
Porque cuando hay libertad estamos disfrutando de la vida con naturalidad… o con la dosis de artificialidad, que no ha proporcionado una evolución humana realmente libre.
No condicionada por una SAD, que nos mutila a poquitos… haciendo que seamos educados socialmente, es decir, domesticados… y acabemos aterrados por sentir que nos gusta un ser humano del mismo sexo.
Eso es el terror social, más o menos gore, más o menos suavizado.
Se destierra la alegría del rostro humano, para obligar a disfrazarse de negra sombra, la que, a su vez, debe tapar a los demás seres humanos que estén bajo su manto.
Y no por ser mujer se es buena madre, pero siempre será mejor contar con dos buenas madres que con una sola…
¡Anímate!