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  • Y puede viajar de la NADA a la NADA…

    Porque el ser humano, nada es antes de ser concebido por la unión de un espermatozoide y un óvulo… porque, de nada vale valorar como existentes las células reproductoras primigenias. Que sí existen, pero de tal manera que ellas, incluso fusionadas, no son un ser humano.

    Como mucho son la potencia aristotélica, que, antes de hacerse acto, no existe realmente. Como mucho es una simple idea (de ser humano).

    Pero es que, además, nada es el ser humano, una vez que la muerte le hace desaparecer en la nada. Pasa a ser una idea (recuerdo) en la mente de los supervivientes.

    Antes no había un yo. Y después tampoco lo puede haber… o, como mucho, habrá un yo diluido en la nada, si tu religión te hace creer en tal posibilidad.

    Y ¿qué puede ser la nada sin un yo que la pueda determinar (mentalmente), frente a la existencia del ser humano, que ha conseguido, precisamente, construir ese yo?

  • Lo que está ligado con SER HERMAFRODITA……

    Porque el problema de ser mujer nos tiene atados, a su vez, al semienterrado problema de ser hombre o de ser hermafrodita.

    ¿O no?

    Y le decimos semienterrado, porque nunca se trató mucho el problema del hermafroditismos, llamado ahora intersexualidad, aparte alguna consideración previa sobre su «anormalidad».

    Algo que, como ha pasado con otros asuntos naturosociales, se trató de desviar por el camino de la medicina. Para así obviar el enorme problema de tratar de entender como debe ser la vida de aquellos seres humanos, que nacen algo más diferentes de lo considerado socialmente como «normal»… pero que, en ningún sitio está escrito, se deben abandonar en el desván de la vida cotidiana.

    No nos pararemos ahora, desde luego, no solo por ser una minoría, frente a las mayorías que son maltratadas por la SAD : pobres, mujeres, infancia… o, como veremos en estes día, el problema de ser o sentirse mujer. Aunque este último lo consideramos bastante artificial (social), en cuanto al cambio de sexo, no a la orientación sexual.

  • Porque le quitan su identidad!!!

    Y si no te suicidas, lo tienes claro : sigues viva, pero has perdido tu identidad… o la que ibas consiguiendo si te dejaran madurar natural y libremente.En cierto modo pasas a ser una zombi.

    En otro lado, reflexionamos sobre la construcción de ese YO que te hace diferente a los demás, y al mismo tiempo te asegura, te da raíces, para sentir que eres un ser humano, al que le falta por completarse, pero ya puede iniciar su lucha por la libertad.

    Una libertad que los adultos te van a negar ya de principio, desde que has nacido. Y de hecho ya te tratan de controlar, a través de tu madre biológica, mucho antes de nacer.

    Ese yo que que determina tu identidad como ser humano. Y cuando sientes que ya puedes pensar como un yo diferente de los otros yos, ya tienes tus propias ideas, entonces ya no puedes dejar que te quiten esa sensación de libertad, de ser tú mismo y no otro.. Incluso aunque racionalmente no hayas asumido de forma total ese cambio que ya estás intuyendo.

    Ese yo del que hablamos es lo que determina tu identidad… y nadie más la puede tener… y nadie te la puede quitar. Como decimos siempre, incluso con las mayores torturas imaginables por una mente humana.

  • Pero todo se tiene que PENSAR…

    Hay que pensar en la libertad, en la nuestra y en la de los demás, ya que no lo hizo Sócrates… y hay que pensar en qué somos y lo que hacemos aquí (sea este aquí dónde sea). Porque esto segundo, sí que se lo pensó muy bien Sócrates, incluso nos enseñó la imperiosa necesidad de hacernos ese tipo de preguntas.

    Porque no podemos hablar de libertad, si antes no hablamos del sujeto que va a ser libre : si yo no existo, ¿para qué quiero mi libertad? Parece una pregunta bastante lógica, ¿no?

    Así que recién nacidos no estamos aún preparados para pensar tan fuerte, pero no cabe duda de que, si tenemos que aprender muy rápido algo, eso es a hacernos preguntas… por ejemplo, ¿Dónde narices está la comida? Y, una vez comidos, necesitamos buscar otras cosas, como son los mimos de mamá, porque eso también es un alimento vital. De nada vale llenar la barriga, si no llenamos también el corazón… o, dicho más científicamente, nada puede hacer la inteligencia racional sin la ayuda de una inteligencia emocional.

