
Porque está claro que existe el arte de las apariencias. Y tanto el fenotipo biológico como el social, son unos artistas controlando ese arte. Te dejan ver lo que quieren, teniendo en cuenta que ocultas pueden quedar características esenciales para un futuro descendiente.
Y qué pasaría si esas característica genéticas (biológicas) consiguen aflorar a la superficie, de tu cuerpo o de tu mente, debido a alguna causa imprevista, que actúa sobre tu dotación cromósómica. Sobre tu ADN.
Y, por otro lado ya sabemos que si en algún territorio ideológico, este arte florece, es en el de las etiquetas sociales. O, como preferimos decir aquí, el conjunto de genes sociales que la SAD te ha querido injertar.
Hablamos ayer de un bar, que podía mudar en el típico salón del Oeste. Y allí lucir su cuerpo (y su carácter) una chica que sepa sobrevivir en un ecosistema muy machista y muy violento.
¿Qué puede hacer diferentes a las chicas del mismo salón de vaqueros?
¡Anímate!