Etiqueta: función vital

  • Se produce una cierta CRISIS…

    Porque nacer puede ser una lucha entre un ser humano que quiere salir y otro que quiere/desea que salga… pero, como toda lucha, puede ser desgarradora. Algo «explosiva» de más.

    Y puede dejar a ambos contendientes muy tocados… en especial a la que más sufre : la madre.

    Y como resultado pueden sufrir lo que se llama estrés postparto, una afección que deja a la madre recién parida en una situación clara de deficiencia anímica, cuando no también física.

    Y desde luego los dos elementos principales del parto tienen que recuperarse lo suficiente, antes de poder hacer una vida normal… Pero ahí está el problema : ¿Cómo salen de la crisis conjunta sufrida?

    ¿Cómo podrán conseguir el equilibrio preciso, entre el posible postsufrimiento de cada uno de ellos? Un desgarro que, tal como dijimos, suele ser mucho peor en la madre, por mucho que se suela despreciar ese efecto colateral del embarazo/parto.

  • Porque tu vida también EMPIEZA…

    Realmente, lo que es «tu vida» no empieza al nacer, ya antes en el útero también vivías. Que fueras un simple feto en vez de un ser humano ya completo, y menos aún una persona jurídica… no impide que tuvieras ya, en cierto grado, un tipo de vida muy diferente a la vida de otros fetos animales, que no tienen el mismo tipo de ADN… ellos no se tenían que preparar para lo que debías prepararte tú.

    En esencia, su proceso de maduración es mucho más simple que lo será el tuyo, así que deberás intentas aprender mucho más que cualquier otro animal irracional… para algo te dieron inteligencia. O las inteligencias, si diferenciamos entre el modo racional de actuar y el modo emocional.

    Y por eso se tiene que aprender tantas cosas, por ejemplo a valorar el tiempo de vida como lo que es. Igual que hacia Momo, que no lo valoraba porque tenía un valor monetario, ya que podían venderlo a su vez los hombres grises. Algo así como los certificados de producción verde, en la política ambiental europea. Aunque en la novela lo usaban para fumarlo en hojas de tiempo.

    Lo que contaba para Momo era que, al vivir, va pasando el tiempo, de forma que lo importante es la forma de vivir esa vida, no de contar cómo pasa el tiempo, mientras la vives.

    Así que cuida muy bien de tu tiempo (es vida), nunca dejes que otros lo midan por ti. Tú debes de ser tu propio reloj (sin agujas).

  • Ahora un poco de Biología, ¿Qué viene siendo el ADN?

    Y, como no es fácil explicar el comportamiento humano, debemos seguir tomando apuntes de las ciencias que nos tienen que decir algo sobre ese gran problema de la humanidad… sobre todo cuando le cogemos gusto a ser más violentos que los animales irracionales, cuando ellos se dejan llevar por su instinto animal.

    Empecemos por hacer como las viejitas de la aldea y preguntarnos «Ei fillo, e ti de quen ves sendo?» (Eh hijo, y tú ¿de quién vienes siendo?)… Pues podemos decirles que todos venimos de un ADN, ellas y nosotros, y además que se parecen mucho el de ellas y el nuestro, independientemente de los padres y ancestros que hayamos tenido.

    De hecho, ellas y nosotros hemos formado un mismo ramal, desgajándonos de la rama más importante de los simios.. y luego de los homínidos… Y desde entonces seguimos muy juntitos. En fin, nada que les pueda interesar a esas entrañables (aunque a veces pesadas) viejitas.

    Pero a nosotros sí que nos interesa, y mucho saber algo de ese ADN, que llamamos nuclear (ver imagen), para diferenciarlo de otros ADN, que no influirán en nuestro futuro para nada. Salvo que la medicina o la ingeniería genética nos los incorpore de alguna manera.

    Así que vamos a ver algo curioso de nuestro ADN, al compararlo con el núcleo de un átomo, cuando los electrones cercanos apantallan a los electrones lejanos. No es lo mismo, pero tiene matices muy comunes. Para ello nos alimentaremos unos días de apuntes biológicos.

