Categoría: política

  • Lo que SOMOS y lo que QUEREMOS SER…

    Y llegamos a un punto crucial en estas reflexiones, ya que nos permitirán asumir en parte lo que nos cuenta la sociogenética sobre el comportamiento humano, en una faceta vital y al mismo tiempo muy misteriosa.

    ¿Cómo funciona la mente, a partir de cada ADN que posee un determinado ser humano?… Y, lo importante, relacionándolo con lo que le pasa a dos mentes independientes, ¿qué puede pasar con una sola mente (un solo ADN), que intenta disociarse?

    En la imagen tenemos a un escritor romántico, trasunto de un músico real (Mahler), que sublima en un adolescente ruso lo que él considera es la belleza. Más bien La Belleza, esa sobre la que tanto dialoga el amigo Platón, usando a Sócrates de intermediario. Tadzio viene a representar, en esta historia, La Belleza en estado puro.

    Lógicamente el músico, y el escritor (Mann), como en cierto modo el director de la peli, se sienten atraído por él, sin necesidad de ser un deseo sexual físico. No deja de ser un amor platónico de intensidad extrema. O una atracción profundamente censurada.

    ¿Qué puede ver Tadzio en alguien que lo (ad)mira tanto, aparte de pensar que pueda ser un simple, aunque muy romántico, pedófilo? O decirse, simplemente, «este tío es tonto», si no ha madurado (Tadzio) lo suficiente. La cuestión es que, al final, los dos se preguntan lo mismo : ¿quién es cada uno?

  • En la MENTE… del hijo

    Este tercer caso es el fundamental, porque al ser una cría humana, nos permite remachar dos conceptos clave : el papel de una madre y la formación de filtros mentales propios en la etapa adolescente.

    Porque son la única forma de retrasar, incluso evitar, la influencia de cualquier injerto que la SAD intente hacer en nuestra mente, en proceso de lenta maduración. Y muy lenta, no lo olvidemos. Como decíamos en clase, la cría del puma está ya madura con cuatro añitos. Nosotros no.

    Un gen muy importante, que trae de fábrica este humano, es el de la adaptación, ligado al del afecto instintivo por su madre (lo más próximo y la continuación de su vida uterina), que le llevará a tener una total confianza en lo que diga su madre… ya que de ello va a depender que pueda salir de la cueva familiar con posibilidades de seguir vivo… Y , como podemos ver en la imagen, hemos señalado la incorporación de un gen esencial para la adolescencia, que es la capacidad de elaborar filtros mentales , que sirvan para defenderse de la información sesgada que se va a recibir del exterior… sobre todo una vez salido de la cueva/casa.

    Lógicamente enfrente va a tener los genes sociales negativos, que le aportarán los filtros sociales ajenos, encargados de apantallar la maduración de los genes biológicos, para así dejarse influenciar por los de otro tipo, como por ejemplo, una gran capacidad de readaptacaión (a normas sociales impuestas arbitrariamente), a ser muy egoísta, para dejar de lado la empatía y la solidaridad biológicas… y, en esta etapa, la capacidad tan esencial de desconfiar de lo que le diga su madre, para confiar plenamente (depende del grado de injerto sufrido) de lo que les diga la SAD, a través de sus múltiples delegados informativos (padres, familiares, amigos, profesorado, clérigos… y demás fauna a disposición de la SAD).

    Así de simple, así de eficiente.

  • En la MENTE… del joven

    Analizando la forma de pensar del joven fotógrafo, seducido o seductor, vemos como algunos genes biológicos, relacionados con la capacidad para adaptarse al medio, como son el de sentir afecto por otros componentes del ecosistema (importante para esa adaptación) y, en este caso concreto, una buena capacidad creativa, para adornar sus acercamiento a los otros, son precisamente una ayuda esencial en el proceso de atraer a la mujer protagonista… una mujer no muy madura y con más interrogantes de los necesarios sobre su vida marital.

