
… que también lo puede tener claro.
Aunque su ecosistema social no sea tan insufrible como el de Gaza. Ni siquiera de Cisjordania. Pero una adolescente británica de finales del siglo XX, también necesitaba decir NO (a muchas cosas).
¿O no?
En una sociedad dónde sus adultos siguen apegados a una visión victoriana de la organización social, ¿qué puede esperar una cría humana, que pretenda madurar natural y libremente?
Si en su ADN trae marcas escritas desde sus antecesores prehistóricos, ¿qué tipo de gen social no le será injertado nada más nacer?
Seguro que no son del tipo que permita fortalecer la necesidad genética de ser solidarios, con otros seres humanos, con otras sociedades diferentes a la británica. Será más fácil que sus gene sigan siendo los que se fueron forjando durante el Imperio Británico. De los que fomentan la insolidaridad y la competencia inhumana. Incluso la opresión y explotación de las colonias. Aunque sea por métodos modernos más sofisticados. Pero que siguen siendo básicamente los que siguen teniendo los animales irracionales, que no es otra cosa que puro instinto de supervivencia. Y eso que, este tipo de animales, son más «racionales» que nosotros, en el uso de este vital instinto.
¡Anímate!