Y luego necesitamos (aún no podemos «querer»)… mucho CARIÑO

Porque el cariño no sabemos aún lo que es, por lo que necesitaremos aprenderlo : qué es y cómo se pide. Aunque la verdad, el aprender a ser cariñosos no lo damos aprendido ni de adultos.

Lo primero (ya paridos) es volver a escuchar el corazón de mamá. Es el primer alimento (emocional) que necesitamos para vivir fuera del útero.

Seguir escuchando ese TIC TAC, que aún no sabemos lo que es, pero ya sentimos su extrema importancia. Hay que volverlo a escuchar!!!

Y tenemos que estar cerca del pecho materno, porque, mira tú por donde (la naturaleza es sabia)… y ahí justito está la teta de mamá.

Imaginémonos que la teta estuviera situada muy lejos del corazón… ¿cómo nos orientamos sobre el cuerpo materno (aún ciegos y medio paralíticos), para tenerlo cerca de nuestra oreja? Asumamos que el cariño (acompañante vital del tic tac), sirve de orientación en esta edad tan temprana, para desarrollar el gen biológico de la confianza… único que nos puede permitir avanzar en el proceso de adaptación al medio… ¿Cómo lo haríamos, si no contáramos con la referencia materna? Lo que nos llevaría a adquirir, de paso, el antagónico gen social negativo de la desconfianza… y su correlativa falta de cariño espontáneo.

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