    Eso es lo que podemos ver que viene de fábrica. Al nacer. Pero a eso hay que añadir las capacidades artificiales, que el sujeto va incorporando a lo largo de su proceso de maduración, sobre todo como adolescente. Y que es el famoso injerto mental (adn) del que tanto hablamos aquí, que la SAD realiza en las crías humanas.

    En este caso, estas capacidades sociales, ligadas a las anteriores, suponen una potente readaptación, que puede hacer que de ser un chico adaptado a una sociedad de forma natural y libre, se convierta en un inadaptado social… debido, por ejemplo, al enorme plus de egoísmo ,que esa misma SAD le fue injertando como gen social negativo. Sus sucesivos «triunfos» amorosos con las mujeres, por ejemplo. En vez de fomentar el gen social positivo , que le ayudara en su maduración afectiva y creativa.

    Con lo cual, tenemos a un joven capaz de mostrar una disposición «casi natural» (aunque sea artificial), para destruir todo lo que toca. Primero amarga su novia, abandonándola cuando quiere «ir de ligue/caza». Y luego entra a saco en la relación con la protagonista, provocando en ella una serie de reacciones malsanas, como es la de que lo deje ahogar, para poder sentirse liberada de su mezquina opresión.

    Porque sí, parece que al final no es el joven desvalido, que nos pintaba su madre en la novela de su vida, sino un activo y maduro maltratador de las mujeres. Lo que se puede ver, cuando miramos como es debido.

  • VEAMOS ese relato más de cerca…

    ¿Quién es la mujer que miramos? La que cree ver ella, cuando se mira, la que vemos nosotros (creemos ver), la que nos cuenta, alguien que presume de verla mejor???

    ¿Tendremos la inteligencia necesaria para tomar una decisión, de forma que nuestra visión se aproxime a la realidad lo más posible?

    ¿Hasta dónde seremos capaces de aproximarnos? ¿Hasta dónde querremos aproximarnos, para ser lo más fieles posibles a la realidad? ¿O nos conformaremos con una parcelación interesada de esa realidad?

    ¿Cuántas preguntas hay que hacerse, para que nuestra inteligencia trabaje y no seamos engañados por las demás inteligencias? ¿Habremos construido en nuestra adolescencia, los filtros mentales propios que ahora son necesarios, para que no nos den gato por liebre.

    Eso es lo que hemos indicado, en la imagen superior, como «readaptación» social.. es un proceso por el cual nos hacen ver las cosas de forma diferente a cómo son en realidad. Nos manipulan, nos engañan, para convertir nuestra empatía y solidaridad (biológicas) en antipatía e insolidaridad (sociales). Y si queremos tener una idea cartesiana más completa, de lo que significa «hacer un relato», sin que se trate de narrar cosas, pensemos en el abogado típico de los ricos USA. Ese que es capaz de construir un relato totalmente falso, o al menos solo con medias verdades, para que un jurado de adultos jure que lo dicho por ese abogado va a misa y su defendido es inocente de lo que le acusan. Y lo dicen más seguros, que si se lo cuenta el confesor que tienen, para que les perdonen sus pecados habituales.

  • ¿Y si triunfa el RELATO de lo que NO somos?

    La protagonista no entiende como ha llegado, a partir de una historia novelada por alguien que no la conoce (más que por unas fotos), a tener una imagen de ella tan descolocada, tan perversa… tan parcial. Cuando ella tiene claro que las cosas no sucedieron así. Que ella no fue la pervertidora de jóvenes que la novela describe.

    Su comportamiento ha sido uno, pero ahora descubre amargamente que la novela ha creado otro comportamiento totalmente diferente. De ser bastante maltratada (lo que pasó realmente) pasa a ser la maltratadora.

    Y la cuestión es, para el mundo exterior, que no se puede saber fácilmente cuál fue el verdadero comportamiento. Pero ese mundo se deja llevar, como suele pasar, por el relato novelado. No hay más que ver como la empiezan a mirar sus allegados, incluida la familia, una vez publicada la novela.

