
Y además un producto que soporta una doble contradicción, por un lado se publicita con un exceso de luces de neón, hasta hacer que te sangren los ojos, y, por otro lado, se invisibiliza para todo aquello que no sea lo prometido en la publicidad (engañosa).
Es como una supuesta excelente lavadora, que se vende porque lava todo lo que le metas, pero luego no hay forma de ver en que parte de la casa habita. La quieres tener escondida, porque ya no puedes presumir de ella. O te crees que no puedes. Un gen social muy típico del macho, que se deja deslumbrar por las luces de neón, pero luego se siente defraudado, porque ve que es solo una luz.
Es como la llamada ama de casa, que está pero no está. Porque será visible solo cuando el amo (real) de casa lo permita.
Es como la modelo negra : que es muy seductora, cuando se lo piden, pero luego debe enmudecer, para no soltar ideas propias.
Cuando el macho blanco quiere, le deja tener un cuerpo a la negra, que saca una pasta gansa con ese cuerpo (para su amo). Lógicamente nada de mente. Pero si el amo se cansa, entonces tan invisible es ese cuerpo negro, como puede ser uno blanco (femenino). En el fondo todas (y algunos todos), mejor o peor, dicen (decimos) un «Sí, Bwana, lo que usted diga».
¡Anímate!