Etiqueta: disimulo

  • Y el pensar es preguntar(se)…

    … y responder(se). Porque ya no somos niños o niñas y queremos saber… ESO es madurar.

    Necesitamos la libertad para hacer (nos) preguntas… y también necesitamos aprender a interactuar con las mentiras… porque los adultos son expertos en mentir. De hecho ellos intentan que aprendamos a mentir nosotros, ya desde muy pequeños. Aunque, como buenos hipócritas, luego nos castiguen si les mentimos a ellos.

    Para conseguir algo, sea un premio o evitar un castigo, vamos aprendiendo a mentir. El mundo adulto es un artista de la mentira en la relación humana… decir mentiras o decir medias verdades, es una auténtica adicción.

    Y eso es lo que les pasa a todos los que son como Antoine, que necesitan mentir para sobrevivir en esta SAD que les ha tocado sufrir.

    Las verdades que molestan a los adultos, o no se creen o se castigan… nada que no se aprenda rápidamente al pillar los diez añitos. Y vale hasta para los descubrimientos científicos, cuando ya seas un adulto y quieras afirmar que has descubierto lo que no has descubierto.

  • A no mirar o mirar mal también se APRENDE…

    Porque, si no miramos no vemos, pero si nos enseñan a mirar sin ver mucho mejor, ya que así aprendemos a disimular.

    Ya que así parece que estamos viendo lo que miramos, pero realmente no nos sentimos mal si estamos mirando una fea realidad : por ejemplo crías humanas hambrientas o maltratadas.

    Y eso se aprende muy bien con los sacerdotes, de cualquier iglesia. Aunque los católicos son auténticos expertos en el arte del disimulo.

    Ellos lo hacen mucho mejor que la escuela, porque saben disfrazar la sumisión de liberación(en un Más Allá) y mudar las creencias no científicas en verdades «auténticas»…

    No importa si la Biblia Abrahámica está llena de mentiras… un «buen» sacerdote católico hará que las creas a pies juntillas, bien arrodillado y, sobre todo, será capaz de mandarte a la guerra para que luches por esas mentiras… matando, si es preciso, a otros seres humanos que son exactamente iguales a ti. Porque eso vienen demostrando, desde que le dieron la vuelta a la tortilla romana y empezaron a masacrar a los paganos.

  • Y ELLOS te van cambiando la vida!!!

    Sí, esos adultos, que no visten de negro ni son grises, porque ya dijimos que los adultos que te amargan la vida se disfrazan.. y de muchas formas : familiares, amigos, profesores, curas, policías, médicos, taxistas, deportistas… hasta se pueden vestir de payasos.

    Toda esa variedad de adultos tienen un único fin : eliminar tu capacidad regeneradora y hacer que te conviertas en una pieza básica (o quizás prescindible) de la maquinaria social.

    Así de simple.

    Aunque los métodos para conseguirlo pueden ser muy complejos. De alguna forma hacerse altamente sofisticados. Desde luego, mucho más que vestirse un traje.

    Y los peores, siempre, son los adultos que se hacen pasar por amigos. Porque hay adultos que te ayudan a madurar, pero hay que desconfiar, y mucho, del adulto que quiere presumir de ser tu amigo de confianza.

  • El ARTE del DISIMULO

    Llegados a este punto, no resulta difícil comprobar que no se necesita pasar por una Escuela de Interpretación, para ser grandes y profundos actores (disimuladores). Aunque se practique de forma inconsciente. Nos disfrazamos para hacer el mal… y cuánto mayor este sea, mejor nos disfrazamos. Los grandes asesinos deben intentar no ser descubiertos.

    Y por eso en las tribus primitivas pensaron que debían ir tapados, en las ceremonias de todo tipo. Para despersonalizar a los miembros de la tribu que iban a participar en ellas. Y cuánto más negativas fueran esas ceremonias, más tapados se ponían. Sobre todo en los sacrificios… había que sentirse limpio de lo malo que se iba a hacer, además de creer que era bueno, pareciendo que «no éramos nosotros». Empezábamos a necesitar de otros YOS, que ocuparan en la mente la función de «los malos». Y tenían que ser más intensos que el típico amigo imaginario de la infancia.

