Etiqueta: equilibrio

  • Siempre es más fácil si tienes algo de libertad…

    Es difícil madurar muy pegado al terreno. Es una forma de echar raíces, lo que nos hace que poco amigos de los cambios.

    Pero todo es relativo, aunque en un mundo macroscópico no lo sea (no se pueda medir), y el hecho de estar cambiando constantemente de sitio, aunque sean temporadas largas, te deja un poco el culo inquieto. No te favorece en nada, para instalar aquellas partes de ti, que deban ser más permanentes.

    La vida nómada te puede producir un Yo principal algo nómada. Que sea difícil de estabilizar en una mente. Sobre todo si no tiene preparadas las riendas (los filtros propios) necesarios.

    El Yo se adocena pegado a tierra, pero se desequilibra montado a caballo.

    Si en algún momento de nuestra vida se necesita trabajar mucho el concepto de equilibrio, es cuando jugamos con el par «situación estática/situación dinámica». ¿A qué sí? Es cuando barajamos lo que debe quedarse con nosotros y lo que debemos soltar.

  • Y luego hay que aprender a CONVIVIR…

    Así que el parto no es precisamente un camino de rosas, aunque una minoría de mujeres lo pueden sufrir con total normalidad.

    Pero a la sociedad actual , que ya no trata humanamente a la mujer, tiene a bien despreciar totalmente (o casi) todo aquello que rodea a su embarazo… sobre todo en su fase final de parturienta.

    Y no lo hace mejor con las criaturas recién nacidas, a las que abandona , totalmente, en manos de sus padres… los cuales no son precisamente buenos padres. La sociedad se desentiende de ellas. No las tutoriza como debe ser, y así no se consigue el equilibrio de libertades, que debe tener la convivencia entre crías humanas y adultos.

    Esa es una de las características que define muy bien a la SAD : desentenderse de las crías humanas nacientes, salvo para convertirlas en piezas bien controladas de la maquinaria social dominante.

    Y, aunque los componentes de la SAD, son IH mediocres, eso sí que lo hacen bastante bien.

  • Se produce una cierta CRISIS…

    Porque nacer puede ser una lucha entre un ser humano que quiere salir y otro que quiere/desea que salga… pero, como toda lucha, puede ser desgarradora. Algo «explosiva» de más.

    Y puede dejar a ambos contendientes muy tocados… en especial a la que más sufre : la madre.

    Y como resultado pueden sufrir lo que se llama estrés postparto, una afección que deja a la madre recién parida en una situación clara de deficiencia anímica, cuando no también física.

    Y desde luego los dos elementos principales del parto tienen que recuperarse lo suficiente, antes de poder hacer una vida normal… Pero ahí está el problema : ¿Cómo salen de la crisis conjunta sufrida?

    ¿Cómo podrán conseguir el equilibrio preciso, entre el posible postsufrimiento de cada uno de ellos? Un desgarro que, tal como dijimos, suele ser mucho peor en la madre, por mucho que se suela despreciar ese efecto colateral del embarazo/parto.

  • Pero luchar por TU libertad, no es fácil…

    Ah, qué palabra más mágica : LIBERTAD. Pero cuán complicado es entender el concepto de libertad. Y mucho más difícil respetarlo. El bebé le quita libertad a su madre, y puede que a su padre, pero no está para pensar en ese tipo de “hurtos”… la madre le da muchas cosas a su bebé, pero no suele pensar en eso… Cuando pase el tiempo ¿se acordarán de esos robos y de esas cesiones?

    ¿Cómo lo integrarán en sus vidas futuras : devolviendo y recogiendo, o seguirán los pequeños/grandes hurtos.. y las pequeñas/grandes cesiones maternas? ¿Cómo conseguir un equilibrio liberador?

    Y eso sin que el hijo sea el típico drogadicto capaz de matar a su madre.

    ¿Que nos puede avanzar la sociogenética sobre este particular?

    ¿Cuándo empezamos a entender que la libertad de uno siempre estará reñida con la libertad del otro? ¿Cuándo asumiremos la enorme importancia del ese equilibrio imprescindible?

  • El adulto necesita… mucho EQUILIBRIO

    Acabar de adulto es como caer por una catarata… y se necesita hacer un gran esfuerzo para volver a la superficie.

    Porque, en esa vuelta a respirar, se notará si has aprendido lo necesario, en tu bajada por el río. No solo para impulsarte hacia arriba, una vez caído, si no para nadar hacia la orilla. Se requieren destrezas (la «mochila» que aquí decimos), aprendidas en la adolescencia.

    Por eso decimos aquí, que, si pierdes parte de tu adolescencia, llegarás a ser un adulto incompleto.

