Categoría: política

  • Porque las PALABRAS, ya están dentro de nosotros… cuando nos CONCIBEN

    No necesitamos la ayuda de ningún monolito divino (o alienígena), ya que en nuestro interior (cerebro) tenemos todo lo necesario para articular signos de comunicación. Podemos construir nuestro propio lenguaje, sin ayuda externa de ningún tipo.

    En el fondo no es tan difícil, aunque sí muy trabajoso. Porque la esencia de la comunicación, mediante un lenguaje hablado ya está en nuestro cerebro. No tenemos los signos que forman un determinado alfabeto, pero sí está la capacidad de ir buscando determinados signos, que nos sirvan para establecer esa necesaria, imprescindible, comunicación con otros seres humanos. No llega solo con «pensarlos», es preciso que podamos hablar con ellos. Entonces es cuando se confirma nuestra mutua existencia!!!

    Porque debemos considerar a la mente, «parte del cerebro» que sirve para pensar, como una mera expresión conglomerada de nuestro ADN. Un enorme y complejo desarrollo celular, a partir de un código que lleva el propio ADN, que nos permite la construcción de tejidos y órganos, imprescindibles para mantener nuestra energía vital y para ir perfeccionando el sistema de lenguaje que tenemos ya codificado.

    Nuestro ADN ha favorecido un entramado neuronal (base de la mente), para establecer mediante circuitos precisos los signos, que han de transformar simples gestos faciales o guturales, en palabras bien definidas. Con la aportación de otros órganos (complejos celulares) que nos ayudan a encajar las piezas de este puzzle o meccano hablante.

    Por ejemplo, una garganta con cuerdas vocales, por donde puede salir un flujo de aire expulsado de los pulmones. Y un mecanismo de aprendizaje para usar la colocación de la lengua en diversas partes de la boca. Todo eso viene escrito en nuestro ADN. Y la mente, es decir el complejo neuronal que el propio ADN ha desarrollado, solo tiene que leerlo. Un «simple» proceso comunicativo interno. Para así poder comunicarse con el exterior.

  • Pero sin esperar a ningún … MONOLITO!!!

    Para aprende a hablar… y, lo más importante, para aprender a decir lo que queremos decir, es vital que no nos dejemos llevar por ningún dios que todo lo sabe (y todo lo puede)… y aún menos por ninguno de sus profetas.

    Se puede decir, aunque no quedara muy claro, que ese es un mensaje que podemos sacar de la gran peli que es «2001, una odisea del espacio». A fin de cuentas el final está totalmente abierto.

    En sus inicio podemos ver como hay un grupo de hombres mono, que se dejan seducir por el monolito misterioso y eso les lleva a descubrir el uso de un hueso como arma ofensiva. Algo así como el utensilio anterior al cuchillo, que usará el Abraham bíblico, para sacrificar a su hijo Isaac. En este caso les servirá para apoderarse de la charca que, en prirncipio, era de todos los grupos de simios homínidos.

    Y así, después de varios ciclos de evolución tecnológica, la humanidad llega a un lugar del Universo, dónde parece que le dejan renacer de nuevo. Quizás más inteligente (o menos). Le permiten ser la Nueva Humanidad Protegida por Quien Sea…

    Renacerá superconvencido de lo que le dice el dios monolito cuando se está muriendo: tú sin mí no eres nada. Como le dice el machista a la mujer que se acaba de follar.. «sin él no sería mujer». No volvamos a caer!!!

  • Y por ESO es imperativo… APRENDER a hablar!!!

    Aunque solo sea para avisar de que estamos en el camino y no queremos que nos aplasten. ¿Cómo defenderse si no?

    Hace días veíamos una madre y sus hija, o dos hermanas abandonadas, a las que la bruma social pretende hacer desaparecer de la realidad social que cuenta, para la SAD donde ellas viven. Quiere, esa SAD, hacer de ellas meros apéndices. Incluso deben estar contentas de que no les pase como en Gaza : una simple eliminación de la faz de la Tierra.

