
Porque nacer puede ser una lucha entre un ser humano que quiere salir y otro que quiere/desea que salga… pero, como toda lucha, puede ser desgarradora. Algo «explosiva» de más.
Y puede dejar a ambos contendientes muy tocados… en especial a la que más sufre : la madre.
Y como resultado pueden sufrir lo que se llama estrés postparto, una afección que deja a la madre recién parida en una situación clara de deficiencia anímica, cuando no también física.
Y desde luego los dos elementos principales del parto tienen que recuperarse lo suficiente, antes de poder hacer una vida normal… Pero ahí está el problema : ¿Cómo salen de la crisis conjunta sufrida?
¿Cómo podrán conseguir el equilibrio preciso, entre el posible postsufrimiento de cada uno de ellos? Un desgarro que, tal como dijimos, suele ser mucho peor en la madre, por mucho que se suela despreciar ese efecto colateral del embarazo/parto.








