Etiqueta: inteligencia

  • Una  IA (?) nos ayuda a “encontrarnos” por la red…

    Parece que Gemini lo hace algo mejor que Grok… más información y mejor organizada. Eso está claro.

    Solo ponemos una entrada, porque ella ya nos permite avanzar en las reflexiones, a partir de sus propuestas.

    Nos indica tres elementos esenciales para ello : una perspectiva interdisciplinaria, una identidad humana y una interacción social. Son tres elementos que nos llevan a poder analizar la conducta humana, teniendo en cuenta diversos campos del conocimiento científico. Y además nos habla de los matices, que se pueden aplicar en función de cómo sean los analistas.

    Es decir, lo que tratamos de hacer en este blog, ni más ni menos. Como mucho, puede que lleguemos a ser más concretos y algo más profundos.

    Démosle las gracias a Gemini , por su colaboración (gratis). Y llegado a este punto del relato “bibliográfico”… sigamos con lo nuestro.

  • … o sea, la sociogenética de la que hablamos aquí (en este blog)!!!

    Y esto sí que nos corrobora, por dónde van lo tiros de nuestra reflexión sociogenética… Que no es otra que intentar analizar el comportamiento humano, a partir de la influencia del entorno en su base genética.

    Porque nada nos dice Grok de los sociogenes que intervienen como parte influyente… No se pueden vislumbrar en lo que dice de este tipo de atisbos, que nosotros resaltamos : elementos sociales que acaban teniendo una carga genética (no biológica), y por lo tanto, eso, los hace heredables

    Este final del párrafo anterior, es lo realmente destacable de nuestra aportación. Que los sociogenes son heredables, como lo son los biogenes, eso sí, con muy diferente mecanismo de la herencia. Y, precisamente, ahí es donde viene la idea cartesiana del injerto…

    Pero, como somos algo concienzudos (no nos gustan mucho las sorpresas que se pueden evitar)…

    Vamos a consultar con Gemini…

  • Porque el infierno ya está aquí!!!

    Como decía el amigo Sartre, el infierno son los otros… Y empieza en la familia, hasta terminar en el planeta. Y eso pasa tanto sí eres un bebé natural como si lo eres de probeta. Al menos hasta que se extinga la especie humana. 

    Y con robots o sin robots. Porque la extrema importancia de los robots, para la supervivencia de nuestra especie, ya lo exploró un tal Asimov, en sus fantásticas novelas sobre La Fundación.

    Suponemos que los robots no estarán programados para que maltraten a los humanos. Aunque no todos somos Asimov (sus famosas tres reglas) y, por lo tanto, es más fácil encontrarse con robots atacantes, que con robots defensores.

    Realmente, desde el punto de vista de la sociogenética, los grandes atisbos científicos de Asimov, acaban al llegar a sus ideas sobre los robots… y lo es tanto en su función inicial como en la preservación posterior de la llamada raza humana. Al menos por lo que podemos sacar de sus Fundaciones. Parecen robots que transcienden la especie humana, cuando no tiene porque ser así.

    El homo sapiens no tiene porque seguir la racha actual de tener frenada su evolución, como ser vivo racional y emotivo… le falta mejorar bastante, incluso para un nivel medio de eficiencia.

  • Y, también, con SENTIRSE mujer…

    Y ya no nos queda otra que plantarle cara al problema, que estaba subyaciendo desde nuestro inicio, cuando empezamos estas reflexiones sobre el comportamiento humano. Buscamos una explicación científica, para el hecho de que unos humanos se comporten de un modo y otros de otro. Y más por el cambio de conducta , a que puede dar lugar un cambio de sexo, dada la extrema importancia que ha acogido, médica y políticamente, en los últimos años. Sin saber muy bien por donde agarrarlo, puede que sea válido empezar por meterse con la relación entre dos verbos. El verbo ser y el verbo sentir. Ya que podemos decir que uno está más ligado a la esfera de lo racional y el otro a la esfera de lo emocional. Y eso nos permite partir de una base científica, aunque no sepamos muy bien como será el final de la reflexión..

    Lo más importante, para nosotros, es que ambas son dos partes equivalentes de la esencia del ser humano : su inteligencia.

    O, como intenta mostrar en la imagen la declinación de sus dos presentes , que bien los pueden representar : el verbo ser por si mismo ,en un campo racional, y el verbo compuesto querer ser por el de sentir(se), en un campo emocional.