    Cuando se habla del destino es una forma de ocultar la esencia del proceso de maduración… de infante a adolescente, y de adolescente a adulto… con esa segunda adolescencia posible, que aquí consideramos se puede dar si has tenido una completa adultez. A eso le podemos llamar el equilibrio mental del adulto.

    Y eso es lo que le puede haber contado el Robert al Paul.

  • El gen social del… EQUILIBRISTA

    Hay un momento crucial en nuestra vida, en el que debemos tener cuidado al poner los pies en el suelo. Por si estamos confundiendo el suelo real, con otro tipo de superficie, o fino alambre, por el que nos apetece caminar.

    Porque suele tener efectos nefastos, la elección tomada, y la mayor parte de las veces ya serán irremediables.

    No hay forma de saber lo que deparará el futuro, pero nuestro ADN nos prepara para tener una idea aproximada, aunque no seamos adivinos, del posible efecto que han de tener las decisiones tomadas.

    Haya acumulada mucha experiencia en el ADN, para que no nos permita adaptarnos al ecosistema, recogiendo de él, los refuerzos necesarios, para mejorar nuestras capacidades innatas. Favoreciendo las positivas y neutralizando las negativas. Lo que no se puede es querer empezar otra vez, como si fuéramos los nuevos dioses del Olimpo, que acabamos de matar a nuestro padre. Ese camino solo puede llevar a nuestra destrucción, incluida la posible extinción de lo que representamos como especie.

    Buscar el equilibrio natural y artificial, como especie humana, no es jugar precisamente con el equilibrio de nuestra mente, es decir, del planeta.

  • O te dicen que puedes ser una Greta Thunberg…

    … la típica protestona adolescente!!!

    O conformarte con seguir el camino marcado ayer, de princesa (o sierva de princesa), para así no desmerecer de los ojos del adulto macho dominante, que intenta hacerse pasar por tu tutor. O de los ojos de la hembra con Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino, que nos va a decir lo mismo, pero disfrazado con otros ropajes más femeninos.

    Porque esa mujer, con SEMC, defiende con furor los supuestos derechos del macho, a ser el amo y señor de las mujeres. A ser el protector oficial, pero el maltratador real. Ese novio o marido que la matará, simplemente porque «era suya»!!!

    Y sin que nadie le pueda chistar al macho asesino, ya que es un derecho social adquirido. Es una costumbre, que se ha hecho una tradición.Es, ni más ni menos, un gen social, que le permite al macho, en una sociedad patriarcal, decidir lo que pueden hacer y no las hembras de su ecosistema. Y ese gen social está en la mente del machista y en el de la hembra portadora del SEMC. En uno como gen activante, y en la otra como gen neutralizante.

    Y, ante esa situación, dice NO una adolescente como G. Thunberg. Simplemente, porque no está dispuesta a que le digan lo que debe decir o hacer. Si protestar o no protestar, si hay que pedirle permiso al macho dominante, para restablecer el equilibrio energético del planeta, que ese mismo macho ha desestabilizado. O si debe hacer lo que ella piensa es necesario, para restablecer ese equilibrio, que ese mismo adulto ha trastocado.

    Y es que, por ese motivo (para no protestar) le injertan un adn social negativo, en su etapa de cría humana, que le impide cumplir con la orden genética de su ADN : regenerar el ecosistema, una vez que se ha ido degenerando. Porque lo han ido degenerando, precisamente, esos mismos adultos machos dominantes, que ahora le quieren cerrar su boca adolescente. En este caso tendríamos un ser humano que iba para Greta y se quedó en Conformista.

  • Y hablando de máquinas «pensantes», ¿qué podemos decir…

    … de lo que ve el Sonny?

    Y sobre todo de lo que «siente». Porque nadie le discute que pueda grabar lo que está mirando, pero parece ser que él llegaba a notar ciertas sensaciones , que no sabía interpretar.

    Cuando lo que veía podía entrar en la parte del espectro visual, relacionado con algo parecido a «agradable». Recordemos cuando reflexionamos sobre el posible equilibrio confianza/desconfianza.

    Y lo mismo, cuando en el espectro visual se relaciona lo agradable con lo «desagradable». Parece ser que al Sonny le entraba una especie de desasosiego, tan característico del ser humano, que se preocupa por lo que siente. Veía cosas que «no sabía interpretar».

    Porque el ADN humano tiene muy clara esa capacidad de sentir (lo que ve o toca o…). Que llevada al extremo puede dar en dolor o placer máximo. Realmente, volviendo al baremo genético, lo que nos marca el ADN es… entre placer negativo y placer positivo, o algo así.

    Entonces, qué decir de un robot que se debate en buscar un equilibrio en el espectro de sentir/ no sentir, cuando su programación parece prohibirle el extremo positivo del sentimiento. ¿No podrá llegar a sentir, por otro camino diferente del que siguió la naturaleza (sea lo que eso sea), al dotar de tal capacidad a los seres vivos más complejos?