    Con el tiempo se fue perdiendo la vergüenza de que nos vieran y ya se podía matar o mutilar a quien fuera, con la cara al descubierto. Habíamos madurado, aunque fuera parcialmente. Así llegamos a los asesinos actuales, que inundan las urbes modernas y practican su oficio como auténticos profesionales. Sean asesinos en serie o simples bandas callejeras (violentas). Aunque sigue manteniéndose un cierto disimulo, como ritual, cuando se hacen pasar por fontaneros o agentes de correos. Eso cuando son asesinos en serie, porque los integrantes de bandas, prefieren mejor el estilo tribal «al descubierto» de antaño, o el de un futuro distópico.

    En eso de normalizar la violencia ritual moderna, la religión tuvo mucho que ver, ya que blanqueó prácticas de sacrificio y mutilación, como si fuera una tradición bendecida por sus dioses.

    Así tenemos ceremonias totalmente disimuladas religiosa y socialmente como la circuncisión y la ablación. Parecidas en cierto modo, pero, como siempre, totalmente diferentes en su fin. La ablación es una mutilación de la mujer, para impedir que goce de su sexualidad natural.

  • Pero hay otros tipos de… UNIFORME !!!

    Y bastante peores, ya que no solo es para hacer a la infancia más sexy. Porque no solo existe el gen social negativo de vestir de rosa o azul a un recién nacido… ni el de vestirte como una «petite» adulta sexy, para lucir mejor como mercancía humana, no… tenemos delante un gen social negativo, mucho peor que esos.

    Porque este gen no solo introduce una determinada forma de vestir, a la que te vas acostumbrando, lo peor es que introduce en tu mente una determinada forma de pensar.

    Esa capacidad tan importante (el pensar), como reflexionamos en otro lugar, para hacernos existir como seres humanos libres, además de naturales.

    Porque a la SAD ya no le llega con que vistamos igual, con que cumplamos las normas sociales establecidas… además, desea que pensemos igual… que esas normas externas de comportamiento se metan de tal forma en nuestra mente, que seamos incapaces de pensar de otra forma que no sea la oficial. La que manda el poder establecido.

    Entonces si que nos convertimos en piezas de la maquinaria social… En vez de cumplir con la capacidad regeneradora social de los adolescentes, nos convierten en continuadores de ese sistema social anquilosado. Ese al que nos han integrado en su maquinaria. En vez de regeneradores pasamos a ser elementos conservadores del sistema social. Y conservadores lo más activos posible : guardianes civiles (también en Cuba) e incluso soldados para defender bélicamente el sistema, lo que se llama el orden establecido… o atacar a otros grupos sociales que consideremos enemigos. Empezando por las propias crías humanas, tal como pasa en el actual genocidio palestino del siglo XXI. Así se evita que puedan aparecer, en el futuro, adultos que sean regeneradores sociales.

  • Al final, todo acaba en… una MODA !!!

    La del cuero, la del sacrosanto cuero… la de «si no vas de cuero, ya no eres un gay con categoría»… la moda para ser incluido en el universo gay. Que se ha caracterizado, precisamente por concretarse en una especie de gheto para los homosexuales machos.

    Generando así esa modalidad de «lobby gay». Uno más, en la SAD, que trata de atrapar con sus tentáculos toda salida de armario. Algo que debía ser mucho más libre, dando más libertad para mostrar la nueva vestimenta «fuera del armario», sin caer en la imposición (vestida de «libertad») que supone el vestir de cuero negro.

    Con una parafernalia, para colmo, con ciertos tintes nazis, que le llevan a dar una imagen violenta… y, lo peor, demasiado sadomasoquista.

    Y de una forma totalmente discriminatoria, muy al modo de los Ángeles del infierno… porque si no te disfrazas de gay, es que no puedes ser un auténtico gay.

    Cuánto mal hizo al movimiento homosexual, de hombres y mujeres, este tipo de ensañamiento ideológico cultural : uno más de los típicos excesos que se fraguan en los movimientos de liberación social. Esos que, como los actuales Queer y Woke, rematan por ser poco libertarios y sí muy autoritarios. Tal como en su momento le pasó al cristianismo.

  • Y, si no vas de cura, te haces… el jefe del lugar

    O sea, mudas la religión por la política.

