
Así que dejemos a los filósofos debatir y, sobre todo, a los políticos, marcar reglas de juego sin debate alguno (que lo decidan sus jefes)… aquí nos sigue interesando esa capacidad que nos da la inteligencia… las dos, la racional y la emocional. Porque es un asunto de combinar ambas inteligencias, para sacar la conclusión más positiva posible. Positiva como individuos, pero, sobre todo, como especie humana.
Dejémonos de gaitas y aprendamos a defendernos del ataque de los adultos , que pretende marcar nuestro destino. Porque no somos clásicos griegos, pero seguimos estando sometidos a una domesticación, a veces encubierta, por parte de los adultos dominantes. Cuando no directamente al maltrato, que nos impide crecer en libertad.
Algo, crecer libres, que no necesita del libre albedrío para nada, porque es anterior, y es algo imprescindible, para poder tomar decisiones de verdad. Para vivir, como llevamos diciendo desde el principio del blog, de una forma natural y libre. Y por aquí se habla, más largo y tendido, sobre el asunto del posible determinismo natural.
Porque el hecho de que la naturaleza (sea lo que eso sea) fue sufriendo cambios, debido a la actividad humana, hace que sigamos viviendo en lo que podemos llamar naturaleza (filosóficamente), aunque ya tenga mucha parte artificial, y no estaría mal empezar a llamarle ecosistema naturoartificial.
Sea como sea , el hecho de abandonar la infancia, para entrar en la etapa adolescente (preadolescencia), es algo demasiado serio, como para dejarlo exclusivamente en manos de unos adultos, que se han demostrado mediocres hasta la saciedad. Y no explicamos el porqué, porque debía ser evidente (guerras, hambrunas, violaciones a porrillo…).
¡Anímate!