad humana, nadie puede ganar a los «civilizados» europeos. Y eso ya desde los «civilizados» romanos. A su lado los bárbaros vikingos eran angelitos de la guarda, por muy mala fama que se llevaran. Y los hijos y nietos de eses colonizadores, que no se sienten responsables, son la mejor muestra de nuestra mediocridad como seres humanos en versión homo sapiens. Como ellos no mataron y robaron directamente, ¡lo que hicieron sus antepasados próximos, se la trae muy floja!

  • Pero también puede ser un muro de machos y hembras, incluso crías humanas,…

    … pero tantos, tantas…

    … que pueden llegar a hacerte mucho daño… simplemente por el caos que provocan. Y presentando además una dificultad muy grande, para un filtrado positivo.

    Porque la falta de organización para avanzar, siempre deja a los pies de los caballos a aquellos que son más sensibles a los cambios sociales. Sobre todo si los pillan a contrapié, en el medio y medio de la manifestación.

    No hay nada peor que, en momentos de cambio, no saber buscar las posiciones que darán privilegios, una vez derrocado el poder al que combates.

    Entre los que se quedan por el camino, por ser demasiado honestos, y los que no pueden avanzar, por falta de maña revolucionaria, siempre te tocará ser un perdedor, aún que tus colegas de vanguardia se hayan montado en el caballo ganador.

    Porque en el caos revolucionario no sobrevive el más honesto. Ni siquiera el más preparado. Sobrevive el que mejor se adapta a los cambios tan forzados y forzosos, que se producen en un movimiento de masas caótico. Porque los no caóticos solo los producen las dictaduras. Y la capacidad genética del ser humano para adaptarse al medio, por muy desarrollada que esté, se hace mínima en eses momentos de explosión tras explosión.Siendo las peores las explosiones emocionales que provoca el tumulto revolucionario. Tanto en los castigos seguros que se producen, como en los posibles premios, que suelen llevar «los más adeptos» (al nuevo régimen político).

  • O que sean muy machotes…

    …y nos quieran hacer papilla.

    Muy típico en las clásicas pandas de barrio. Donde mostrar cierta mínima debilidad no solo te minimiza, a golpes, sino que puede llevarte a un suicidio casi casi programado. Un muro mucho más difícil que el anterior (meter un gol), aquí «aprender a jugar» supone un esfuerzo que puede ser mortal. Pero también tiene su mecanismo filtrante. Si te haces un machote como ellos, ya podrás jugar con ellos.

    Es un tipo de muro que, para tu desgracia de humano «sensible», tanto te lo pueden montar en tu propia pandilla como en la pandilla del enemigo. A veces no sabes en cuál de ellas serán más brutos contigo. Porque ya sabemos que los amigos traicioneros, de tu panda, son mucho peor que los peores enemigos que tengas enfrente.

    Ahora ya no se trata de que te empequeñezcan, haciéndote ver que eres un simple cacho de mierda. No, se trata más bien de golpearte muy fuerte, para que seas realmente una mierda, y entera , nada de «ser mierda a cachos». Te van a quitar las ganas hasta de mirarles a la cara.

    Y recordemos que sin mirar no se puede ver. Ni una mierda. Entonces ya te pueden dejar tirado, en cualquier rincón del ecosistema, para que busquen una plaza de recogedor de mierda o de oficinista cumplidor, en el complejo social que la SAD ha construido en tu ecosistema.

    Y se disfrazan de luchadores, bien llenitos de tatuajes, pero son simples sicarios indirectos del poder establecido.Aunque lo sean involuntariamente. Y, a ese tipo de bandas juveniles, todos las sufrimos en el barrio, especialmente si era «periférico». Estamos frente a frente, o dentro de una banda que te quiere controlar. Lo que, modernamente, va evolucionando hacia una mara operativa, que desea convertirte en sus vómitos diarios.Va en su adn social negativo. Y todo, por mucho afecto que te venda para conquistarte.

  • Porque un muro puede formarlo un grupo de machos que…

    … te quieren minimizar!!!

    A veces los muros filtro lo forman personas. Humanos , mejor o peor preparados que tú, pero que tienen claro como hacer. Es decir tienen el poder necesario, para frenar tu entrada en el recinto amurallado. O, por lo menos, hacer que te sientas «más pequeño» de lo que realmente eres. Saben, incluso, como anularte.

    Estes muros son los más simples, incluso que los «de libros para estudiar». Son los que se dedican a hacer que te sientas poca cosa (si te comparas con ellos) y, con eso, ya impiden que sigas queriendo dar pasos para franquear el muro. Solo te dejarán pasar si bajas la cabeza y dejas de intentar meter un gol en su portería. ¿Quién no ha tenido durante su infancia, sobre todo en un barrio periférico, algún tipo de muro parecido este? El típico vecino machito, que se quiere hacer más «grande», haciéndote a ti más «pequeñito».

