Etiqueta: sumisión

  • Incluso de buscar… el SUEÑO IMPOSIBLE

    Y el no va más de la búsqueda humana : conseguir el sueño imposible. Cuando estamos reñidos con nuestra propia existencia, porque alguien muy poderoso nos la quiere negar. Con lo que volvemos a nuestro Segismundo… porque Calderón tiene mucho que decir sobre el problema de la existencia. Más que gran cantidad, muy profunda.

    Aunque más que sueño imposible, en este caso, tendremos que dilucidar si soñamos o no soñamos. Si podemos llamarle vida al sueño, o si el soñar no es precisamente vivir.

    Como también le pasa a nuestro entrañable Quijote… ¿hasta que punto vive sus aventuras o simplemente las sueña?

    Y es que los grandes literatos de todos los tiempos, siempre gustaron de hacer frases sobre lo difícil que es vivir. Y, sobre todo, saber que (y qué) se vive.

    Porque Goya, acorde con la imagen colgada de nuestro gran De Niro/ Nodless, también reflexionaba sobre los monstruos que produce la mente humana, en especial cuando está durmiendo. O bajo el efecto de las drogas… incluida la tremenda droga del odio (o de la envidia).

  • Y a veces de forma… muy SIBILINA

    Y da igual que sea el violento Moisés o el pacífico cura con sotana (o sin ella)… TODOS buscan lo mismo : tu sacrosanta sumisión intelectual. Apoderarse de tu mente y su enorme capacidad de pensar.

    Los curas vestidos de negro, como inmensas sombras, que dicen cuidar tu alma, pero realmente quieren controlar tu mente. Porque saben (o intuyen) que si te quitan la capacidad de pensar, caerás sin remedio en el abismo de creer. Pasarás de usar la inteligencia, racional y emocional, a ver toda la realidad a través de la FE.

    La fe, ese gen social negativo, que te traduce la realidad, tal como es, pero para que solo veas lo que quiere el poder que veas.

    Esa sí que es una pantalla muy efectiva y muy manipuladora. Mucho más perfeccionada que el móvil más actualizado posible.Cuando vas a misa, por ejemplo, te estás arrodillando ante una enorme y terrible pantalla analógica (y virtual, en tu mente), la que inunda de mensajes inhumanos tu mente.

    Sea el poder de la iglesia o del estado, sea el poder de una banda callejera o del mando militar que te doblega… incluso de un simple influencer. Todos ellos te transmite por las pantallas que no ves, no quieres ver, el único sacramento que conocen realmente : la total obediencia al poder, sea sobrenatural o no. Porque el último gurú de internet, solo quiere disfrutar con tu fanatismo seguidista, ese poder es su combustible diario.

  • Hasta hacerse un poder… TOTALITARIO

    O sea, que el poder se hace tan intenso, que nadie podrá hablar sin el permiso de quien detenta ese poder.

    Porque detrás de todo poder siempre hay un ser humano. Aunque pueda que de carácter realmente humano tenga muy poco.

    Y da igual pregonar que busca la justicia para todos, o para él solo, lo que realmente busca es engrandecer su poder, como el heroinómano trata de aumentar su dosis diaria de caballo.

    Porque la adicción al poder te impide descabalgar cuando tú quieras. De hecho vas a hacer lo imposible, por muy terrorífico que sea, para impedir que te descabalguen. Matarás a tu madre si es preciso.

    Porque no hay tratamiento posible para desintoxicar a un dictador. Llega un momento que la sumisión de los demás es más importante que la riqueza o el poder de hacer una guerra. Lo único que le puede neutralizar el mono de poder, es ver como se arrastra delante de él todo bicho viviente, sobre todo si presume de pensar y tener conciencia. Porque la única conciencia que puede sobrevivir, al mono totalitario, es la suya. Los demás solo pueden depositar su fe en él.

