Etiqueta: mirar

  • Porque en este planeta puede convivir… la VIL riqueza…

    Porque sí, hay muchas formas de hacerte un desgraciado (como humano)… y no siempre tiene que ver con la pobreza. O, por lo menos, con tu pobreza… en todo caso tendrá que ver con la pobreza de los otros humanos.

    Ya que es imposible ser inmensamente rico, sin que a tu alrededor, a veces asquerosamente cerca, no haya una comunidad de pobres, pero… además, de los que no tienen ni sitio limpio para sentarse.

    Y sobre ellos está edificada tu asquerosa riqueza!!!

    Le llames como le llames… y mires para dónde mires… recordemos que puedes mirar, pero sin querer ver lo que miras. Salvo para sentirte bien, porque TÚ has conseguido, tu familia, escapar por encima de sus cabezas.

    El ser humano actual es una versión mediocre de homo sapiens, en general… pero hay mucho animal vestido de humano (y muy lujoso), que no llega ni a ser mediocre, simplemente es asquerosamente inhumano. Y, por cierto, el color de piel no fue escogido al azar!!!

  • En resumen… ¿Qué vemos cuando miramos?

    Sí, ya sé, qué coñazo… todos sabemos mirar un charco… y todos sabemos (o creemos saber) lo que vemos… un charco.

    Aunque unos se fijen en una especie de polvo amarillo (polen de pino) que lo rodea, como si fuera la piel de una fruta. Pero otros no se fijan, total para qué???

    Unos miran y no ven… otros miran y ven. Incluso se puede ver más (y mejor) si observamos con atención lo que miramos. Debería ser evidente.

    Igual pasa con lo que creemos/pensamos ver en el otro : por más que lo miramos solo vemos una parte, muy parcial a veces, de lo que puede ser el otro.

    Resumimos (encuadramos) la imagen de una mujer, por ejemplo, como si fuera una simple piel rellena de agua… así de simplona la vemos. Incluso siendo nuestra propia madre!!!

  • Y parcelar la realidad, te hace… PERDER…

    … la ESENCIA de esa misma realidad!!!

    Porque si el joven seductor/seducido puede pecar de exceso de confianza, cuando realmente es el menos experimentado en este match, qué decir del hijo de la mujer seductora/seducida? ¿Qué imagen tiene de su madre… y qué imagen sacará del joven que puede ser seducido o ser seductor? ¿Amigo o enemigo?

    Porque, es fundamental la experiencia al ver la realidad que miras y el tipo de parcelación que hagas al observar esa realidad… de los planos con que te quedes de ella… es como la escena de una peli. ¿Qué podemos esperar del hijo, un niño de pocos años, que, para colmo, ve muy poco a su madre (por el trabajo de ella) y por lo tanto su visión filial es más bien escasa.

    ¿Cómo puedes estar seguro de lo que ves, si solo miras una parte de la realidad y tienes poca experiencia observadora?

    Al encuadrar la realidad, siempre te quedará parte de ella fuera de tu vista… y eso sucederá más, cuando, al mirar a tu madre no sepas encuadrarla correctamente en la nueva situación, ya que será rompedora con imágenes pasadas (y futuras)… y, para colmo, haces una observación muy mediatizada por el fuerte lazo afectivo que aún os une. Por lo que , la ruptura, como pasa con los adultos puede ser mucho más violenta de lo que sería lógico (más natural, menos social).

  • O, cuando miras, ¿sólo ves… PARCIALMENTE?

    Porque la realidad es global, como dijimos ayer… y si la tomas parcialmente, lo que es inevitable, puede que cojas la parte de ella, que resultará menos positiva para tu futuro. Puede que, al escoger esa parte, hagas como la cámara : encuadras la parte de realidad que te apetece. Pero te queda afuera algo que será vital en el desarrollo posterior de tu comportamiento vital.

    Porque el mismo problema de la protagonista, lo tiene la mente del joven seductor/seducido… tiene que elegir un papel u otro en la obra que se va a representar, donde será el protagonista que desea, o más bien le toque hacer lo que un misterioso guión le tiene escrito.

    Él se puede ver (ah, la importancia del ver, cuando «nos miramos» a nosotros mismos!!!)… pero la parte de él que se autové, puede no ser la más real, a la hora de batallar con una mujer, que es seductora de por sí, y mucho más si no pretende serlo.

    Quién dará el primer paso , en esa cancha de la realidad parcelada, que lo puede dejar en inferioridad de condiciones para dar el siguiente paso.

