
Volvamos de nuevo a que nos guste mirar (y ver) lo que nos ofrece, aunque sea involuntariamente, alguien del mismo sexo. Eso supondrá una conducta muy definida, aunque dada la presión social, en principio puede estar muy bien disimulada.
Por ejemplo una mirada hacia el culo o el pecho de alguien.
Si es del sexo contrario parecerá normal, salvo si se trata de unos puritanos, pero si es del mismo sexo puede parecer anormal Y ahora no nos meteremos con ese problema añadido de lo que es normal y lo que no es normal. Aunque vaya saliendo ad hoc a lo largo de las reflexiones. Y en parte ya hemos hablado algo sobre el problema de los prejuicios, que se forman en nuestra mente al ver lo que estamos mirando.
Qué puede diferenciar la envidia, o la simple curiosidad de Sofia Loren, en la imagen de arriba, con una atracción de contenido más sexual. ¿Puede estar actuando la líbido de la mirona, al ver que los pechos de la Mansfield son bastante sobresalientes? O cualquier otra causa, porque la mirada no parece reflejar mucha atracción.
¿Qué parte del ADN de la Sofía, tan italiano él, puede estar interviniendo en esa mirada, que le lleva a ver lo que no sabemos que ve? ¿Y cómo influye el adn social de la italiana, tanto el positivo como el negativo, en esa intervención visual? Quizás valga la pena ojear algunas páginas, dónde se trabaja este asunto.
¡Anímate!