¿Será que nos visten la mirada?

Este mandarnos mirar para determinado lado, siempre hacia donde menos podamos ver la llamada realidad, es el primer gen social negativo que nos injertan. Y ya de crías.

Y viene a ser como vestirnos de tal forma que no podamos mover la cabeza, ni el resto del cuerpo, salvo en la dirección y el sentido que los adultos nos dejan hacerlo.

Y cuando hablamos de adultos, estamos hablando de la familia, de los sacerdotes y, como no, de los profesores… y sin faltar los polis y demás controladores de nuestros movimientos sociales. Incluidos amigos varios.

Todo lo necesario para no movernos de forma natural y libre.

Eso sí, ellos nos dirán que estamos llenas de felicidad, como cuando hacemos la primera comunión, sin saber muy bien lo que estamos haciendo. Nos hacen vivir en una burbuja virtual, por mucho que parezca real… entre otras cosas, porque la felicidad no existe, solo existe el camino hacia ella.

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