    Y dejemos por ahora, si las máquinas deben pensar o no, que ya llegará el momento de ponernos más profundos. Porque antes hay que aprender algo de matemáticas, como diferenciar entre uno y dos, o algo de filosofía, como aprender a hacer(se) preguntas…

    En esencia, en estes primeros días de vida debemos aprender dos cosas : la existencia de límites y, además, la forma de cumplir o no con ellos… es decir, saber los que son límites de verdad y los que solo son límites impuestos por los adultos (límites de mentira).

  • El ARTE del DISIMULO

    Llegados a este punto, no resulta difícil comprobar que no se necesita pasar por una Escuela de Interpretación, para ser grandes y profundos actores (disimuladores). Aunque se practique de forma inconsciente. Nos disfrazamos para hacer el mal… y cuánto mayor este sea, mejor nos disfrazamos. Los grandes asesinos deben intentar no ser descubiertos.

    Y por eso en las tribus primitivas pensaron que debían ir tapados, en las ceremonias de todo tipo. Para despersonalizar a los miembros de la tribu que iban a participar en ellas. Y cuánto más negativas fueran esas ceremonias, más tapados se ponían. Sobre todo en los sacrificios… había que sentirse limpio de lo malo que se iba a hacer, además de creer que era bueno, pareciendo que «no éramos nosotros». Empezábamos a necesitar de otros YOS, que ocuparan en la mente la función de «los malos». Y tenían que ser más intensos que el típico amigo imaginario de la infancia.

    Con el tiempo se fue perdiendo la vergüenza de que nos vieran y ya se podía matar o mutilar a quien fuera, con la cara al descubierto. Habíamos madurado, aunque fuera parcialmente. Así llegamos a los asesinos actuales, que inundan las urbes modernas y practican su oficio como auténticos profesionales. Sean asesinos en serie o simples bandas callejeras (violentas). Aunque sigue manteniéndose un cierto disimulo, como ritual, cuando se hacen pasar por fontaneros o agentes de correos. Eso cuando son asesinos en serie, porque los integrantes de bandas, prefieren mejor el estilo tribal «al descubierto» de antaño, o el de un futuro distópico.

    En eso de normalizar la violencia ritual moderna, la religión tuvo mucho que ver, ya que blanqueó prácticas de sacrificio y mutilación, como si fuera una tradición bendecida por sus dioses.

    Así tenemos ceremonias totalmente disimuladas religiosa y socialmente como la circuncisión y la ablación. Parecidas en cierto modo, pero, como siempre, totalmente diferentes en su fin. La ablación es una mutilación de la mujer, para impedir que goce de su sexualidad natural.

  • Algo más que un apunte…

    Algunas ideas (cartesianas) fuimos dando hasta ahora sobre lo que son los genes sociales, positivos y negativos. Estamos a punto de comentar algo sobre el adn social que forma la conjunción de tales genes sociales.

    Estas son ideas cartesianas, sacadas de un razonamiento lógico y crítico, típicamente cartesiano.

    No son ideas sacadas del pensamiento no científico, hechas fuera de la realidad que nos rodea y que tratamos de investigar. Lo que podemos llamar creencias, sean religiosas o seglares.

    El ADN biológico es un entramado de características físicas y mentales, que conforman la persona (cuerpo) del ser humano, así como su personalidad. Definen su forma de ser, y por lo tanto, determinan su comportamiento. Su conducta, como homo sapiens, en la versión actual en la que estamos.

    El adn social es el conjunto de los genes sociales, positivos o negativos, que la mente humana fue adquiriendo, a través de lo que aquí llamamos el injerto social (por parte de la SAD). Y no tiene nada que ver con el ADN, salvo en la «lucha» constante que llevan a cabo, a lo largo de la vida de ese ser humano.

  • Acaso un gato, por ejemplo, es siempre … un GATO?

    Porque ya es difícil ver lo que es cada ser vivo, por más que lo miremos mucho… pero, si, para colmo, nos dejamos llevar por creencias tan peregrinas (y que perdone el que las tenga) como la reencarnación en otra vida… pues, entonces, ¿qué podremos decir de lo que podemos ser?

    Acaso, ¿mi gata Moka no puede ser la reencarnación de alguien querido por mí, que después de morir, decidió por sí mismo (o decidieron por él) encarnar a mi queridísima gata?

    No se trata de llegar a tanta profundidad, suponiendo que exista esa «personalidad» en el fondo de una mente humana… la cosa es mucho más fácil… se trata de aprehender algunos datos, que se pueden observar si miramos profundamente en los actos de un ser humano, para descifrar en la medida de lo posible las ideas que los promueven.

