
La esencia del ser humano es poseer una inteligencia de alta capacidad. Algo que está a años luz de los ordenadores actuales más potentes. Y eso supone que debe elaborar su propio lenguaje. Ninguna fábrica terrestre se lo va a proporcionar. Es decir, debe ser capaz de establecer un código de signos, para poder intercambiar información con otros seres inteligentes de la Galaxia. O del Universo.
Y no solo inteligentes para querer tener un lenguaje, también hay que ser inteligentes y saber que se requiere un buen esfuerzo, para hacer un sistema de comunicación complejo. Porque no llega con la inteligencia de un perro, por ejemplo. Este es un horizonte que están perdiendo las nuevas generaciones de crías humanas terrestres.
Y ahora empezamos a pisar un terreno muy paaantanoso, porque estamos arribando a la posible «América de la Biblia Queer»… una narración cultural, que pretende ser novedosa, ahora que, el mantenimiento de las creencias propias de la Biblia Abrahámica, están bastante desactualizadas, incluso con el Imperio Trumpista. Un tipo de cultura donde predominan las creencias, más que las verdades científicas.
Porque nada asegura que seamos nosotros, los humanos, la única población de seres inteligentes del Cosmos. Hay demasiado universo, incluso sin contar los paralelos, para que no exista otro tipo de manifestación inteligente, sea corporal o mental… aunque sea algo imposible de imaginar por la mente humana (por ahora).
Pero, podemos estar seguros que si no nos esforzamos más de lo que hace la versión mediocre de homo sapiens, que somos actualmente (2025), vamos a estar incomunicados por muchos siglos más. Porque no solo hay que ver lo que pasa, hay que transmitirlo a otros seres humanos, para completar la faena de nuestra existencia. Eoo como mínimo!!!
¡Anímate!