    Esto pasa porque te han metido en tu mente un punto de vista muy negativo. Esas «ideas filtro», que te hace sentir una mierda, incapaz de atravesar una simple tela, porque piensas que es un muro de metal infranqueable.

    Y así funcionan los muros filtrantes, aunque sean virtuales.

    Pero recuerda, solo necesitas aprender a jugar mejor que ellos.

  • Y es que, esto del muro filtrante, es…

    … algo muy sumamente complejo!!!

    Tan variado y tan complejo (y tan esforzado su pase) que, muchas veces, se queda uno a este lado del muro, por el miedo a no ser capaz de atravesarlo. Como si el quedar a este lado te salvara de la muerte, del tiempo que te había tocado para vivir en el lado que debes dejar (una vez muerto).

    Dicho de otra forma se trata de hacer ver que, esto de atravesar muros (filtrarse), o saberse quedar a este lado de ellos «sin agobiarse», es un arte que está muy relacionado con el arte de ver. Y también del tiempo que se tarde en ver lo que se está mirando. La consabida paciencia en el contemplar lo que se está viendo.

    Ver para saber si conviene esperar a este lado del muro, por tiempos mejores. O intentar atravesarlo, buscando la manera en que resulte más fácil. O, por lo menos, con el menor daño posible. Es decir que nos «filtremos a nuestro gusto», no a gusto del poder establecido, ese que ha establecido el muro/filtro.

    Y qué decir del arte de fabricar muros propios, defensivos, pero que se puedan hacer traspasables, cuando necesitemos que alguien los pueda atravesar. Entonces es cuando el arte de coser y descoser las relaciones con otros seres humanos resulta indispensable. Entonces es cuando empezamos a saber manejar nuestros propios filtros, lo que nos permitirá avanzar por el entramado social de la SAD.

    Y, recordemos bien, hablamos de nuestros propios filtros… nada de filtros ajenos, comprados en cualquier bazar que la SAD tiene repartidos por el mundo. Especialmente, mucho cuidado, en los llamados centros de enseñanza, sean oficiales o no. Porque, para colmo, en eses lugares nos venden los filtros como si fueran lavadoras que funcionan. E incluso haciéndolos pasar por instrumentos de liberación social. Por ejemplo, los títulos universitarios.

  • Un ejemplo de muro filtrante…

    … que no lo parece.

    Podemos llamarlo muro intelectual, y puede ser muy filtrable o totalmente opaco. Porque el intelecto sirve para aprender cosas, que son muy necesarias para madurar. Y, por tanto, para sobrevivir. Para adaptarse positivamente al ecosistema donde te ha tocado vivir. Y, por eso, es esencial para interpretar los filtros ajenos, que te pongan delante.

    Porque, ese tipo de filtros (libros), los pueden usar (los adultos), para intentar frenar tu avance madurativo y que acabes así, como la típica pieza de engranaje en la maquinaria social establecida. Realmente más que un filtro, en ese caso (no te deja pasar), se trata de un muro de contención. Solo te dejará pasar cuando te haya convertido en una pieza eficaz para el engranaje social.

    Desde la escuela infantil, los muros/filtros intelectuales tiene una función clara de barrera. Solo los privilegiados deben atravesarlos, para pasar a formar parte de las promociones de crías humanas que, en vez de regenerar, van a ser los nuevos pilares de la reforzada SAD.

    Se puede decir que los muros «librescos», sobre todo si son libros que se deben estudiar como autoridades supremas del saber. Tipo el clásico Talmud judío. O, en su tiempo, la Biblia Cristiana.

    En el fondo tales muros son los muros/filtros trumpistas de una cárcel virtual, que impide desarrollar un vida natural y libre, como le corresponde a todo ser humano. Y más en su versión moderna de homo sapiens.

  • Porque, si un muro filtro no deja pasar nada, entonces…

    … estamos ante un MURO poco eficiente!!!

    Porque su función de filtrado es fundamental. De ella va a depender que nos convirtamos en piezas esenciales del sistema social dominante, o en meras comparsas, en esa Gran Representación del Mundo, que nos ha tocado actuar. Como bien nos decía el gran Calderón. Y eso pasa, nos guste o no la música, nos guste o no Pink Floyd. Porque, en ese caso, ya tenemos delante un tipo de muro invisible, pero que resulta megaeficiente: una sordera musical de caballo. Más o menos igual, que si nos apasiona el reguetón.

    Porque sí, tenemos delante, o a los lados, si escuchamos/vemos a través de las orejas, un muro lleno de palabras musicales . Y, como no, de silencios, algo muy típico de todo muro que se precie como tal. Ese silencio tan poco material, pero que a veces dice más que las palabras. Sobre todo cuando te invade esa soledad, que te va comiendo poco a poco. Ese silencio no es como el de otro ser humano, que se queda en silencio cuando le preguntas, aunque siga mirando para ti. Es mucho más aterrador.

