
Porque también el aristócrata puede ser un incomprendido. Un total inadaptado.
Por muy buena cuna que tenga el noble, si la SAD del momento ha cambiado hacia otras coordenadas sociales, entonces también a él lo pueden hacer un proscrito. Aunque, en este caso, suele intervenir bastante la propia voluntad del «proscrito» aristócrata .
Por ejemplo en el cambio social que sufre Italia, durante el siglo XIX, entre la estructura social monárquica y la republicana.
Es el caso del Príncipe de Salina (El gatopardo), que ve como todo se desmorona a su alrededor, pasando del orden monárquico/aristocrático (borbónico) al «desorden» (en principio y según su punto de vista) parlamentario/burgués.
Ni su ADN ni su adn social, bastante positivo en su caso, le ayudarán en la transición político social que le ha tocado vivir. Porque los valores positivos que tenía injertados se han convertido en valores negativos, con la llegada delePoder Burgués. Igual que pasó en la Revolución Francesa. Fenómeno histórico del que suponemos sacó la frase que se le atribuye (ver imagen). A fin de cuentas era un aristócrata muy ilustrado.
¡Anímate!