Categoría: arte

  • Una enorme revolución en relación…

    … al libro impreso!!!

    Y si no, que se lo pregunten a Andrés, el hermano músico del Moncho en La lengua de las mariposas, que se tuvo que enamorar platónicamente de una china, gracias a una enciclopedia en papel, donde salía la imagen de una joven mujer china.

    Eran otros tiempos y las distancias terrestres se podían considerar siderales. La China Popular o la China de Taiwan eran territorios casi marcopolianos. Lejanas y muy misteriosas tierras, dónde solo los británicos habían conseguido apoyar sus coloniales garras.

    Y por los cines de barrio solo se dejaban ver los seguidores de un Fu Man Chu de pacotilla. Incluso más estereotipo que un Chinatown by Hollywood.

    Y sí, uno no necesita ser un Petrarca para enamorarse platónicamente de una enigmática Laura. Llega con ser un músico gallego como Andrés, que ni tocar bien el saxo sabía, hasta descubrir que un amor, por muy platónico que sea suele ser una de las fuentes energéticas más poderosas del universo.

    Hasta te hace tocar un pasodoble, como si te saliera de algún lugar de tu mente, una ubicación que tú desconocías por completo. Esa es la mente del Descartes, es decir «su» alma, la que piensa y la que siente.

  • Y ya no digamos …

    … usando un móvil!!!

    Donde tenemos muy «cerca», a veces demasiado, muchos datos de lo que estamos viendo. La pantalla de cualquier dispsoisstivo nos puede taragar la acaapciadada de edisceernir los detalles concreteos delo que vemos. Nos da demasiada información, lo que nos impide concretar la visión con cierta calidad.

    No ayuda el exceso de pixeles (artificiales) a ver mejor la imagen obtenida.

    Porque el ruido de fondo, sea visual o auditivo, como si se trata del gusto o del tacto, no ayuda a concretar las imágenes. Las puede incluso oscurecer.

    Y no es un problema de la IA, ni mucho menos. Varias cabezas con IH nos pueden desvirtuar tanto lo percibido por alguno de los sentidos, que quizás no haya peor ruido que ese. El de las IH. Sobre todo si se consideran amigos y nos creemos que, lo que nos digan, puede ir a misa.

    Nada como un mal consejo «amigo», para tener que darse de bruces contra la jodida realidad.

  • Todo tipo de instrumental…

    … por ejemplo, una cámara…

    .. que nos acerque lo mirado. Además de favorecer un encuadre y dejar constancia grabada, para revisar así lo que hemos fotografiado. Una forma de poder pensar mucho mejor en lo visto.

    Y una forma de aprender, aunque no lo parezca, a mirar la realidad con mucha más atención de la normal. Y desarrollar una buena capacidad, para ir observando como esta se divide en los planos de los que ya hablamos. De saber dónde indagar mejor, para ver aquellos detalles que nos pueden ser más interesantes de esa realidad.

    Una cámara de fotos, por ejemplo, viene a ser como establecer un cordón umbilical entre nosotros y la realidad. Nos acerca, nos introduce en aspectos que ni siquiera eran percibidos conscientemente. Como pasaba en aquella peli llamada Blow Up.

    De hecho suele ser muy típico notar matices de la cara de una persona, cuando un fotógrafo con chispa le trata de pillar ese momento en que se le descontrola algo su rigidez facial, cuando se relaja, y luego contemplamos un rostro que no suele ser posible ver muy a menudo. Y con él nos cuenta muchas más cosas.

    Sí, el arte de la fotografía enseña mucho sobre el arte de ver. Ayudando a diferenciarlo, además, del simple fenómeno visual de mirar.

  • Y por eso es mucho mejor,siempre,…

    … mirarse a uno mismo!!!

    Hay que empezar por ahí. Sobre todo, para evitar sobrevalorarse cara al futuro. Porque la primera lección que debió aprender Eva (la de la Biblia Abrahámica), es que, buscar el conocimiento, siempre tiene consecuencias. Mejores o peores, pero las tiene. Como, por ejemplo, que te castiguen por pillar una manzana sin permiso o descubrir que tu «pilila», no tiene tanto atributo dimensional como las de tus compañeros.

    ¿A qué cada vez se entiende mejor eso de saber diferenciar entre mirar y ver? Y, sobre todo, lo de observar con atención, para no llevarse sorpresas. Porque muchos solo ven lo que quieren ver, y luego resulta una buena diferencia entre lo previsto y los visto (si lo vemos como es debido). Y también lo de evitar emociones fuertes y pensar racionalmente en lo que vemos.

