Etiqueta: consumismo

  • Aunque, a veces, lo que queda, no sea… lo MÁS importante!!!

    Porque hay mucha gente que adora al dinero.

    Pero ¿quiénes somos nosotros para decirles lo que deben hacer?… aquí defendemos la libertad de pensamiento y de acción. Aunque también atacamos las falsas libertades… la libertades aparentes. Tanto si te las dan, para engañarte, como si te las tomas, para que tú les ayudes a joder al prójimo.

    Y lo que debería estar muy claro es que el dinero, como el poder, no da las libertades, las quita. Realmente la conquista del dinero es totalmente antagónica a la conquista de la libertad. Lo que conquistas es tu sumisión.

    Ni siquiera esa falacia de que el dinero te hará libre es cierta. Las cadenas de oro no son menos cadenas, por mucho que brillen en tu mente.

    Porque una de las deficiencias que suele tener el ser humano, es que no quiere eprender a diferenciar entre lo que parece y lo que es, lo que se mira y lo que se ve. Aprender a diferenciar entre el brillo de la realidad y la propia realidad, es algo que se trabaja básicamente en la adolescencia. Pero el adolescente, incitado por el adulto, suele tener otras necesidades (falsas) durante su adolescencia.

  • No puedes dejar que te hagan… un mero PRODUCTO social!!!

    Y además un producto que soporta una doble contradicción, por un lado se publicita con un exceso de luces de neón, hasta hacer que te sangren los ojos, y, por otro lado, se invisibiliza para todo aquello que no sea lo prometido en la publicidad (engañosa).

    Es como una supuesta excelente lavadora, que se vende porque lava todo lo que le metas, pero luego no hay forma de ver en que parte de la casa habita. La quieres tener escondida, porque ya no puedes presumir de ella. O te crees que no puedes. Un gen social muy típico del macho, que se deja deslumbrar por las luces de neón, pero luego se siente defraudado, porque ve que es solo una luz.

    Es como la llamada ama de casa, que está pero no está. Porque será visible solo cuando el amo (real) de casa lo permita.

    Es como la modelo negra : que es muy seductora, cuando se lo piden, pero luego debe enmudecer, para no soltar ideas propias.

    Cuando el macho blanco quiere, le deja tener un cuerpo a la negra, que saca una pasta gansa con ese cuerpo (para su amo). Lógicamente nada de mente. Pero si el amo se cansa, entonces tan invisible es ese cuerpo negro, como puede ser uno blanco (femenino). En el fondo todas (y algunos todos), mejor o peor, dicen (decimos) un «Sí, Bwana, lo que usted diga».