    En la imagen superior de «2001, una odisea…», tenemos al astronauta que sobrevive a la aventura de la nave espacial que va a Júpiter. Entra en una imaginaria habitación al estilo francés del XVII, porque el director nos quiere hacer ver que está volviendo a renacer, aunque no sea precisamente en esa época terrestre.

    No sabemos dónde está, no sabemos hacia dónde irá… pero sabemos perfectamente que, vaya a dónde vaya, va a necesitar un lenguaje para comunicarse.

    Aunque ya no le vale ninguno de los idiomas terrestres conocidos. Aunque no sabe con quién lo tendrá que usar… ¿tendrá que inventar otro código lingüístico? O, como pasaba en La llegada, aprender el código de los visitantes.

  • Y al hablar, nos podemos… AYUDAR!!!

    Necesitamos mirar y ver, para que no sean invisibles los pobres, por ejemplo. Pero no llega con mirar y ver, como tanto repetimos… y por muy bien que lo hagamos… hay que hablar con el OTRO!!! 

    Necesitamos hablar, primero con nosotros mismos (reflexionar sobre lo visto) y, luego, hablar con los demás : el que necesita ayuda y los otros humanos que puedan colaborar en esa ayuda. Y el habla es articular frases lógicas, que pasan información de unas mentes a otras. Incluso dentro del propio cerebro. Explican, por ejemplo, lo que estamos viendo y queremos que lo vean también otros humanos.

    El ADN nos prepara para ser empáticos y solidarios, s enos hace nataural el querere ayudar aotros seres shuamnos, sosbre todod siss son crías humanas. La SAD nos injerta los genes sociales negativos que apantallan nuestra capacidad de empatía, haciéndonos insolidarios y egoístas.

    Al final, puede que veamos al pobre, pero no sentimos la necesidad natural de ayudarlo. Porque tiene que actuar la inteligencia emocional, al analizar lo que estamos viendo.Ya que podemos pasar de él. Y, lo que es mucho peor, nuestra capacidad de lenguaje la podemos usar para meternos con él (llamándole vago, por ejemplo) y, al mismo tiempo, darnos excusas para dejarlo abandonado. Entonces vemos al pobre, pero no vemos la necesidad de ayudarle. Se puede ser muy inteeleigente (racionalamente) , pero taambién muy mamarracho.

    Así, nuestro comportamiento social, responderá a la iniciativa del ADN o a la iniciativa de la SAD. Y de eso, de intentar explicarlo, va la sociogenética.

  • Porque el HABLA no son simples sonidos… INARTICULADOS

    Porque esas letras que ponemos en las casillas del crucigrama, para formar las palabras que buscamos, requiere un esfuerzo casi titánico para ser aprehendidas en el periodo de aprendizaje pertinente.

    Luego ya parece más sencillo, pero nunca lo fue.

    Y la inteligencia precisamente es eso. No es la capacidad de hacer chistes o montar frases de exposición pública ante los demás. La inteligencia es la capacidad de recuperar con precisión, los conocimientos que hemos almacenado correctamente (de forma inteligente) en nuestra memoria.

    Si nos fijamos bien, la inteligencia tiene mucho más que ver con la entrada del conocimiento que con su salida.

    ¿De qué nos vale ser inteligentes, para decir lo que queremos decir, si no hemos sido capaces de almacenarlo de forma que su extracción y montaje de sus expresión sea lo más eficiente posible? Nos damos cuenta ahora del completo y profundo significado del concepto comprensión? A que, incluso, hasta les puede sonar mejor la palabra archivo ZIP (comprimido, no comprendido), a los que desprecian las comparaciones del cerebro humano con el cerebro electrónico. O las también famosas redes neuronales. Sin olvidar que están a años luz de distancia, como conglomerados cerebrales.

  • Lenguaje humano o NO, pero que sea… INTELIGENTE!!!

    La esencia del ser humano es poseer una inteligencia de alta capacidad. Algo que está a años luz de los ordenadores actuales más potentes. Y eso supone que debe elaborar su propio lenguaje. Ninguna fábrica terrestre se lo va a proporcionar. Es decir, debe ser capaz de establecer un código de signos, para poder intercambiar información con otros seres inteligentes de la Galaxia. O del Universo.

