
Es difícil madurar muy pegado al terreno. Es una forma de echar raíces, lo que nos hace que poco amigos de los cambios.
Pero todo es relativo, aunque en un mundo macroscópico no lo sea (no se pueda medir), y el hecho de estar cambiando constantemente de sitio, aunque sean temporadas largas, te deja un poco el culo inquieto. No te favorece en nada, para instalar aquellas partes de ti, que deban ser más permanentes.
La vida nómada te puede producir un Yo principal algo nómada. Que sea difícil de estabilizar en una mente. Sobre todo si no tiene preparadas las riendas (los filtros propios) necesarios.
El Yo se adocena pegado a tierra, pero se desequilibra montado a caballo.
Si en algún momento de nuestra vida se necesita trabajar mucho el concepto de equilibrio, es cuando jugamos con el par «situación estática/situación dinámica». ¿A qué sí? Es cuando barajamos lo que debe quedarse con nosotros y lo que debemos soltar.
¡Anímate!