  • Y cuando la tribu no llega,… el PODER…

    … debe concentrarse. En un núcleo principal que dirige la sociedad adulta dominante (SAD). Y luego debe expandirse muy profundamente, por todo el territorio físico y mental que se quiera conquistar y mantener oprimido.

    Fue el gran invento de Fouché, aunque realmente nació con Iván el Terrible. Comparado con este tipo de aparato estatal, los espías que tenía cualquier César romano eran simples aficionados.

    El espía, en terreno propio o extranjero, se hace indispensable para el poder establecido.

    Y no necesita tanto una buena formación profesional, que la necesita, como un lavado de cerebro tal, que lo haga pieza perfecta de la maquinaria gubernamental (o privada) que lo emplea.

    La conciencia del espía profesional, como en cierto modo la del simple cotilla, proviene de tener injertado un gen social negativo, que ha mudado su empatía y solidaridad hacia el prójimo, capacidades genéticas naturales, en sumisión animal al poder establecido. Por él son capaces de dar su vida, en la consecución de un secreto, que ni saben si es merecedor siquiera de una partícula de su sudor.

  • Cuando aún somos adolescentes, pero… ya nos creemos adultos!!!

    Otras veces la curiosidad nos lleva a observar situaciones donde nos creemos el rey del mambo. Somos meros pipiolos, madurando de infantes adolescentes, pero ya nos creemos capaces de manejar fusiles y metralletas, como si fuera la hamburguesa de turno.

    Entonces, no sabemos adaptarnos al contexto que estamos viviendo y hacemos lo que hace el elefante al entra en la cacharrería : rompemos hasta las telarañas más finas, esas que a alguien le llevó años tejer.

    Como le pasa a nuestro amigo Rai (Barrio), que entra en la habitación de Susana, que está bailando libremente, y ya se considera el macho dispuesto a ejercer su dominio sobre la hembra. Eso que le marca su gen social negativo, que tan bién fue adquiriendo en su devenir por el barrio. Sobre todo, como jefecillo de un trío de adolescentes, como no, más perdidos que encontrados.

    Y como Rai muchos. Porque el adn social negativo que se va formando en una pandilla de barrio, es tremendamente potente. Se te adhiere a la mente de tal forma, que te deja hundido en cualquier rincón de ella, todo aquello que pueda estar relacionado con tu ADN.

    No puedes sentir empatía con Susana y menos solidarizarte con su situación de sumisión forzada (socialmente), cuando solo dejas «pensar» a tu instinto depredador de egoísta macho empoderado (por tus «iguales»).

  • Incluso hay normas (muy duras), para…

    … la gente «muy perdida» (socialmente).

    Pero nunca tan duras y crueles como las que rigen en un espacio tiempo doméstico, donde Hollywood nos colocó muy felices a las llamadas amas de casa. Aunque, las que las sufren, suelen decir que «no es para tanto». Incluso se consideran liberadas, por tener chachas y muchos regalos de sus adorados maridos.

    El poderío teórico que les concede su semiesclavitud de casadas, es solo la burbuja de jabón, que el patriarcado ha hinchado, para mantener más fácilmente el Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino. Algo que indicamos por aquí, como un pilar de la opresión de más de la mitad de los habitantes del planeta.

    No hay demasiada diferencia entre un burdel y una casa burguesa. Aunque parezca lo contrario.Con el agravante de que el burdel «profesional» viene a ser una vía de escape, que ayuda sobremanera en el mantenimiento del burdel doméstico unipersonal.

    Porque, hacer la calle es muy duro, pero hacer la cocina, el salón… y, sobre todo, la cama, y lo que ella conlleva, puede resultar algo mucho más duro. En cierto modo, viene a ser una variante de aquello contra lo que tanto luchó un tal Espartaco.

    Y sí, llamadme exagerado, que, por suerte, nací macho y ya me enrolaron en las legiones romanas, para luchar desde el lado de los amos. Y en este aspecto, curiosamente, todos mis yos estamos de acuerdo.