
Y hay muchos tipos de conciencia… desde la trabajada seriamente, ya desde la propia adolescencia, hasta la conciencia de «andar por casa», esa que se puede comprar en un bazar de todo a cien… o, mucho peor, en una organización de las llamadas «juveniles». Y aunque sea en una democracia formal.
Por eso es tan difícil, hacerse con una conciencia propia. Como dijimos, no vale esa que te implanta la SAD, mediante el adn social negativo, ese tipo de gusano mental del que tanto reflexionamos aquí. Algo que funciona como los filamentos fúngicos, que nos describen en The Last Of Us y que se va apoderando de tu cerebro.
Porque los micelios de la serie solo te invaden el cerebro para colonizarlo y aprovechar tu capacidad de movimiento autónomo, como un método de desplazarse más rápidamente. Tengamos en cuenta que un hongo no es precisamente un corredor de 100 m lisos.
Pero, en este caso, no te quieren como medio de desplazamiento, la SAD se desplaza todo lo rápido que quiera. Lo que necesita es que te adaptes totalmente a lo que ella diga, repitas como un mono las ideas que ellos te han colocado en la mente y seas la pieza ideal de la maquinaria social que la sostiene. Expresado de otra forma , la SAD te hace cumplir un rol social.
Solo te piden ser una panda de borregos, que sepan decir muy bien «beeee», cuando los poderosos manden hacer algo. Y lo hacen simplemente, porque no tienen ideas propias (conciencia de sí) y solo saben repetir las ajenas.
¡Anímate!