    Quizás sea ahora un buen momento (el pene es todo un totem), para introducir un concepto científico esencial en este problema de ver bien : tomar las medidas necesarias, para comprobar lo que se ha visto.

    Cuando hablamos de que el cerebro, nuestro cerebro, no nos puede engañar (si no «le dejamos»), ya nombramos el departamento social de «tomar medidas» en una gran empresa, bien organizada. Donde se deben calibrar los datos de un suministro, entrante o saliente, para evitar que los números nos den luego un bofetón en plena cara, o en la cuenta de resultados. Es la ROM empresarial.

    Ellos son los filtros necesarios, para evitar que veamos lo que luego no querremos haber visto. Una gran desgracia.

  • Y es que alucinar, alucinar…

    … sigue siendo muy fácil!!!

    Nuestras emociones nos impiden ver con claridad, nuestra ansiedad nos puede hacer ver cosas «raras» y, sobre todo, la toma de sustancias químicas nos permite alucinar por colores.

    Y no hay que ser un Lovecratf, ni un Huxley (Aldous), para llegar a ver cosas que nadie podría ver sin ayuda química. Ni siquiera un replicante de Blade Runner podría hablar, como hablaba él de Orion, de lo que se ve, cuando se toma un alucinógeno y se viaja por la excesiva lucidez de la irrealidad. Y resalto lo de excesiva lucidez, porque esa lucidez no existe, es solo apariencia de realidad. ¡Pura virtualidad!

    El problema de las sustancias químicas, que tomamos porque ayudan a ver… es como la ayuda que nos prestan los otros, los que están mirando lo mismo que nosotros.

    Ni las drogas ni los que dicen ser amigos pueden ayudar mucho en nuestra mirada, si no tenemos los filtros necesarios para seleccionar lo que nos dicen «que veamos». ¡Incluso antes de verlo!

    Porque nuestra mente no está sola, ante determinada realidad. Hay otras mentes que nos acompañan. Y más si, como dice el Descartes, acabamos por pensar en ellos y darle, así, una existencia propia. Tal como la nuestra.

  • Como ya dijimos algún día, incluso…

    … se puede «ver» lo que no existe realmente.

    Cuando hablamos del Bosque Animado, ya reflexionamos sobre esas imágenes que se forman en nuestro cerebro, pero que no tienen correspondencia real enfrente de nuestros ojos. Son imágenes virtuales que se han formado en nuestro cerebro ,a partir de diversas sensaciones de todo tipo, las que estamos viviendo y las que se vienen desde nuestra memoria, para completar huecos que nos resultan vitales. O nos parecen vitales , debido al estrés emocional que estamos a vivir en ese determinado momento de la observación.

    Es una falsa realidad que se puede «ver» estando simplemente dormido, o con algo tan simple como ponerse a mirar para cualquier parte de lo que tenemos enfrente. Sea real o no.

    Algo que podemos provocar fácilmente tomando sustancias químicas, naturales o artificiales, que nos ayudan a «viajar» sin moverse del sitio.

    Porque nada le gusta más a la mente humana, si la dejamos suelta, que viajar y viajar. Navegar por universos paralelos, que nos hagan sentir que vivimos otro tipo de experiencias más placenteras.

    Este tipo de experiencias viajeras, vienen a ser como cabalgar a lomos de un jaco, como ese filete que tanto apreciaba un tal Cifra, o como escuchar a tu influencer favorito, mientras te lame la oreja con su baba publicitaria. Todos te ofrecen un mundo mejor en el peor de los infiernos.

  • Porque estamos hablando de ver…

    … y de sus grandes dificultades.

    Porque ya vimos con el cubismo, que no solo es un problema de ir separando planos visualmente, sean pictóricos o cinematográficos, simplificando así los elementos que formarán la visión «casi definitiva». También se podían entremezclar eses planos, haciendo q ue la realidad tome unas formas más bien fantasmagóricas, casi indescifrables. O, como pasaba con la cara cubista picassiana, nos muestra los planos descontrolados y hace aparecer en primer plano algo que, realmente, está situado «por detrás». Es decir, que el pintor nos ponga en primer plano algo de un perfil, que ni siquiera se puede ver (el lado oculto de la cara), por estar tapado por el objeto que también ocupa ese primer plano (en una cara de perfil, la otra mitad de la cara, por ejemplo).

    Así que toca, como si fuéramos científicos, reorganizar el caos aparente, que tenemos delante, para que se imite lo más posible a la realidad que estamos mirando.

    Y esta tarea también tiene su arte. Y, como llevamos diciendo, su ciencia.

