Y, si no vas de cura, te haces… el jefe del lugar

O sea, mudas la religión por la política.

Cambias el púlpito por el sillón municipal o parlamentario. Te haces portavoz de eso que muchos llaman pueblo. Esa palabra mágica, que puedes decir bien llenita la boca de lujosa comida, para hacer luego lo que te sale del pórtico de tu gloria particular : tus santos cojones (u ovarios).

Eres el típico sheriff de TU pueblo.

Dispuesto a impartir la justicia del lugar. Esa que te dictan los rancheros poderosos o los traficantes del pueblo (de alcohol, carne humana, posesiones mineras…), y, como no, los todopoderosos banqueros.

Porque uno de los genes sociales más fatales y, al mismo tiempo, más querido es el de tener el poder de mandar.

Comentarios

Una respuesta a «Y, si no vas de cura, te haces… el jefe del lugar»

  1. Avatar de xaqun

    Se habla mucho de la adaptación al ecosistema , a una forma de vida… pero se habla poco de la terrible adaptación al poder… algo muy adictivo, pero no hay gen biológico que incite a dejarse obnubilar por la fuerza del poder… el auténtico Lado Oscuro en la realidad galáctica no lucasiana!!!

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