    Por qué confiar en nuestro posible comportamiento, cuando interviene el otro, si nada nos asegura que sepamos dar los sucesivos pasos. Es como en el ajedrez. ¿Desde cuándo tienes asegurada la jugada, si el contrincante tiene una inteligencia como la tuya, o superior, que sea más eficiente leyendo el contexto de la partida.

  • Porque seamos serios… ¿Tú te VES?

    Y, sobre todo, ¿puedes VER al otro?

    La imagen que tiene de sí misma, la protagonista de Disclaimer… que seguro coincide con la que tienen los demás de ella, es de una mujer joven, felizmente casada (y con cuartos), con un hijo pequeño… poco más se le puede pedir a la vida… salvo cierta batalla interior con su otro yo : ese que es más juguetón y le repite, cual pepito grillo (o amigo imaginario adolescente), que la vida hay que vivirla… y que puede estar perdiendo buenas oportunidades para llevar a cabo ese tipo de experiencias, que hacen la vida más excitante.

    El yo principal, el más serio, que trata de mantenerla convencida de que, haciendo la vida que hace, es la mejor forma de vivir la parte de sa vida global, que todo ser humano desea completar.

    Sin darse cuenta que esa vida global, presenta aristas y entradas de la realidad, que son incompatibles por definición.

    Y el comportamiento humano entra en conflicto muy intenso, cuando trata de sortear esas aristas, poniendo pequeños y temporales parches, que derivarán en un cambio de rumbo, en relación con la marcha que se estaba llevando. Un cambio, en la mayor parte de los casos totalmente descontrolado.

  • Porque a veces el mirar y VER…. te confunde

    Pero que la autopista tenga desviaciones cada x kilómetros, no hace más fácil el que sepamos qué desviación tomar. Porque, en el fondo, se necesita saber los motivos para tamaña decisión.

    Porque no se puede contravenir una norma biológica (natural), sin tener algo claros los motivos para hacerlo. Y, sobre todo, intuir al menos los pasos a dar, para ejercer tal grado de libertad (humana).

    Porque el tener hijos es el menor de los problemas, ya que hay otros caminos para llegar a ellos. Pero tener claro que podemos enamorarnos de una persona del mismo sexo, de forma que tal decisión (porque es una decisión, racional, no un sentimiento, emocional) responda a una necesidad vital. Para así, una vez decidido, evitarás ser infeliz con una orientación sexual normativa, pero que no cubre tu capacidad natural de amar a otro ser humano.

    Porque la naturaleza no dejó escrito en ningún sitio de tu ADN, que si no seguías la norma reproductiva (vía con diferente sexo), estarías condenado a sufrir el fuego del infierno, sea temporalmente o para toda la eternidad.

    La naturaleza escogió la versión humana, una vez mutada (de dónde fuera), para que fuera un ser vivo inteligente y feliz, no para que tuviera que vivir su vida amargado por una elección sexual normativa. Si de algo sabe la madre naturaleza es de la suma importancia que tiene la diversidad , y las excepciones, que ella conlleva.

  • Porque hay cosas que no se ven… a PRIMERA VISTA

    Como siempre decimos, para ver hay que mirar, pero con mucha atención. No llega solo con «dirigir la vista». Hay detalles que no se pueden ver con una mirada superficial.

    Las dos sonrisas de la imagen, por ejemplo, no nos dicen todo lo que hay detrás de esas sonrisaa.

    Muestran, por un lado, la felicidad que los embarga, al estar juntos, pero también oculta que no se atreven a salir del armario. Y se hagan pasar por dos camaradas tomándose algo en un bar.

    El ADN de ambos les marca diciendo que deben ser naturales, francos y mostrar sin problema que se haa emparejado. Tal como que les manda la madre naturaleza, aunque no hayan tenido en cuenta el problema de la reproducción. Pero eso no lo niega la naturaleza, ya que la obligación de reproducirse es solo colectiva, no individual.

    A fin de cuentas, si quieren tener hijos, lo pueden hacer sin que deban ser ellos los fabricantes al 100%. Pueden poner el espermatozoide y luego buscar un óvulo, que alguien les done buenamente (o cobrando). Aunque este asunto del embarazo alquilado lo dejamos por ahora, ya que necesita grandes y complejas reflexiones. El alquiler del cuerpo humano, no entra por ahora en la perspectiva de análisis que estamos haciendo. Solo reflexionamos sobre el emparejamiento por afecto, con/sin fines reproductivos.

  • O mirar algo… más SUAVE

    Volvamos de nuevo a que nos guste mirar (y ver) lo que nos ofrece, aunque sea involuntariamente, alguien del mismo sexo. Eso supondrá una conducta muy definida, aunque dada la presión social, en principio puede estar muy bien disimulada.