    Y así llegamos al meollo : porque los actos provocados por las ideas cartesianas (o no cartesianas, simples creencias) que nos mueven, es precisamente lo que podemos llamar comportamiento humano.

    Y llevamos mucho tiempo sugiriendo, que dicho comportamiento viene generado por las acciones que promueve el ADN , reforzado por un adn social positivo… pero que también pueden ser anuladas por otro tipo de acciones, que vienen promovidas por el adn social negativo. Y eso lo intentamos exponer con las reflexiones sobre la serie Disclaimer.

  • Realmente, ¿ puede la mente DISOCIARSE?

    Ayer comentamos la posible existencia de dos yos en la misma mente : uno era el músico/escritor, que no quería enamorarse del adolescente.. el otro era ese mismo músico/escritor, pero con un deseo ferviente totalmente contrario.

    Luego, ya en la imagen de ayer, pusimos el famoso ejemplo literario sobre la doble personalidad, creada por Stevenson : el doctor Jekyll, que hacía de buen doctor por el día, y Mr. Hyde, que hacía de asesino por la noche.

    El autor se inventó una droga que provocaba el fantasioso desdoble de personalidad. Aquí no necesitamos drogas químicas, aunque sabemos que el desdoble de personalidad… o, como aquí le llamamos, el desdoble de ADN (uno natural, el originario, y otro artificial, el social), es el que permite la existencia de dos yos en la misma mente.

    Porque, igual que se genera el amigo imaginario en la mente de todo niño, que viva libremente su infancia, así van apareciendo otros posibles (y a veces muy probables, dado el tipo de vida) yos , durante la adolescencia. De forma que, al llegar la adultez ,tenemos enclavados en nuestra mente a dos yos, que tratarán de establecer un equilibrio dinámico, tal que impida te vuelvas loco.

    Para exagerar un poco (más fantasía?), en la peli de la imagen (Múltiple), nos llegan a describir hasta 24 yos, 24 personalidades (como dicen ellos). Muchos parecen para una sola mente, aunque, si hay superdotados mentalmente, ¿por qué no puede haber también supermentalizados?

  • Volver a empezar no es… NADA FÁCIL !!!

    Hay que buscar un equilibrio (artificial) entre lo que traemos en nuestro ADN , de forma natural, y lo que nos quiere meter la SAD en forma de adn social. Sea positivo o negativo.

    Esa es la verdadera lucha por la vida… lo de conseguir alimentos, por ejemplo, solo es un efecto colateral, para tener la energía necesaria en esa lucha.

    Necesitamos nutrirnos, porque la producción de ideas gasta mucha energía. Montar los circuitos neuronales y mantenerlos en activo es un esfuerzo cotidiano, que necesita una reposición constante de energía. Aunque solo sea respirando, para quemar la grasa que ya tenemos en el cuerpo.

    Porque esos circuitos son los que producen las ideas que nos servirán, ya en principio, para poder adaptarnos al ecosistema donde nos han depositado, como recién nacido. Y ya antes en el útero, aunque ahí dentro requiera un esfuerzo mínimo. Lo grave es que, una vez afuera, quedamos a merced de la influencia que la SAD tiene sobre nosotros, a través de su adn social.

    Pero al salir del útero, o fabricamos ideas propias como panes, o nos arriesgamos a quedar incapacitados para adaptarnos al ambiente exterior, de forma natural y libre. Solo seremos piezas de la maquinaria que mueve el ecosistema social donde vivamos.

  • O un habitante de… otra GALAXIA

    Y puestos a elucubrar en futuros… o universos paralelos, dónde llevar otra forma de vida… podemos pensar en Yoda, por ejemplo.

    Y decir muy orondos aquello de «Yo, mi futuro, no ver»… al modo anglosajón hollywoodense, tan sufrido cuando hablaban los nativos usamericanos, en las pelis de «indios y vaqueros».

    Da igual que tuviera poderes ocultos, y sea bondadoso, si para nosotros presenta una forma corporal desagradable, aunque sea como nosotros cuatridimensional. Siempre nos parecerá un sapo viejo, porque los prejuicios que tenemos siempre pueden con nosotros.

    Ser inteligente no es valorado positivamente en esta SAD que padecemos. Porque, en esencia, la inteligencia busca repuestas (después de hacerse las preguntas). Habría que cambiar los baremos sociales, para que pudiera ser una capacidad valorada positivamente en la relación humana.

    La inteligencia, sea humana o artificial, solo se sabe apreciar en cuanto sea un medio para conseguir dinero y poder. Esa sí es una ley de valoración casi natural, de tan arraigada que está. Un adn social negativo tremendamente anclado, en la mente del ser humano mediocre actual.