    Y no solo inteligentes para querer tener un lenguaje, también hay que ser inteligentes y saber que se requiere un buen esfuerzo, para hacer un sistema de comunicación complejo. Porque no llega con la inteligencia de un perro, por ejemplo. Este es un horizonte que están perdiendo las nuevas generaciones de crías humanas terrestres.

    Y ahora empezamos a pisar un terreno muy paaantanoso, porque estamos arribando a la posible «América de la Biblia Queer»… una narración cultural, que pretende ser novedosa, ahora que, el mantenimiento de las creencias propias de la Biblia Abrahámica, están bastante desactualizadas, incluso con el Imperio Trumpista. Un tipo de cultura donde predominan las creencias, más que las verdades científicas.

    Porque nada asegura que seamos nosotros, los humanos, la única población de seres inteligentes del Cosmos. Hay demasiado universo, incluso sin contar los paralelos, para que no exista otro tipo de manifestación inteligente, sea corporal o mental… aunque sea algo imposible de imaginar por la mente humana (por ahora).

    Pero, podemos estar seguros que si no nos esforzamos más de lo que hace la versión mediocre de homo sapiens, que somos actualmente (2025), vamos a estar incomunicados por muchos siglos más. Porque no solo hay que ver lo que pasa, hay que transmitirlo a otros seres humanos, para completar la faena de nuestra existencia. Eoo como mínimo!!!

  • Es más fácil aplastar lo que NO se ve…

    Y por ese motivo… y volvemos de nuevo al inicio del blog… es tan importante experimentar la visión, lo más profunda posible. Para vernos y para ver a los demás… aunque sea un simple helecho. Pero no llega con verse, hay que comunicarse… hay que hablarse (como sea).

    Tenemos que observar la realidad, para orientarnos por ella, sabiendo por donde pisamos… y con quién. Lo que requiere tener un lenguaje para comunicarnos los otros. Y caminar con reglas propias, coincidan o no con las normas sociales que tratan de imponernos ya desde la cuna. O del pajar donde nacimos, si no hemos tenido cuna, ni siquiera heredada. Pero todo eso se tiene que hablar.

    Porque las reglas sociales deben permitir nuestra maduración natural y libre. Si no NO VALEN. Deben permitir que se nos vayan fijando los genes sociales positivos, que son los genes biológicos reforzados por su maduración social. Pero las reglas que impiden es maduración natural y libre, que las hay (y muchas), deben ser borradas del mapa que describe el comportamiento social del ecosistema donde vivimos.

    Como tanto repetimos, ese es precisamente el objetivo principal de nuestra etapa adolescente. Ir llenando nuestra mochila mental con las herramientas precisas para llevar acabo la regeneración social.

    Y es por eso que los adultos no tragan a los adolescentes, por mucho que presuman de lo contrario. Los nuevos helechos no son despreciados por sus hermanos adultos… las criaturas humanas sí. Despreciadas y temidas al mismo tiempo.

  • ¿Y qué NOS HACE… invisibles?

    La forma de mirar del otro. Una ve, la otra NO quiere ver.

    Y no hablamos de ayuda caritativa… sino de JUSTICIA!!!

    Y la justicia no es algo muy difícil de entender, como pretendía Sócrates, capaz de dar largos paseos (Platón dixit), perorando sobre ese concepto. Sin pararse a pensar ni un momento que la esclavitud no es justa, y la situación de la mujer, esclava o libre, tampoco. Por lo tanto tendría que empezar por pensar y preguntarse acerca de su existencia…¿qué lógica podía tener la existencia de la esclavitud? De la que él mismo se lucraba, en su día a día…

    La justicia puede ser algo tan tan sencillo, como darle a un hambriento de comer, o ropa si está desnudo… y un abrazo, si se siente solo… ya luego vino un tal Jesucristo a ratificarlo. Y no necesitó reflexionar tanto sobre el mismo problema de la justicia… en su “to be or not to be? Porque la pobreza no existe biológicamente. Se puede nacer pobre, por nacer en un hogar pobre, pero nadie es concebido como pobre. El acto amoroso y fecundador no permite ni sentirse pobre. Será como mucho en el útero donde empiezas a sufrir la falta de buena nutrición de tu madre pobre. Y luego al nacer, ya puede ser que caigas sobre hierba o paja a seca, según dónde se ponga a parir tu pobre madre.