    Por ejemplo una mirada hacia el culo o el pecho de alguien.

    Si es del sexo contrario parecerá normal, salvo si se trata de unos puritanos, pero si es del mismo sexo puede parecer anormal Y ahora no nos meteremos con ese problema añadido de lo que es normal y lo que no es normal. Aunque vaya saliendo ad hoc a lo largo de las reflexiones. Y en parte ya hemos hablado algo sobre el problema de los prejuicios, que se forman en nuestra mente al ver lo que estamos mirando.

    Qué puede diferenciar la envidia, o la simple curiosidad de Sofia Loren, en la imagen de arriba, con una atracción de contenido más sexual. ¿Puede estar actuando la líbido de la mirona, al ver que los pechos de la Mansfield son bastante sobresalientes? O cualquier otra causa, porque la mirada no parece reflejar mucha atracción.

    ¿Qué parte del ADN de la Sofía, tan italiano él, puede estar interviniendo en esa mirada, que le lleva a ver lo que no sabemos que ve? ¿Y cómo influye el adn social de la italiana, tanto el positivo como el negativo, en esa intervención visual? Quizás valga la pena ojear algunas páginas, dónde se trabaja este asunto.

  • Y por qué miramos… y necesitamos VER?

    Y siempre con el eterno retorno, camuflado de blog…

    Mirar, ver (con atención = observar), recoger información, organizarla adecuadamente en la memoria (MOP), fabricar ideas (cartesianas!!!)usando esa información… en principio en forma de preguntas… pero, para todo ESO, tenemos que aprender a ver.

    Y luego ponerse a elaborar repuestas… o a buscarlas por donde sea!!!

    Para hacerse una idea de quién es el que se piensa a sí mismo, así como ese otro al que pensamos, porque lo necesitamos, esencialmente, para que a su vez nos piense a nosotros. Y al final de ese proceso, más o menos largo, ya podemos estar seguros (casi, nunca absolutamente) de que existimos.

    Y bien venido, ya de paso, al universo de la aproximación. Porque si has construido ideas cartesianas, en vez de creencias religiosas, tendrás que bregar toda tú vida con las medidas aproximadas. Quiere decir esto, que si mides algo que tenga una longitud de 7’5 cm… cálmate, porque alguien puede obtener una medida de 7’50 cm o 7’51 cm… y aún otro puede obtener 7’500 cm o 7’513 cm… y así sucesivamente. Es algo que tiene que ver con el concepto de precisión.¿Entendemos ya lo que quiere decir un universo de aproximaciones sucesivas, siempre unas más precisas que otras (y no confundamos con la exactitud)? Tiene mucho que ver con el límite matemático… y, como no, con los límites humanos (de los que hablaremos mucho, más adelante)!!!

  • ¿Y a qué llamamos… APRENDER?

    Decimos que hay muchas formas de mirar y que no siempre que se mira se ve lo que estamos mirando. Y ahí incide mucho el tipo de adn social, negativo o positivo, que tengamos injertado en nuestra mente.

    Porque el mecanismo que permite percibir en nuestro cerebro lo que estamos mirando, una porción de realidad presente, tiene que grabar en una parte del cerebro esa realidad que estamos mirando, de forma virtual, en lo que se llama una imagen de ella.

    Tal como muestra la imagen de arriba, se trata de un viaje, desde el exterior al interior, vía el ojo (para la visión), de tal manera que se forme una imagen de esa porción de realidad, en nuestra pantalla cerebral AV.

    En nuestro caso, teníamos una mariquita que va en busca de los pulgones que le sirven de comida. Haciendo así su importante papel de limpiadora de insectos perjudiciales para los cultivos. Porque no solo son bonitas, también son útiles para el ser humano. Pero también vemos a la hormiga, que se encarga de ordeñar a los pulgones (son su ganado) y que tratará de defenderlos de su depredadora natural. Eso es lo que podemos ver, si observamos con atención lo que miramos. La gran complejidad de lo que llamamos VIDA.

    Ahora nos queda pensar en como continua ese mecanismo de visión. Al que llamamos en el título de la ilustración : aprehender (asir) ese cacho de realidad. Para que acabe, al final del proceso, en un auténtico aprendizaje. Porque, así, sea útil todo el esfuerzo realizado hasta ahora (mirar, ver con atención, grabar con eficiencia lo visto), organizando esa información que almacenamos en nuestra memoria… porque, ¿de qué vale tenerlo todo muy bien organizado si no vamos a usarlo?