
Pue sí, todo viene de muy lejos. Evoquemos un tiempo muy atrás, en el que nuestro antepasados pecaban de mucho pelo y aún tenían una masa encefálica poco evolucionada… aunque ya caminaban de pie y podían empezar a tener algo más que «ideas» instintivas.
Dentro de lo que cabe, tenían algo parecido a una capacidad de pensar. Puede decirse que más por instinto/intuición, que por razonamiento puro y duro.
Pero también empezaban a tener sensaciones, aunque fueran instintivas. Por lo menos de rabia, si sufrían un atropello, o de contento, si algo les salía bien (la caza, por ejemplo).
No podían saber lo que significaba el concepto de igualdad, y mucho menos el de libertad… pero estaba claro, que se sentían ya diferentes en función de como se relacionaban con situaciones de opresión, en las que no les dejaran vivir como estaban ellos acostumbrados. No podían teorizar sobre igualdad, pero notaban que eran todos muy parecidos, sobre todo a la hora de tomar decisiones en grupo.
Pero llegaban malos tiempos, no solo para la lírica, sino para la capacidad de sentirse al mismo tiempo diferente de los otros humanos, pero también igualados por ser de la misma especie. Aunque, eso de especie, era una jodida palabra ,ininteligible para ellos y en ese preciso momento, en que iban a descubrir que uno de ellos quería ser el jefe de todos. Y no por las buenas!!!
¡Anímate!