  • Pero volvamos a la vida… más RISUEÑA

    Ese estilo de vida que va acompañado de bienestar, bien vestir, bien comer y bien jugar. Algo más raro puede ser, que también acompañe el cariño de papá y mamá. Porque puede que ni mamá ni papá tengan tiempo para cuidar de sus hijos…. algo mucho más normal de lo que parece.

    Empezar a andar con andador, un artilugio, que no ayuda tanto como dice la publicidad, porque acostumbra mal al aparato locomotor en su parte inferior… la que es fundamental para mantener la posición bípeda.

    El andador evita además dos cosas : que se practique durante un tiempo el «andar a gatas», para ir reforzando pausadamente la cadera y, no menos importante, que los padres tengan un mayor cuidado en los primeros pasos de su hijo, ya que el andador les relaja mucho en su necesaria atención.

    Con el problema grave añadido de que se puede caer, más fácilmente, por unas escaleras o, incluso, subirse al andador y caerse. Ya que los artilugios caseros suelen ser usados mucho más tiempo (por comodidad adulta) de lo que es conveniente.

    Y el mismo hecho de tener todos sus elementos de juego a mano, le impide aprender a coordinar movimientos y búsqueda del que más le ilusione… sobre todo si hay exceso de oferta. Y pronto, de seguir así con esta falsa evolución artificial, se le incorporará el biberón de autoconsumo, para evitar que un humano le pueda dar algo de mimo, mientras se alimenta. Algo (dar afecto), que muchos adultos consideran nefasto.

  • … que ya nos sentamos en el SUELO…

    … aunque seguimos siendo más reptiles que HUMANOS.

    Así que, aunque sea reptando, o moviendo el culo al modo gusano, debemos movernos. El aparato locomotor necesita entrenarse, porque de él depende que podamos «ver mundo».

    Además necesitamos ir descubriendo ese mundo, poco a poco, para poder defendernos. Y para satisfacer así la curiosidad que nos marca el ADN, algo tan fundamental para adaptarse al medio por donde nos toca movernos.

    Y es que, a diferencia de un animal irracional (poco necesita él descubrir), la inteligencia racional y su compañera emocional, necesita ir descubriendo muchas cosas nuevas. Para así ir recogiendo datos y datos, y, al mismo tiempo, irlos organizando en la memoria, de forma que tengamos creada una factoría de ideas, sobre ese mundo que estamos descubriendo.

    Incluso, algo no posible para los demás animales, que podamos intuir, imaginar, cosas de ese mundo que, aún no están descubiertas , pero están probablemente «esperando por nosotros». A que las descubramos.

  • Aunque la gente se enfade… con la MUERTE

    Nada más natural que morir… si algo está muy claro en la vida del ser humano, como todo ser vivo, es que será mucho más fácil que muera, a que llegue a ser bombero, astronauta o presidente de su país.

    ¿Por qué preparamos con tanta intensidad unas oposiciones a determinada profesión, pero despreciamos una mínima preparación para morir?

    Que, además, no requiere nada de esfuerzo, solamente tener cuidado en no adquirir ideas malsanas, sobre que si debemos o no morirnos… y, sobre todo, cuándo nos pueden venir a buscar…

    ¿Tan difícil es asumir que el apelativo de vivo (en ser) lleva adjunto, implícito, el de muerto, aunque sea «en espera»?.

    El ADN es la molécula que marca nuestro nacimiento, una vez que se juntan (por ahora) el masculino y el femenino. Pero en él también va escrita la fecha de caducidad de nuestras células. Especialmente de las cerebrales.

  • Y es que, en el fondo, todo está… POR HACER!!!

    Al menos, por madurar. Porque todo lo que tenemos escrito en nuestro ADN, eso que irá conformando lo que llamamos nuestra mente, está solo en proyecto. Nada de ello vale si no madura lo suficiente (y bien).

    Porque no debemos olvidar que ya traemos de fábrica un montón de capacidades (o discapacidades) marcadas a fuego. Así que no dependemos de ningún dios, pero sí dependemos de una cierta lotería, que ha montado la naturaleza (sea lo que eso sea), a la hora de «permitir» nuestra concepción.

    ¿Tan difícil es tenerlo en cuenta?

