Etiqueta: tiempo

  • El ser EVOLUCIONA…

    Cuando hablamos del ser como un yo determinado, no podemos olvidar la importancia del tiempo. Porque la existencia de un tiempo, que según la física relativista no existe, es lo que permite ir viendo los cambios del yo.

    Empezamos (la vida, el día…) siendo de una forma y acabamos siendo de otra. Y por eso es tan complejo acercarse al estudio del comportamiento humano… porque, ¿a cuál yo corresponde determinada conducta?

    Y es que la forma de entender el yo va a depender de la normas sociales, de las costumbres que rijan en según que determinada época. Porque las modas influyen en el comportamiento humano de forma considerable. Y lo que se toma como normal en una época puede ya no serlo para otra.

    Y por eso es tan importante que usemos instrumental científico, para analizar los movimientos sociales. No se actúa en su interior, por razones meramente ideológicas (sean políticas o religiosas).

    Por ejemplo, la forma de entender el sexo y la sexualidad que de él deriva, puede ir cambiando a lo largo del tiempo. Esto nos pone en el camino de analizar el problema de ser mujer o sentirse mujer.

  • Porque tu vida también EMPIEZA…

    Realmente, lo que es «tu vida» no empieza al nacer, ya antes en el útero también vivías. Que fueras un simple feto en vez de un ser humano ya completo, y menos aún una persona jurídica… no impide que tuvieras ya, en cierto grado, un tipo de vida muy diferente a la vida de otros fetos animales, que no tienen el mismo tipo de ADN… ellos no se tenían que preparar para lo que debías prepararte tú.

    En esencia, su proceso de maduración es mucho más simple que lo será el tuyo, así que deberás intentas aprender mucho más que cualquier otro animal irracional… para algo te dieron inteligencia. O las inteligencias, si diferenciamos entre el modo racional de actuar y el modo emocional.

    Y por eso se tiene que aprender tantas cosas, por ejemplo a valorar el tiempo de vida como lo que es. Igual que hacia Momo, que no lo valoraba porque tenía un valor monetario, ya que podían venderlo a su vez los hombres grises. Algo así como los certificados de producción verde, en la política ambiental europea. Aunque en la novela lo usaban para fumarlo en hojas de tiempo.

    Lo que contaba para Momo era que, al vivir, va pasando el tiempo, de forma que lo importante es la forma de vivir esa vida, no de contar cómo pasa el tiempo, mientras la vives.

    Así que cuida muy bien de tu tiempo (es vida), nunca dejes que otros lo midan por ti. Tú debes de ser tu propio reloj (sin agujas).

  • Y otra que el tiempo TE mida a TI…

    Porque entonces no lo vives (TU tiempo), solo lo sufres… es decir, vives en función del tiempo, de forma muy apresurada, en vez de vivir el tiempo que te queda de vida. Madurando ese proceso de forma natural y libre.

    No puedes dejar que el tiempo te consuma a ti, cuando eres tú la que debes consumir el tiempo.

    Pero eso, como con todo , se tiene que aprender… a manejar el tiempo. Que no sean los adultos poderosos los que te manejen a ti.

    Es vital que en la infancia y la adolescencia, sobre todo en la segunda etapa, tomes muy en serio este control del tiempo… porque en la adolescencia se tiende a vivir mirando para el adulto, y para «su» reloj, en vez de mirar para sí misma y aprovechar ese tiempo de grandes cambios, que necesitan ser integrados, para que no nos hagan perder el tiempo de maduración.

    Porque una cosa es creer que ganamos tiempo en la discoteca, haciendo cosas que nos dicen son fabulosas, para sentirse bien, cuando realmente estamos tomando senderos que solo llevan a ir perdiendo adolescencia, poco a poco, hasta acabar con ella mutilada… o, si no nos gusta eso de la mutilación (mental), podemos hablar de no llenar la mochila de la adolescencia de forma adecuada, para afrontar la dureza de ser adulto… evitando ese consumo tan inhumano del tiempo que nunca dejan de proponernos.

  • O un habitante de… otra GALAXIA

    Y puestos a elucubrar en futuros… o universos paralelos, dónde llevar otra forma de vida… podemos pensar en Yoda, por ejemplo.

    Y decir muy orondos aquello de «Yo, mi futuro, no ver»… al modo anglosajón hollywoodense, tan sufrido cuando hablaban los nativos usamericanos, en las pelis de «indios y vaqueros».

    Da igual que tuviera poderes ocultos, y sea bondadoso, si para nosotros presenta una forma corporal desagradable, aunque sea como nosotros cuatridimensional. Siempre nos parecerá un sapo viejo, porque los prejuicios que tenemos siempre pueden con nosotros.

    Ser inteligente no es valorado positivamente en esta SAD que padecemos. Porque, en esencia, la inteligencia busca repuestas (después de hacerse las preguntas). Habría que cambiar los baremos sociales, para que pudiera ser una capacidad valorada positivamente en la relación humana.

    La inteligencia, sea humana o artificial, solo se sabe apreciar en cuanto sea un medio para conseguir dinero y poder. Esa sí es una ley de valoración casi natural, de tan arraigada que está. Un adn social negativo tremendamente anclado, en la mente del ser humano mediocre actual.

  • ¿Un viajero… del FUTURO?

    Alguien no se tomaría en serio la entrada en la que hablamos de la importancia de considerarnos cuerpos en 4D. Pero es que el futuro nos marca mucho más de lo que pensamos/creemos. De hecho algo más que el pasado.

    Tan sencillo como el hecho de que dos segundos después de nacer ya no somos el mismo ser humano que salió del útero, como un feto casi formado… pero aún no formado del todo como humano.

    Somos una estructura en formación, que varía con el tiempo, aunque sea de forma imperceptible. Ya hablamos de las células epiteliales que mueren y nacen en una sucesión temporal constante.

    Y no, no se trata de hacerse un Nolan y hablar de improbables viajes al futuro. Solo decimos que la cuarta dimensión, la temporal, está en nosotros, con tanta fuerza (o más) que las dimensiones espaciales.

    Y decimos «más» por una razón muy simple : podemos volver a la posición de partida, en todo momento, incluso cortándose esa extremidad que nos nació a partir del hombro izquierdo, mientras estábamos en el útero… pero no podemos volver al instante inicial… ni de nuestra concepción, ni de nuestro nacimiento, ni de nuestro primer beso… en fin, nunca podremos echarnos atás de nuestro primer robo o nuestro primer asesinato… una vez efectuados. No somos seres digitales, somos seres analógicos, por lo que no se nos puede borrar el pasado… como mucho sí se nos puede quitar un futuro (para darnos otro).