    Resaltemos que en estos momentos de reflexión, sobre el ser y el querer ser, querer y sentir son verbos sinónimos… es decir, igualamos querer ser mujer con sentirse mujer, por ejemplo. Ya que los estamos usando como representación de un deseo, el profundo “deseo de ser mujer” que, en este caso, se puede equiparar a un sentimiento. En este caso, es lo mismo que un macho “quiera ser” mujer, que el hecho de que diga que “se siente” mujer.


  • Lo que está ligado con SER HERMAFRODITA……

    Porque el problema de ser mujer nos tiene atados, a su vez, al semienterrado problema de ser hombre o de ser hermafrodita.

    ¿O no?

    Y le decimos semienterrado, porque nunca se trató mucho el problema del hermafroditismos, llamado ahora intersexualidad, aparte alguna consideración previa sobre su «anormalidad».

    Algo que, como ha pasado con otros asuntos naturosociales, se trató de desviar por el camino de la medicina. Para así obviar el enorme problema de tratar de entender como debe ser la vida de aquellos seres humanos, que nacen algo más diferentes de lo considerado socialmente como «normal»… pero que, en ningún sitio está escrito, se deben abandonar en el desván de la vida cotidiana.

    No nos pararemos ahora, desde luego, no solo por ser una minoría, frente a las mayorías que son maltratadas por la SAD : pobres, mujeres, infancia… o, como veremos en estes día, el problema de ser o sentirse mujer. Aunque este último lo consideramos bastante artificial (social), en cuanto al cambio de sexo, no a la orientación sexual.

  • Nuestra mente también debe crecer!!!

    Porque, ¿cómo saber lo que queremos (en la vida), si no sabemos que existe la posibilidad de querer?

    Porque la posibilidad de querer está íntimamente ligada a la posibilidad de escoger. Para querer algo necesitamos tener la posibilidad de elegir… entre una cosa y otra… aunque sea la simple comida.

    Porque esa capacidad para elegir es la esencia de lo que se llama libertad. Así como su imposibilidad se llama opresión.

    Y cuando malvivimos con mucha hambre, no hay posibilidad de. elección, por lo que no tenemos libertad. Ni siquiera para comer.

    Por ese motivo decimos que el chaval de la imagen no tiene ni siquiera capacidad para elegir. No puede ser libre. Por eso no puede saber lo que es querer : querer una cosa, querer a una persona… y, lo que es mucho peor, no puede querer ser libre!!! Porque la libertad es algo abstracto, que no puede ser concebido como idea, en una mente infantil. No puede querer y menos reivindicar algo que, para él, aún no existe.

  • Ya no llega con los nutrientes materiales…

    En la infancia notamos la falta de alimentos. Y por eso nos quejamos y pedimos comida… llorando, gritando o incluso con una buena pelea, cuando la comida escasea.

    Pero llega un momento en el que notamos, sentimos, que no nos llega con comer alimentos materiales… hay un momento en nuestra vida que se echa en falta, no solo la falta de afecto, sino el uso racional y emocional de la inteligencia.

    Porque aún no sabemos qué puede ser eso de la inteligencia, pero sí que sufrimos las consecuencias de su mal uso.

    Incluso, cuando no aprendimos a llamar la atención de nuestra madre, para recibir alimento material y emocional (el placer de la compañía adulta).

    Y si no llega con tener comida, que ya es muy importante, ¿qué más nos puede faltar?

  • El tiempo de la CIENCIA… ha llegado

    Porque todo lo que existe empezó alguna vez, en el mundo macroscópico. No olvidemos que en un mundo microscópico, cuántico, la materia puede no tener un inicio definido, aunque parece estar compuesta, de alguna forma, por partículas fundamentales… y, por lo tanto, su combinación, para dar materia, tiene también su data de nacimiento.

    Pero dejemos lo micro y sigamos con lo macro… porque aquí se habla del comportamiento de seres humanos, que no tienen nada de cuánticos, aunque a veces su conducta sea caótica y muy impredecible.

    Hemos decidido hacer este aparte, para resaltar dos cambios fundamentales : un nuevo careto para el blog y, sobre todo, la ayuda inestimable, incluso siendo en su estado primigenio, de la IA.

    Con WordPress tratamos de mejorar algo la imagen del blog. Ya echábamos de menos el color real en las imágenes.

    Y con Grok, por muy contaminada que la haya dejado el travieso melón del Elon, intentaremos darle un apoyo más científico a las reflexiones que aquí tenemos a bien construir. Ya que Tío Google, incluso con su Wikipedia, no ha sabido (en tres páginas) ni acercarme al concepto de adn social, tal como circula por la red. Algo que Grok hizo directamente…

  • Buenas o malas, pero… INFLUENCIAS !!!

