Y cuando la tribu no llega,… el PODER…

… debe concentrarse. En un núcleo principal que dirige la sociedad adulta dominante (SAD). Y luego debe expandirse muy profundamente, por todo el territorio físico y mental que se quiera conquistar y mantener oprimido.

Fue el gran invento de Fouché, aunque realmente nació con Iván el Terrible. Comparado con este tipo de aparato estatal, los espías que tenía cualquier César romano eran simples aficionados.

El espía, en terreno propio o extranjero, se hace indispensable para el poder establecido.

Y no necesita tanto una buena formación profesional, que la necesita, como un lavado de cerebro tal, que lo haga pieza perfecta de la maquinaria gubernamental (o privada) que lo emplea.

La conciencia del espía profesional, como en cierto modo la del simple cotilla, proviene de tener injertado un gen social negativo, que ha mudado su empatía y solidaridad hacia el prójimo, capacidades genéticas naturales, en sumisión animal al poder establecido. Por él son capaces de dar su vida, en la consecución de un secreto, que ni saben si es merecedor siquiera de una partícula de su sudor.

Comentarios

Una respuesta a «Y cuando la tribu no llega,… el PODER…»

  1. Avatar de xaqun

    El dictador no puede confiar en su pueblo, porque es «suyo», pero solo como «conquistado»… así que necesita saber todo lo posible (e imposible) sobre él, para tenerlo bien atado en corto… ese fue el gran descubrimiento de Fouché, mejorando lo que hizo Iván el Terrible (muy tosco y visible)… el servicio secreto es el pilar fundamental del reino (y de la república)… y por eso le encantaba tanto (la fontanería del estado) a Felipe El Despanao…y en la dictadura tiene que llegar al segundo de a bordo, a él aún más!!!

    Pero ese es el punto flaco de toda dictadura, el dictador no puede saber todo de su segundo, mientras que su segundo sí puede saber TODO del dictador…

    Y es que , si se puede inventar cualquier patraña sobre un súbdito cualquiera, con la información pertinente, también se puede inventar para el propio dictador. Tendrá muchos enemigos, para hacerla correr como la pólvora.

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