
Una cochina mentira, como la copa de un pino, eso de que «todo es relativo». Y, para colmo diciendo, que eso lo dijo Einstein. Porque, esa frase, solo vale para un mundo microscópico, en la realidad macro el mundo material no es relativo, salvo para decir que una hormiga es más pequeña que un elefante, pero más grande que cualquier tipo de célula (salvo un jodido huevo de gallina o de avestruz).
Así de complicado es todo, hay que saber expresarse en función del contexto, al cual nos estamos refiriendo.
Según la imagen, una niña en Gaza puede poner cara de felicidad, aunque en su jodida vida de perseguida por un ejército genocida, no pueda estar a menos años luz de tal forma de vida (ser feliz). Aparte de no poder saber siquiera que la felicidad absoluta no existe. Para ella ni existe un sucedáneo de felicidad. No tener que carretar agua, por ejemplo. Aunque durase un solo microsegundo, ese atisbo de felicidad..
O sea, que una niña en Gaza puede ser feliz, no teniendo que carretear agua, pero un chamaco rico en México, no sentirse feliz, por no tener que hacerle los recados «de» su mamá.
En la misma familia, un hijo puede sentirse feliz, haciendo los recados (de la familia) y otro no notar felicidad alguna, por ele mismo trabajo. Evidentemente el Rousseau no tenía razón, pero era el siglo XVIII. Se trata de explicarlo en el siglo XXI.