    Porque si es buena o mala una influencia, no se podrá ver hasta que se manifiesta esa determinada influencia en un determinado comportamiento humano. Es entonces cuando se puede decidir que esa influencia derivó en un gen social positivo o negativo.

    Y por eso preferimos hablar de efecto positivo o negativo, según influya en mejorar el comportamiento humano de partida o, por la contra, empeorarlo. Por ejemplo, acostumbrar a un bebé a que se considere guapo, es un gen social negativo. Pero acostumbrar a un bebé para que considere interesante la lectura, sería un gen social positivo. Creerse bello, apantalla tu gen biológico de adaptarte con empatía y solidaridad, ese que evita caer en una sobreestima, que te hace «mejor» que los demás… y, al contrario, hacerte lector fomenta tu curiosidad, tu capacidad de adaptarse a conocer más cosas de la realidad…

    El concepto de malo o bueno se lo dejamos a Sócrates y sus preguntas. Aquí preferimos valorar el resultado en función de que beneficie o no al humano, que se está comportando de una determinada forma, tal como indicamos en el párrafo anterior… y, por supuesto, a los demás seres humanos con los que se está relacionando.

    Porque será positivo si el beneficio de uno ayuda al beneficio de todos, es decir, todos sacan algún beneficio… o, por lo menos, una inmensa mayoría. No puede depender nunca de lo que decida, que es bueno o malo, una minoría. Que, para colmo, suele ser la que mantiene oprimida a la mayoría.

    Ese es un criterio básico, en sociogenética, para diferenciar si un resultado es positivo o negativo. No vale la opinión de un solo individuo, pero tampoco vale la de una minoría de ellos. Y aunque, como bien decía Sócrates en este caso, la opinión de una mayoría poco culta, no es precisamente garantía de una auténtica democracia… pero es lo que tenemos por ahora. Y más debe valer el error de la mayoría, que el error de una minoría. Solo hay que evitar la malsana manipulación de «la mayoría»!!!

  • Una pequeña pausa, sobre… el ABORTO?

    Como ya dijimos, el feto, incluso si ya tiene un semestre, está en pleno proceso de maduración mental… no es capaz de pensar en si es bueno o malo que lo paralicen (aborten)… o, si, por el contrario, le puede ser beneficioso, por lo menos, ser parido. Porque lo bueno y lo malo son conceptos abstractos, que se los dejamos al Sócrates. Aquí nos fijaremos si tenemos que nacer en Gaza, por ejemplo, o en un barrio residencial de Paris. Pero, por lo de ahora, es incapaz de tener un comportamiento humano (ya que no es humano aún), y se tiene que conformar con el comportamiento humano de su madre y de los demás agentes sociales, incluida familia, que quieran ayudar o fastidiar a su madre. Puede ser humano o inhumano, el comportamiento adulto, pero para algo está la sociogenética.

    La mente que empieza a buscar un espacio, un territorio propio, aún tiene su cerebro en formación inicial. Como mucho podría tener alguna sensación, sobre el hecho evidente de que le pueden anular las pataditas (para entrenar al fútbol, aunque sea chica), o chuparse el dedo (para entrenarse en los placeres mundanos)… pero realmente aún no está maduro para generar ese tipo de ideas complejas… y menos aún para que le ayude a generar una idea cartesiana, sobre el hecho de preferir parar o seguir viviendo. 

    Porque vivo, evidentemente ya está. Pero para hacerse el Segismundo («vivo sin vivir en mí») aún no está preparado. Necesita muchos, muchos, más ensayos. Por ahora es un mero conjunto de células vivas, aún muy desubicadas, por falta de sitio y de finalidad. Y por eso no tiene nada de humano aún, es solo un proyecto. Incluso con seis meses, porque entonces solo una buena atención, si es ya sietemesino, le puede garantizar una continuidad en su proceso vital. Porque una incubadora artificial, aunque sea la de Matrix, no tiene nada que ver con un útero natural.

    Porque, se pongan como se pongan los divinos sacerdotes y sus fanáticos seguidores, sigue siendo un feto humano. NO está acabado.

    Y no olvidemos, ya de paso, que le falta mejorar con su infancia y, lo más importante, no perder su adolescencia, para dar un adulto ya completito.  Porque esta SAD gusta mucho de abortarle su infancia y su adolescencia a las crías humanas. Y eso jode, y mucho!!! No solo se aborta durante un embarazo…