
Los seres vivos no humanos, no pueden pensar, aunque suponemos que les gustaría (o no, si nos ven a nosotros).
Ni siquiera pueden crecer en libertad… miremos al bonsai.
Puede quedar muy bonito, pero su crecimiento/maduración no ha sido natural y libre. Y aunque su proceso de maduración no es muy complejo, nada que ver con el humano, está claro que ha sido coartado, para seguir las normas que le marcó el humano que lo cultiva. Es como si le injertara un gen «social». negativo, para evitar que pueda crecer libremente.
Y así pasa con las crías humanas, cuando la SAD decide controlar la maduración de una cría humana. Pero no llega con las tijeras de podar. Ahora sí que se «injertan» unos genes sociales negativos, en vez de los genes sociales positivos que debían ser injertados. para reforzar los genes biológicos.
Porque el adulto debe ser un tutor para la cría humana, no su carcelero, y evitarle así que madure como el mundo adulto desea. Pero no lo tutela, sino que lo modela. En el fondo el ser humano tiene más de bonsai de lo que quiere creer. Porque ya dijimos que el querer, su capacidad, requiere un esfuerzo enorme para defenderlo. Es mucho más fácil dejarse ir, disfrutar siendo un bonsai . Hay que ver sus flores!!! Que más da no ser como «querías»…
¡Anímate!