
Y no, no nos dejemos engañar, aunque a veces disfrutemos con ello.
Los adultos son los únicos interesados en llevarle la contraria a la naturaleza (sea lo que eso sea), para evitar que la sociedad que han organizado, muchas veces en contra de los propios intereses de la humanidad, se vaya al garete.
Tienen que impedir que las crías humanas hagan valer su gen biológico, que les marca la regeneración social, porque la naturaleza (sea lo que…) es sabia y sabe perfectamente que la indolencia del poder hará que los humanos, una vez llegados a adultos, se van dejando ir por la permanencia en un poder que corrompe (la dinámica de regeneración social)… y que, cuanto más absoluto es ese poder, más corrompe al ser humano.
Y el poder lo tiene uno o muy pocos, pero son muchos los que lo tienen que sufrir. ¿Cómo hacer? Lo que no se pueda mandar directamente, se mandará mediante los delegados del poder establecido : en la imagen, un ejemplo claro, el profesorado.
No puede haber mayor contradicción en el trabajo social de un ser humano, que practicar la domesticación allí donde se te encargó que practicaras su educación. Aunque eso ,de que se les encargó EDUCAR, no es tampoco del todo cierto. Porque al profesorado también se le manipuló, para que haga lo que le mandan hacer «de verdad» : manipular a su alumnado. Eso sí, convenciéndolos de que son educadores. Y, para más inri, se llaman planes de formación del profesorado, no lo olvidemos.
¡Anímate!