
Porque entonces no lo vives (TU tiempo), solo lo sufres… es decir, vives en función del tiempo, de forma muy apresurada, en vez de vivir el tiempo que te queda de vida. Madurando ese proceso de forma natural y libre.
No puedes dejar que el tiempo te consuma a ti, cuando eres tú la que debes consumir el tiempo.
Pero eso, como con todo , se tiene que aprender… a manejar el tiempo. Que no sean los adultos poderosos los que te manejen a ti.
Es vital que en la infancia y la adolescencia, sobre todo en la segunda etapa, tomes muy en serio este control del tiempo… porque en la adolescencia se tiende a vivir mirando para el adulto, y para «su» reloj, en vez de mirar para sí misma y aprovechar ese tiempo de grandes cambios, que necesitan ser integrados, para que no nos hagan perder el tiempo de maduración.
Porque una cosa es creer que ganamos tiempo en la discoteca, haciendo cosas que nos dicen son fabulosas, para sentirse bien, cuando realmente estamos tomando senderos que solo llevan a ir perdiendo adolescencia, poco a poco, hasta acabar con ella mutilada… o, si no nos gusta eso de la mutilación (mental), podemos hablar de no llenar la mochila de la adolescencia de forma adecuada, para afrontar la dureza de ser adulto… evitando ese consumo tan inhumano del tiempo que nunca dejan de proponernos.
¡Anímate!