Y es que alucinar, alucinar…

… sigue siendo muy fácil!!!

Nuestras emociones nos impiden ver con claridad, nuestra ansiedad nos puede hacer ver cosas «raras» y, sobre todo, la toma de sustancias químicas nos permite alucinar por colores.

Y no hay que ser un Lovecratf, ni un Huxley (Aldous), para llegar a ver cosas que nadie podría ver sin ayuda química. Ni siquiera un replicante de Blade Runner podría hablar, como hablaba él de Orion, de lo que se ve, cuando se toma un alucinógeno y se viaja por la excesiva lucidez de la irrealidad. Y resalto lo de excesiva lucidez, porque esa lucidez no existe, es solo apariencia de realidad. ¡Pura virtualidad!

El problema de las sustancias químicas, que tomamos porque ayudan a ver… es como la ayuda que nos prestan los otros, los que están mirando lo mismo que nosotros.

Ni las drogas ni los que dicen ser amigos pueden ayudar mucho en nuestra mirada, si no tenemos los filtros necesarios para seleccionar lo que nos dicen «que veamos». ¡Incluso antes de verlo!

Porque nuestra mente no está sola, ante determinada realidad. Hay otras mentes que nos acompañan. Y más si, como dice el Descartes, acabamos por pensar en ellos y darle, así, una existencia propia. Tal como la nuestra.

Comentarios

Una respuesta a «Y es que alucinar, alucinar…»

  1. Avatar de xaqun

    No por mirar muchos pares de ojos, se está más cerca de ver la realidad… realmente los muchos ojos mirando ofuscan a la mente individual, que es la encargada de ver eso que miramos…

    Contrastar las miradas es algo positivo si lo hacemos después de que hemos visto algo, por nosotros mismos… servirá para comprobar hasta que punto andamos encaminados o nos desviamos de lo que se supone que tenemos enfrente de nuestros ojos… o de cualquier otro sentido.

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