    Cambias el púlpito por el sillón municipal o parlamentario. Te haces portavoz de eso que muchos llaman pueblo. Esa palabra mágica, que puedes decir bien llenita la boca de lujosa comida, para hacer luego lo que te sale del pórtico de tu gloria particular : tus santos cojones (u ovarios).

    Eres el típico sheriff de TU pueblo.

    Dispuesto a impartir la justicia del lugar. Esa que te dictan los rancheros poderosos o los traficantes del pueblo (de alcohol, carne humana, posesiones mineras…), y, como no, los todopoderosos banqueros.

    Porque uno de los genes sociales más fatales y, al mismo tiempo, más querido es el de tener el poder de mandar.

  • Como puede ser la gran arruga de… hacerte una jodida TORTURADORA!!!

    Que también podemos resumir en : descubrir que todo lo que te contaron era MENTIRA y los adultos no están para ayudarte, sino para MANIPULARTE.

    Le llamamos la gran arruga, pero le podemos considerar uno de los genes sociales negativos más tremendos, que nos puede injertar la SAD.

    Para convertirnos en esa pieza de la maquinaria social, que llega a disfrutar torturando. Una buena razón, más bien una gran sinrazón, por la que son tan útiles para esa misma SAD.

    Con el conformista social, el torturador es una pieza fundamental para mantener el gigantesco edificio prisión, que es la sociedad adulta dominante donde nos toca vivir. En la página donde se habla de la película del Bertolucci, ya reflexionamos un poco sobre el padre torturador de nuestro protagonista colaborador conformista, que la protagoniza..

    Ellos son dos buenas muestras de gen social negativo. De los que usa la SAD, para evitar su propia regeneración social, de forma que parezca natural. Algo muy importante para el arte del disimulo social. Conformarse con lo que te toca ser : una pieza más de la maquinaria social ya establecida.

  • Esa es la razón de que algunas mujeres odien… hacer ese PAPEL

    Son las que no aguantan que las conviertan en florero. En un simple objeto sexual. Vivir presumiendo de cuerpo. Como le toca estar a la Venus de Milo, estática y siempre esperando que se deslicen por su cuerpo las untuosas miradas del macho. Cuando no vengan después las manos y una auténtica violación física, por considerar que su paciencia, la del modelo, es una muestra de querer ser violadas.

    Y todo bien aderezado por la sacrosanta verdad machista, de que el cuerpo femenino le pertenece al macho (el que sea), casi por derecho natural.

    Y esa «verdad», auténtica creencia machista, es lo que viene a ser un gen social (negativo). Del que también puede ser portadora la propia hembra. Ya que a lo largo de la historia, desde la prehistoria (suponemos), se le injertó el gen social que neutraliza el gen biológico, de que «todos somos iguales». Cambiado así, por este gen social, que afirma la desigualdad entre los seres humanos, pero no como algo natural sino en función del poder que detentan. Es un gen que suele concretarse en lo que aquí llamamos , para la mujer, el Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino.

    Y todo esto sean grupos/clases sociales, que podemos resumir en opresores y oprimidos, o sean grupos/clases sexuales, resumidas en machos y hembras… o ya, más socialmente, en hombres y mujeres. Pero siempre en rigurosa minoría, ser mujer que se defiende.

    Y mensajes de la Biblia Queer, como solemos decir, aparte.

  • Incluso PARECER una mujer dominante… aunque realmente no lo sea

    Porque está claro que existe el arte de las apariencias. Y tanto el fenotipo biológico como el social, son unos artistas controlando ese arte. Te dejan ver lo que quieren, teniendo en cuenta que ocultas pueden quedar características esenciales para un futuro descendiente.

    Y qué pasaría si esas característica genéticas (biológicas) consiguen aflorar a la superficie, de tu cuerpo o de tu mente, debido a alguna causa imprevista, que actúa sobre tu dotación cromósómica. Sobre tu ADN.

    Y, por otro lado ya sabemos que si en algún territorio ideológico, este arte florece, es en el de las etiquetas sociales. O, como preferimos decir aquí, el conjunto de genes sociales que la SAD te ha querido injertar.

    Hablamos ayer de un bar, que podía mudar en el típico salón del Oeste. Y allí lucir su cuerpo (y su carácter) una chica que sepa sobrevivir en un ecosistema muy machista y muy violento.

    ¿Qué puede hacer diferentes a las chicas del mismo salón de vaqueros?