    Y, además, y aquí entramos nosotros, nadie quiere analizar la realidad con el instrumental necesario, para desdoblar en cada comportamiento la imagen más real de la protagonista, antes de escoger una de ellas. NI su marido ni su hijo son capaces de abrazar la verdadera imagen, la que debían tener, porque se han dejado llevar por el relato que les deja en su mente la novela… y, lo que al final queda, lo que se cree saber, son sus gruesas y aviesas mentiras.

    Algo de eso nos puede explicar un estudio sociogenético de la serie. Con su instrumental podemos intentar sacar la paja, que trata de llevar el relato por el camino predestinado, por su interesado autor (padre del joven muerto).

  • Y parcelar la realidad, te hace… PERDER…

    … la ESENCIA de esa misma realidad!!!

    Porque si el joven seductor/seducido puede pecar de exceso de confianza, cuando realmente es el menos experimentado en este match, qué decir del hijo de la mujer seductora/seducida? ¿Qué imagen tiene de su madre… y qué imagen sacará del joven que puede ser seducido o ser seductor? ¿Amigo o enemigo?

    Porque, es fundamental la experiencia al ver la realidad que miras y el tipo de parcelación que hagas al observar esa realidad… de los planos con que te quedes de ella… es como la escena de una peli. ¿Qué podemos esperar del hijo, un niño de pocos años, que, para colmo, ve muy poco a su madre (por el trabajo de ella) y por lo tanto su visión filial es más bien escasa.

    ¿Cómo puedes estar seguro de lo que ves, si solo miras una parte de la realidad y tienes poca experiencia observadora?

    Al encuadrar la realidad, siempre te quedará parte de ella fuera de tu vista… y eso sucederá más, cuando, al mirar a tu madre no sepas encuadrarla correctamente en la nueva situación, ya que será rompedora con imágenes pasadas (y futuras)… y, para colmo, haces una observación muy mediatizada por el fuerte lazo afectivo que aún os une. Por lo que , la ruptura, como pasa con los adultos puede ser mucho más violenta de lo que sería lógico (más natural, menos social).

  • Porque seamos serios… ¿Tú te VES?

    Y, sobre todo, ¿puedes VER al otro?

    La imagen que tiene de sí misma, la protagonista de Disclaimer… que seguro coincide con la que tienen los demás de ella, es de una mujer joven, felizmente casada (y con cuartos), con un hijo pequeño… poco más se le puede pedir a la vida… salvo cierta batalla interior con su otro yo : ese que es más juguetón y le repite, cual pepito grillo (o amigo imaginario adolescente), que la vida hay que vivirla… y que puede estar perdiendo buenas oportunidades para llevar a cabo ese tipo de experiencias, que hacen la vida más excitante.

    El yo principal, el más serio, que trata de mantenerla convencida de que, haciendo la vida que hace, es la mejor forma de vivir la parte de sa vida global, que todo ser humano desea completar.

    Sin darse cuenta que esa vida global, presenta aristas y entradas de la realidad, que son incompatibles por definición.

    Y el comportamiento humano entra en conflicto muy intenso, cuando trata de sortear esas aristas, poniendo pequeños y temporales parches, que derivarán en un cambio de rumbo, en relación con la marcha que se estaba llevando. Un cambio, en la mayor parte de los casos totalmente descontrolado.

  • ¿Nos vemos cómo somos, o cómo nos ven… los OTROS?

    Puede que ahora se empiece uno a dar cuenta, como lector del blog, de por qué el coñazo de diferenciar claramente el mirar del ver… ¿o no? Porque la inteligencia es resolver el dilema que la realidad te plantea : ser uno u otro, en función de las elecciones que vayas tomando a partir de ahora. Pero tal proceso de elección exige saber ver bien esa realidad, que tanto te preocupa descifrar.

    Y tienes que elegir, tanto para ti, como para el otro que te observa. Vas a interactuar con un ser humano, que es una incógnita, como lo eres tú para él. La función de tu inteligencia es resolver esa duda.

    Pero cuidado, la inteligencia no es infalible, necesita mucha ayuda… mucha información antes de tomar ese tipo de decisiones.

