
Y después de este paseo por el ecosistema familiar, ya es hora de «salir al mundo»… fuera de la cueva/casa familiar nos esperan los demás seres vivos, y los inertes (para tropezar con las piedras). Ha llegado la hora de que podamos comprobar realmente como nos comportamos socialmente… y, sobre todo, como nos preparamos para tener una conducta humana que no nos degrade como tales.
Y no, aún no llegamos al nivel de parecernos al mundo feliz de Huxley, pero cada vez nos acercamos más a él.
Igual que al salir del útero, nos encontramos con un ecosistema muy reducido, el grupo familiar, ahora nos toparemos con un grupo mucho más amplio, con una variedad de seres vivos y situaciones sociales, que nos van a «poner de los nervios» más de una vez.
Así que la mochila que llevemos encima, con lo aprendido en la cueva/casa familiar, nos vendrá de perlas para defendernos ahora. Es decir, para adaptarnos al ambiente exterior, con las mejores posibilidades de que no nos destroce. Al revés, consigamos controlarlo.
Porque, ahí afuera, está el mundo adulto que nos intenta tragar… algo así como los ogros de los cuentos… Como dice el título, casi todo lo que vemos en el parque puede ser bastante falso. No existe en realidad, solo en un mundo imaginario. Aunque AHORA, en esta etapa infantil, aún podemos pedirle ayuda a nuestra imaginación, que se está agrandando, para que nos ayude a generar algún amigo imaginario.
¡Anímate!