Etiqueta: maternidad

  • Lo que natura no da, un robot no lo presta…

    Retocamos el lema de la Universidad de Salamanca (España), para decir que mamá robot no puede dar todo lo que da una mamá humana. Ni por asomo… Y dudamos , desde luego, que una evolución profunda de una IA pueda llegar a igualarse con una IH… sobre todo si la IH sigue evolucionando. No olvidemos que el paso de neardental a homo sapiens no supone un cambio de especie… solo es una muestra de evolución intraespecífica. Mejorar la IH es el futuro de la humanidad. No es un salto para dar en una especie suprahumana, solo es una mejoría importante de su inteligencia.

    Y es que, comparar la madre de la imagen, suponiéndola que es «auténtica» (no de pose), con cualquier mamá robot, es comparar un tronco seco, con el árbol vivo, que da lugar a él, cuando se muere. Como ejemplar de ser humano que es, una madre es mucho más que un cuerpo y, mucho más, que lo que podíamos llamar instinto materno de un animal irracional. Porque Una madre es un conjunto de acciones, racionales y emotivas, que tiene como idea principal la misión de proteger a la cría que llevó nueve meses en su seno. Y por eso antes le llamamos «auténtica», porque no llega con ser mujer para ser madre.

    Y tiene que ser la enorme y profunda experiencia de la madre naturaleza, la que convierta en una verdadera madre. No en un sucedáneo, por muy mejorado que esté técnicamente. Porque una madre no es solo un útero natural, ni una serie de normas básicas para el cuidado de su feto… ser madre natural, es un complejo entramado de caricias a su bebé (y el buen trato a su feto), de gestos que van conformando el nuevo universo del bebe y que, como pasa con las caricias, va dándole la capacidad de sentir el placer de esas caricias, e incluso aprender a reírse como lo hace su mamá.

    Y ya no digamos que aprenda a comunicarse, no solo mediante gestos, sino usando las palabras, que su mamá va sembrando poco a poco. Hablándole, aunque no le entienda en principio… pero ya dijimos que, de oído, el feto no está mal, y mucho menos de bebé. Tiene que captar la sonoridad de las palabras, para que luego le sea fácil captar su significado. Porque sí, también tiene que aprender un bebé a notar cuando su mamá está cabreada, por él o por el resto del mundo. Porque mamá robot no tiene su risa!!!

    Advirtamos que estas entradas, donde se usan madres robóticas, no es para echar abajo la ideología que pueda defender este tipo de «madres», Aquí no tienen sentido científico, sino para usar sus características de madre artificial, para desmontar a las madres humanas, que se le pueden parecer bastante.

  • Pero…¿nos dará la libertad, una mamá humana?

    Buena pregunta para un bebé bien despierto, aunque ya sabemos que su cerebro no puede tener la madurez suficiente, para hacer este tipo de frases… y menos en forma inquisitiva.

    Por ahora aún confía demasiado en su madre, y algo menos en su padre, para desconfiar que no lo van a proteger por encima de sus propias vidas. Aunque tamaña osadía emocional tampoco puede ni siquiera intuirla. Y lo más importante, ya lo pudimos ver en la peli anterior, que hasta un bebé natural, criado por una mamá robot, puede sentir lo mismo que este bebé.

    ¿O no?

    Puede que ahí ya empiece a notarse, una marcada diferencia en el comportamiento de un bebé con madre humana y un bebé con madre robot ¿Son las madres humanas propensas a hacer lo que hizo la madre robot de «I am mother»? Porque fue precisamente ella, la que decidió coger la opción de «ser madre», aunque le fuera en ello su vida robótica.

    Convendrá analizar este problema de la maternidad, y otros muchos, estudiando, de forma más organizada, lo que aquí llamaremos la primera parte del proceso de maduración.

  • Pero luego descubres, que los niños no pueden ir al infierno…

    Y no pueden ir al infierno , ese que nos pinta la religión, porque ya fueron/estuvieron durante el embarazo o al ser bebés… Eso sí otro tipo de infierno, más real. Se puede decir que el infierno ya está aquí.

    Y da igual que nazcas, para sufrir esto, de forma natural que de forma artificial… porque naces para sufrir. Pero no por haber pecado o que hubieran pecado tus padres, como dicen en la Biblia Abrahámica… no, la vida es un trabajo arduo…. especialmente por los cambios que sufre el ecosistema donde te toca vivir. Ese va a ser tu trabajo propio, para adaptarte al entorno y salir triunfante… Pero, el verdadero infierno, te lo van a organizar los adultos que controlen eso que aquí llamamos SAD.

    En la peli está siempre presente el castigo de las crías, que no cumplen sus objetivos… pero la forma de ser de la hija , le hace ver la necesidad de proteger a la nueva bebé. Un síntoma claro de que ya se ha hecho adulta.

    Y, por eso mismo, al final la mamá robot decide ser realmente una madre para su hija, aceptándola tal como es, aunque le cueste la vida.

  • Nos dan mimos “igualmente”…

    Se nos llena la boca, de baba satisfactoria, cuando hablamos de mimar a los bebés, pero, al hacer eso, realmente somos muy hipócritas… hipócritas y mediocres.

    Porque los bebés del planeta, una vez nacidos, suelen tener algo muy diferente a esos mimos, de los que tanto presumimos si los damos (e incluso nos quejamos, como adultos envidiosos)… La mayoría (sí, la mayoría) de ellos sufren hambruna, malos tratos, tráfico de órganos y de cuerpos enteros. Y, aparte de esto, un panorama tan poco mimoso, malviven en el medio y medio de alguna guerra, que se habrán montado los mediocres adultos planetarios…

    Pero estamos hablando de las mamás robots, que se supone no le hacen nada de esto a sus bebés clónicos… ¿pero le hacen, o le dejan de hacer, alguna otra cosa? Esta pregunta es importante.

    Porque, incluso bajo un bombardeo, la mamá humana puede tener abrazado a su bebé, de tal forma, que este se sienta muy protegido, casi como en el útero materno. Lo cual es una mejor forma de morir, que en el regazo de un robot, por muy mullido que le hayan puesto. Y puede que los que nacen en regazo de mamá robot puedan ser muy parecidos. Pero los que maman teta materna y duermen en su regazo, seguro que no tienen las mismas sensaciones. Según quien sea la madre que lo hace, el bebé lo recibe de forma diferente. Porque cada madre es distinta. Y de hecho, algunas de ellas, en ves de mimarlos, seguro que están buscando la forma de venderlos al mejor precio. O incluso regalarlos.

    A modo de conclusión, hasta ahora, podemos decir, que los fetos de útero y bebés de regazo naturales, van a ser diferentes entre ellos y, sobre todo, muy diferentes de los que procedan de útero y regazo artificial. Los cuales, a su vez, sí tendrán un parecido muy importante. Y aún así dan, en esta peli, dos tipos de hija clónica diferente.

  • Puede decirse que es… una FIESTA!!!

    Porque cuando hay libertad estamos disfrutando de la vida con naturalidad… o con la dosis de artificialidad, que no ha proporcionado una evolución humana realmente libre.

    No condicionada por una SAD, que nos mutila a poquitos… haciendo que seamos educados socialmente, es decir, domesticados… y acabemos aterrados por sentir que nos gusta un ser humano del mismo sexo.

    Eso es el terror social, más o menos gore, más o menos suavizado.

    Se destierra la alegría del rostro humano, para obligar a disfrazarse de negra sombra, la que, a su vez, debe tapar a los demás seres humanos que estén bajo su manto.

    Y no por ser mujer se es buena madre, pero siempre será mejor contar con dos buenas madres que con una sola…