
Ayer hablamos del gen social negativo que las abuelitas suelen injertar en la mente de sus nietos y nietas, sobre todo sus nietas. Es como el injerto que se hace en el tronco de un árbol, para reforzar características específicas del injerto, aprovechando la fortaleza del tronco receptor. El gen es el injerto, nuestra mente el tronco, dónde se implantan ideas ajenas.
También puede haber un injerto de genes sociales positivos, por parte de las abuelas, como por ejemplo, cuando les hacen ver lo dura que va a ser la vida para ellas, sobre todo por el hecho de ser mujer… y, aún peor, si es guapa.
¿Pero cuántas abuelas pueden tener una conducta de «liberar mentes», cuando ellas están sumidas generalmente en un adn social totalmente negativo? ¿Cómo van a valorar la inteligencia en sus nietas, si ellas la tuvieron totalmente prohibida?
Este caso del abuelo vale para mostrar el carácter positivo o negativo de un mismo gen social. Cuando refuerza el gen biológico (positivo)y cuando lo apantalla (negativo). Ya decimos siempre que anular es imposible, porque lo grabado en la pared siempre quedará debajo de la pintura que se ponga sobre ella. El ADN puede quedara muy oculto, pensemos en un lavado de cerebro con tortura excesiva… pero, siempre quedará una mínima posibilidad de que la pintura se resquebraje y pueda asomar por debajo el gen biológico.
El gen biológico de la libertad es un caso típico de gen biológico imborrable.
¡Anímate!