    ¿O aún no tenemos claro lo que tanto repetimos : ver lo que miramos es, generalmente, muy difícil?

    Casi tanto como mostrarle nuestro afecto a eso que estamos viendo, sobre todo en el caso de que sea un ser vivo animal (racional o irracional).

  • Incluso con la panorámica bien definida…

    … cuesta trabajo observar lo que buscamos.

    Porque no conviene que la imagen que se forma en el cerebro, tenga demasiados elementos a discernir, en un momento inicial de nuestra visión. O de nuestra escucha, tacto, sabor u olfato. Sobre todo si no tenemos la experiencia necesaria para almacenar las grabaciones, que vayamos haciendo, de una forma ordenada. Siendo completada con otras grabaciones que puedan ser sacadas de la ROM/MOR a la RAM/MONR, cada vez que las necesitemos para completar la visión que estamos teniendo.

    Porque la eficiencia en la observación de lo visto, siempre dependerá de ese paso temporal de la ROM a la RAM, tal como pasa en una computadora artificial. En cierto modo de es alatencia «de paso», av a adeepnder la eficiencia en la ainterepretación de lo visto.

    En la imagen de una protesta campesina (Novecento) tenemos a un protagonista en primer plano y a otro al fondo. Pero lo esencial no son ellos dos, son una serie de rostros anónimos (el pueblo), haciendo hincapié en el de alguna cría humana. O el de alguna mujer ya mayor. Ellas son los verdaderos protagonistas de la escena reivindicativa.

    La unión de toda esas edades en la protesta contra el patrón explotador. Esa es SU fuerza. Y, para leer eso en la imagen, se necesita subir de la ROM algo sobre nociones históricas, acerca de esa explotación de unos poderosos, sobre un pueblo oprimido. Sin eses datos tan preciosos, puede que ni «veamos» que son campesinas protestando.

    Porque eso, el pueblo unido reivindicando sus dignidad, es lo que nos intenta decir la imagen. Por lo tanto será, lo que nosotros debemos ver, si es que la sabemos leer.

  • Y si pasamos un poco de los planos «por separado»…

    …. ¿qué podremos decir del conjunto?

    O de lo que podemos también llamar, una visión panorámica.

    Porque si el primer plano puede ocultar algo de lo que «hay detrás», aquí resulta difícil no perderse mirando lo que «hay delante».

    Desde luego nada nos evita, en ambos casos, el esfuerzo de observar con atención, si queremos ver algo.

    Porque todo el conjunto se forma a partir de sus elementos. Así que volvemos a necesitar su cuidadosa disección.

    Lo ya repetido : ver es algo más que poner los ojos frente a una realidad.

  • Como mínimo, siempre hay un primer plano…

    … y también un plano de fondo.

    Y en el medio de ambos TODO. O casi todo. Y decimos casi, porque no todo está explícito, como ya hemos repetido bien de veces. Hay cosas en ese medio, que pueden no ser visibles en una primera o segunda visión, como ya dijimos. Y vamos a hablar de ellas a partir de ahora. Ya no es solamente un problema de usar filtros o no. Ni de lo ya hablado, por encima, cuando reflexionamos sobre el papel del encuadre y el enfoque, al tratar de ver lo que miramos.

    Tampoco nos referimos, en este caso, a las arenas que forman la playa o a las moléculas que forman el mar. Como indicamos el otro día, eso es materia de reflexión posterior, cuando queramos profundizar en la materia «más adentro»(y en su íntima colega, la energía).

    Ahora toca reflexionar sobre el imprescindible papel de la memoria en el mecanismo de la visión. En lo que podemos llamar la visión completa(da). Porque quien no haya visto en su vida una palmera no sabrá/podrá ver la corteza de una palmera en primer plano. Para el que no la conoce, puede ser «cualquier cosa». Volvemos a incidir, como no, en la vital importancia de la memoria ROM/MOR. Sobre todo para no caer en un uso reducido a la memoria RAM. Que podemos también denominar Memoria No Organizada ni Registrada (MNOR), de uso exclusivamente temporal. La que podemos considerar memoria típica «de los chapones».

    En este caso playero, por ejemplo, quien no haya leído, como mínimo, un relato marino, no podrá imaginar que al fondo se está viendo (si miras con atención) el típico islote mediterráneo.

    Y eso es, nunca lo olvidemos, porque lo que tengamos grabado en nuestra memoria, será fundamental para llegar a puerto en la gran aventura de la visión. Ese complementar lo visto, que decíamos antes. Algo así pasará cuando logremos «ver» usando el tacto, el gusto, el olfato o el maravilloso oído (ah, la música, también con «sus planos»).