    Así que el adn social, mediante los genes correspondientes de insolidaridad que apantallan la empatía biológica, es quien hace de nosotros un egoísta, más o menos supino… e incluso un matador de pobres, si el gen de la aporofobia nos explota en plena cara. Porque no nacemos con aporofobia, es un gen social negativo, que se nos injerta ya en la cuna, observando los lujos que nos rodean. No se necesitan palabras de nuestros padres y familiares. Nuestros ojos se ceban en los artilugios y forma de alimentarnos, durante esa fase cunil tan importante. Y ESO ya nos va formando una idea del entorno social que nos atraerá al ir madurando.

  • ¿Por qué no podemos ser INVISIBLES?

    Tanto la infancia como la mujer son tratados como seres humanos de segunda. Se tiende a que sean invisibilizadas, como fuerzas a actuar de forma natural. La SAD intenta, por todos los medios, que se plieguen a sus normas sociales, las que les impiden ser ellos mismos. Incluyendo ellas y elles en la palabra «ellos»… necesitarán de un lenguaje propio.

    Nuestro ADN no permite que nos ignoren. Luchará constantemente y a todos los niveles posibles, contra ese proceso de apantallamiento, que va revestido por lo que aquí llamamos adn social negativo. Y esa lucha constante del ADN es vital, porque será la que pueda algún día mantenernos vivos en una celda de tortura. Y, sin llegar a tanto, nos hará ser visibles aunque la sociedad adulta intente borrarnos.

    Esa pantalla social es la cubierta artificial, con la que tratan de revestir nuestra personalidad natural y libre. Esa personalidad propia que iría fluyendo, sin las cortapisas que los adultos nos ponen. Esas que irán dando así un comportamiento artificial (social), que les parezca adecuado.

    Es la bruma llena de frases prefabricadas, que lucha por tapar las marcas que realmente tenemos escritas en nuestro ADN.

    Es la pesada losa social, que nos obliga a perder características que serían propias, una vez maduradas, y muy necesarias, como la de regenerar la sociedad adulta a la que llegamos. Nos las cambian por imposturas de todo tipo que nos introduce la SAD, a través de sus genes sociales negativos. Esos que ocupan el lugar natural de los genes sociales positivos, que también son sociales, pero buscan mejorar la sociedad adulta desmejorada. Funciona algo parecido a como hace la Iglesia Católica, cuando sus arzobispos(Curia Romana), intentan evitar la regeneración de la Iglesia, evitando que salga elegido un Papa progresista.

  • Y es realmente NECESARIO… el lenguaje???

    Visto lo visto con la nuevas generaciones, puede que les parezca superfluo.

    En el fondo también les pasa a los viejos, a los que podíamos llamar reincidentes en la segunda infancia de la vida humana. Cuando el lenguaje va perdiendo sentido, pero no por sí mismo, sino por la demencia senil que, muy poco a poco, nos va invadiendo en esa etapa.

    Es cuando el escaso uso del lenguaje profundo y complejo, propio de la adultez, nos devuelve a zonas lingüísticas del estilo guaguau de los perros, por ejemplo. Es cuando empezamos a usar pocas palabras, y no muy bien expresadas… y va siendo importante el abandono de la pasión por comunicarse. Es entonces que pasamos a ser carne de cañón sin pólvora.

    Así es como hay que interpretar la frase que le dice el personaje de Régula a su hermano, ya algo «perdido». Cuando ella le quiere aleccionar a seguir con la mente clara, porque ve como el señorito amo se aprovecha del precario uso de su inteligencia, reduciéndolo a un simple bufón.

    Es cuando nos convertimos en simples perros de compañía, al servicio del poderoso señor, que tiene el control de las tierras y de los siervos de la gleba que en ellas malviven. Eso lo explica muy bien la peli Los santos inocentes del tándem Delibes/Camus.