    Y después, como deciamos en clase de Ciencias, con nuestra amiga de la BBC (Bea) de testigo, no somos un simple puma… necesitamos por lo menos quince añitos más, para dar de sí todo lo que traemos escrito en la premochila uterina. Necesitamos leer mucho en nuestro ADN. Y eso lleva tiempo (y supone mucho «esfuerzo»). A la cría del puma le llegan dos años y medio para ser ya reproductora…

    Pero nosotros aún tenemos que salir de la «primera» cueva, con nueve meses de profundo trabajo por ir madurando, de la forma lo más natural posible. ¿Verdad mamá?

  • ¿Y qué hacemos, a partir de ahora (aquí)?

    Ya somos propietarios (?) de este blog… aunque no usáramos ningún tipo de arma ofensiva, ni ejército invasor… y nada tenemos que esperar de los jueces machistas, aunque sean jueces hembra, y menos que se sumen a nuestros ataques al mal llamado derecho de propiedad, que es realmente un poder de usurpación, ni siquiera derecho natural. Pero tendremos que resumir un poco lo que llevamos diciendo en estas reflexiones del blog. Porque ya hemos tocado bastantes palos del comportamiento humano : como individuo del colectivo macho, como individuo del colectivo hembra (el resto por ahora excusamos)…y, hasta casi ayer, la relación que se puede dar, cuando juntamos el comportamiento de los machos con el de las hembras.

    Viene a ser lo que podemos llamar un malentendimiento entre los dos sexos principales. Lógicamente del hermafroditismo no hablaremos por ahora… y supongo que nunca.

    Del género en sí, especialmente en su versión «fluida», hablaremos más adelante, cuando toquemos otros aspectos notables de la relación afectiva entre los hombres y las mujeres (machos y hembras). Y repetimos : relación afectiva.

    Porque, hasta ahora, todo fue hablar de relación humana «a secas», independientemente de que el afecto se involucrara, muchas veces como disfraz, en la interacción entre seres humanos.

    Ni el maltrato a crías humanas, ni a hembras humanas, puede situarse en el terreno de los afectos. Ni siquiera negativos (no existen). Que no te vengan con milongas.

  • Porque TODO depende de que… nos dejen relacionarnos libremente

    Tenemos que relacionarnos, para sentir la presencia del otro. Incluso, como dijimos, es necesario para confirmar su propia existencia (de paso que la nuestra).

    Pero estamos en un ecosistema adulto y , por lo tanto, dependemos totalmente de lo que ellos decidan hacer con nosotros: o nos dejan madurar libremente o nos obligan a madurar como ellos mandan.

    Y sí, de nuevo hay que decir : así de simple.

    Si, en vez de ayudarnos como tutores, deciden domesticarnos, como si fueran nuestros amos, entonces la hemos jodido… y por partida doble (o triple).

    Porque no nos dejarán vivir las relaciones interhumanas, que, de forma natural y libre, se deben establecer entre los seres humanos. Al revés, nos impedirán completar algunas, mientras que nos obligan a incorporar a nuestra función vital otras relaciones, que llamaremos negativas. En vez de relaciones de igualdad, serían relaciones de desigualdad.

  • Porque amando, hasta la muerte es… menos MUERTE

    Dijimos el otro día que seremos, en el recuerdo, lo que fuimos en la vida. Y si no fuimos capaces de amar, ¿qué nos quedará para grabar en la memoria individual y colectiva de la humanidad?

    Por eso es importantee dar los pasos sucesivos dela forma más correcta posible.

    Porque no se gana el viaje en el Titanic de la Vida, jugando a las cartas. Ni se encuentra a una Rose de la que enamorarnos mirando por la cubierta del barco. Y menos aún podemos competir con las calderas del barco a todo trapo, pracaticando la relación sexual dentro de un Ford.

    Lo que sí necesitamos es pensarnos, para darnos una existencia sensible. Y al mismo tiempo pensar en otro ser humano, que nos pueda pensar a nosotros, para darnos sensibilidad.

    Y solo entonces es cuando podemos estar bien seguros de que nos amamos, por encima del frío y del agua, que nos quiere anular como seres vivos. Antes de eso, solo podemos ser (y estar, como) seres inertes.