    Porque puedes empezar un camino como un seductor, para rematarlo como un seducido. En el fondo será más fácil, si juegas las cartas con mucho mimo, ya que resultará ser una combinación de varias posibilidades. Lo que está claro, como pasa en la adolescencia cuando tienes que elegir, es que ni tu ADN (biológico), ni tu adn social anterior, serán determinantes en lo que te espera. No existe el llamado libre albedrío, pero sí hay una capacidad natural, que puede estar reforzada o anulada por lo social, para elegir el paso que vas a dar. Por muy dificultado que esté.

    Algo cuántico hay en nuestro comportamiento. Y por eso no está totalmente determinado. Interviene mucho el azar, aunque podamos combatir contra él, siempre que nos hayamos preparado!!!

  • Porque… ¿hasta qué punto SOMOS?

    ¿Hasta qué punto nos dejan ser lo que queremos? ¿Hasta qué punto somos lo que otros quieren que seamos? Lo llevamos diciendo desde hace días… Y también llevamos tiempo dando la paliza con el mirar distinto de ver, de observar la realidad con atención… y, últimamente, que la inteligencia, incluso en animales irracionales, es la capacidad de elegir entre dos alternativas (o más). Aunque, en el caso de los irracionales es más una capacidad instintiva que muestra de verdadera inteligencia, como sí lo es en los humanos.

    Y elegir puede ser fácil o difícil. Muy fácil si queremos salir de casa vestidos con traje o de informal. Pero mucho peor si se trata de escoger una carrera para estudiar… o, simplemente, decidir si dejamos lo estudios, que nos están agobiando, o no. Y ya no digamos, si nos queremos apuntar voluntariamente en las FF.AA., mucho peor en tiempo de guerra

    Pero en toda ocasión, que haya una elección por el medio, por ejemplo las elecciones políticas, es la inteligencia lo que nos permite saber que tipo de opción escoger. Salvo los que consultan algún tipo de bola de cristal (o a la mafia que las tiene controladas). Por ese motivo decía el digno Sócrates, que la democracia era imperfecta, mientras los electores no tuvieran un nivel cultural apropiado, para saber elegir. Luego, el mismo, metió la pata, «haciéndose» matar porque una panda de trescientos jurados decidieron que era culpable. Cómo si supieran lo que estaban juzgando!!!

    Porque, en ese proceso de elegir, está precisamente el meollo de esta cuestión de “quién somos”. ¿Acaso los que juzgaron a Sócrates, sabían de verdad quien era él? Acaso era el corruptor de niños, que decían los acusadores… ¿o era un simple pensador, que trataba de hacer(se) preguntas, para saber cosas sobre la realidad que le rodeaba?

    Dejamos un enlace dónde se reflexiona sobre el doble comportamiento (real y ficticio) que muestra la serie de la imagen. Allí están todos los personajes que participan en la liada comportamental.

  • O solo somos lo que… SEREMOS!!!

    El futuro nos espera. Y a la vuelta de la esquina, pero… ¿el futuro es realmente nuestro? ¿Qué es lo que nos hace ser lo que somos? O, aún mejor dicho : lo que parecemos.

    Realmente ¿seremos lo que queremos ser, o más bien seremos lo que nos dejen ser?

    L a imagen que vamos a dar en el futuro, ¿será trabajada totalmente por nosotros… con la posible ayuda de verdaderos amigos? O, más bien, ¿será un engendro creado por la SAD, que puede ser antagónico a lo que esperábamos de nosotros?

    Porque, vestidos de Drag Queen, podemos vernos como lo que queremos ser… pero eso no implica que los observadores nos vean así, tal «como nos vemos», sino de forma totalmente contraria : un ser libre, manifestando su forma de ser, o, al revés, un ser condenado, controlado por las normas sociales que parecen romper moldes, cuando de verdad están fabricando otros.

    Nada es lo que parece, y menos cuando nos ponemos a observar con atención el comportamiento humano.