
Como dijimos, una vez construida su casa, ahora toca empezar a construir su cuerpo. Sin olvidarse de algo que va sostener ese cuerpo, sin ser su columna vertebral : su mente.
Pero, como pasó con su entorno, de nada vale empezar a construir una mente, si antes no existe un conglomerado material (células óseas), muy complejo por cierto, que puede defender a ese cerebro, que, una vez contiene la futura mente, quede a salvo de todo tipo de ataque externo. Del «interno» ya seguiremos hablando. Ahora nos referimos al cráneo.
¿Para qué tener una gran mente metida en un cuerpo tan simple, como es un embrión, que una corriente de aire, o un golpe al vientre materno, la puede «matar»?
Además se debe tener en cuenta que, en este viaje migratorio, nada que envidiar a los típicos desplazamientos masivos , que provocan las guerras, habrá muchos momentos de despiste, con posibles cambios en la orientación y ubicación final del material viajero : células que pueden acabar en un sitio diferente del que estaba programado.
Nos acaban de contar (28/07/25), un ejemplo cercano, el caso de unas células pancreáticas, que se pueden estacionar en el estómago… y ahí se quedan. Y como eso… Y de hecho tenemos como ejemplo de desorientación celular, ya anterior a la formación del embrión, la emigración desviada del clásico embarazo ectópico.
¡Anímate!