Categoría: arte

  • Pero, ¿qué podemos ver…

    … cuando vemos a Scarlett?

    ¿Lo que nos venden?

    Porque la industria de Hollywood, como pasa siempre, se ha inventado una lavadora llamada Scarlett, que viene siendo la actual versión de la lavadora Star System de los años 40 y 50. Y que luego se fue modernizando a lo largo de las decádas de los 60, 70 y 80. La Star System Minus, más sofisticada y aniñada, pero igual de despersonalizada.

    Una carrocería lo más vistosa posible, en la que no se escatima gasto alguno. Para embellecerla cada vez más.

    Pero luego se deja invisible toda la capacidad de actuación que la actriz posea. Se puntúa lo necesario para que luzca palmito. Lo que tenga dentro de su cerebro, mejor que quede en stand by, mientras siga siendo la estrella de Hollywood que todos deseamos ver. No, mejor dicho, la que queremos mirar.

    Con mucha luz artificial en su cuerpo, pero apagada totalmente en su cerebro. La gran Marilyn fue un gran ejemplo. Despreciada hasta por el intelectual de turno (AM), no solo por su presi.

  • Y hay tanto que ver…

    … que, a veces, no sabemos o no queremos ver.

    Y por ese motivo, nos quedamos mirando, observando solo la superficie de las cosas.

    Como pasó y pasa con Marilyn Monroe, realmente Norma Jeane, una buena actriz que la sociedad decidió convertir en mujer objeto (como tantas otras) y desperdiciar sus grandes capacidades. Reducida a una star system.

    Viene a ser un claro ejemplo de no querer ver lo que encierra el ser humano Norma Jeane. Despreciar todas las capacidades que porta en su ADN, para quedarse con cuatro bagatelas superficiales y construir, a partir de tamaña nimiedad, un adn social negativo, del tipo que analizamos en otro lugar.

    Y no hace falta ser un capo mafioso, para ultrajar así la imagen de una mujer. Llega con ser un presidente USA, para caer en tamaña aberración humanística. El ser humano, cuando quiere, puede llegar a ser muy mediocre como versión evolucionada de homo sapiens.

    Y lo mismo que ayer… el cerebro no nos engaña, es nuestro Yo el que lo controla. Así que si nos ocultamos las capacidades más positivas de esta Norma, es porque lo queremos hacer. ¡Nos autoengañamos y tan panchos!

  • Mirar es apuntar con los ojos…

    … pero ver, es mucho más complejo.

    No llega con apuntar bien, porque ya decimos que mirar y nada es lo mismo. Necesitamos apuntar nuestros ojos al objeto que deseamos ver, para que se inicie lo que podemos llamar, el proceso de la visión.

    Los santos apóstoles del Pórtico de la Gloria no existen (para nosotros),si no somos capaces de fijarlos en nuestra pantalla nucal. Es decir, necesitamos grabar una imagen del trozo de pórtico que estamos mirando, en algún circuito neuronal, en la zona de la nuca. Ya que ahí están los dedicados a esa función : ver.

    Algo parecido le pasa a un ciego, que necesita del relato oral de un vidente, para grabar, en su caso, en circuitos de memoria auditiva.

    Así que la imagen, creada virtualmente en nuestro ojo, debe viajar hasta esa zona de la memoria, donde quedará grabada, para hacer con ella lo que se quiera. Incluso olvidarla (si somos capaces).