
Reparar cualquier cosa requiere un esfuerzo… y cuando tratas de regenerar socialmente, de alguna forma te hacen vivir en la perpetua sombra, además del gran esfuerzo que supone.
Y, como repetimos tanto, no es necesario esperar a ser un adulto que intenta favorecer el cambio social. Ya mucho antes, cuando eres una simple cría humana, la SAG implanta los genes sociales negativos pertinentes, esos que tratarán de desviar tu tendencia regeneradora hacia caminos más acordes con el estatus social que, por nacimiento, te haya sido marcado.
Cruzar esa marca social, para ascender en la escalera del poder hasta conseguir que puedas regenerar la obsolecencia que los adultos mantienen, es un trabajo muy arduo.
Es un camino que desanima una vez empezado. Lleno de brillantes luces, pero también de profundas oscuridades. Lleno de ganancias y de pérdidas…
Es un camino, que no resulta fácil, sobre todo por los mecanismos de genética social, que se hallan instalados en todo su recorrido.
¡Anímate!