    Si estás solo y escuchas un disco, puedes penetrar en él o no. Pero está claro que, una canción o pieza musical, se puede hacer tan impenetrable como un muro de piedra o de cemento.

    Porque se necesitan algunas herramientas, para penetrar ciertos muros, que no tienen granito, pero están hechos con muchos vericuetos. Son como laberintos y su cometido es impedir, que sigamos madurando como seres humanos. Y en ese motivo, precisamente, debemos centrarnos en nuestro esforzado trabajo de maduración, durante ese proceso natural que llamamos «ser una cría humana».

    Y si no queremos esforzarnos, durante la infancia y preadolescencia, entonces tenemos y tendremos un problema muy grande. Demasiado grande (y muy importante). Que podemos resumir, en que vamos a dar un paseo por nuestra adolescencia con la mochila prácticamente vacía. Lo que podemos también representar por nuestra famosa frase, cuando dábamos clase, «pérdida de la adolescencia habemus». Que le decíamos a nuestro boquiabierto alumnado. ¡Y no por el latín precisamente!

  • Así que hay muros filtro que son impenetrables,…

    …mientras otros te invitan a bailar..

    Porque el filtro viene siendo un muro «mutante», muy inteligente, que se acomoda simplemente a lo que le mandan hacer.Y cuando no queremos ver la realidad que miramos, tal como es, porque nos puede molestar, o decide la SAD que no debemos ver, porque le molesta a ella, entonces viene el filtrado de los muros. Podemos decir que este fenómeno de filtrado, es en doble dirección, y se hace tanto voluntaria como involuntariamente.

    El mirador que observa, no solo mira, también puede filtrar la realidad de dos maneras : En una, donde le quita lo que la quiere ocultar/deformar (filtro mental propio) o en otra, donde le pone algo que la disimule (filtro mental adquirido). En un caso , un tipo de filtro «con crítica», mientras que en el otro, un tipo de filtro»sin crítica».

    Viene a ser la diferencia entre construir el propio filtro durante la adolescencia, o comprar esa especie de filtro mediocre o sofisticado, en un bazar de «todo a 100». O aún peor, que te lo regalen algunos políticos o empresarios, para enseñarte, según ellos, como es el mundo. Eso tan típico de «ven, que te enseño a ser un hombre de bien». A las mujeres ya ni caso. Ellas deben permanecer lo más invisibles posible. Solo «deben» existir como objetos sexuales del machista.

    Es la crucial diferencia entre usar un filtro que empiezas a construir con la aparición del pensamiento crítico adolescente, o dejarse llevar por el pensamiento seguidista del adolescente que viene al mundo para «pasar el rato». Para no esforzarse demasiado.

    La diferencia de esfuerzos, en un montaje o en el otro, es fácil de percibir, cuando intentamos ver la realidad que miramos. Ya nunca veremos lo mismo.

  • Y,¿qué podemos decir de los muros filtro, que son…

    … como una invitación al vals?

    Esos «muros», que ni lo parecen, porque te invitan a traspasarlos como si de una simple ducha se tratase. O bañarse amorosamente en un lago algodonoso, burbujeante. Te filtran de tal modo que crees haber pasado indemne, pero ya eres otro una vez pasado el muro.

    Esos son los peores «muros». Porque en ese vapor de agua hay disueltas determinadas sustancias, químicas o digitales, que pueden controlar las decisiones que tomamos. Y pensando, para colmo, que son decisiones nuestras totalmente autónomas.

    Parece que nos invita a bailar cómodamente, pero lo que hace realmente es manipularnos para seguir una marcha militar. Camino de la enésima guerra. O ir paso a paso, cumpliendo todas las norma sociales, las habidas y las por haber. Tal como mandan los adultos que controlan esa SAD de la que tanto hablamos aquí. En el fondo es uno de los típicos filtros sociales para acabar siendo un buen soldado. El que se rebele contra el poder acabará castigado.

    Porque, desde que nacemos, hay unas normas sociales, en principio solo familiares, que nos obligan. Sí, que nos obligan porque no las escogemos libremente. Entre otras cosas porque aún no tenemos una posible libertad de acción.

    Y no porque nos la nieguen nuestros padres, no, es simplemente la ley de la naturaleza (sea lo que eso sea): debemos ir aprendiendo poco a poco. Porque «de golpe» solo se aprende a morir más pronto. Y antes de aprender a morir, toca aprender a vivir. Se necesita tomar conciencia de uno mismo. Que no nos hacemos mayores, porque nos inviten al baile de graduación social. Es una soberana estafa emocional.