
… siempre querrá estar libre.
Porque una rosa tiene que dirigir sus pétalos-frases en todas direcciones. Necesita expandir su colorido y su olor para que sea sentido y admirado por cualquier ser vivo, que tenga la capacidad de percibir eses mensajes. Aunque cada uno de sus colores lo haga en un rango del espectro visual diferente. También los insectos disfrutan de su concierto, viendo diferente.
Por eso es tan importante la forma en que se sitúan esas hojas escritas, que posee toda flor. Para que puedan ser leídas por todo tipo de videntes. Para que nadie se pierda su mensaje de amor y paz.
En el fondo son como una simulación de los hipis que, en su momento, predicaban esa dos palabras, amor y paz, como una esencia de la posible perduración del género humano.
La ventaja, respecto de ellos, es que las flores son mucho más constantes y amorosas, que los seres humanos que se quieren vestir de flores.
La naturaleza fue menos pretenciosa con las flores que con los humanos. A nosotros nos dio la inteligencia. Y así se lo pagamos, en estos tiempos que ocupan el primer cuarto del siglo XXI. A punto de empezar la III Guerra Mundial… y luego me niegan que seamos mediocres!!!
¡Anímate!