
… cada vez más compleja.
Y, eso, se llama EVOLUCIONAR.
Y, como decimos siempre, no tiene nada que ver con un dios. Si lo vemos bien, lo observamos y analizamos con atención, lo de las moléculas primigenias que toman vida, es una teoría que va a cualquier “misa” científica. Es la teoría de la evolución.
Se trata de un proceso natural, por el cual, de unas moléculas muy simples, se forman otras más complejas, bajo unas grandes presiones y temperaturas, lo que dará lugar a la aparición de los vegetales.
Inicialmente aparecen unas plantas sencillas, que fueron evolucionando hasta dar otros vegetales mucho más complejos. Como, por ejemplo, este pequeño geranio, ubicado en el cráter de un volcán lanzaroteño, ya apagado hace mucho tiempo. El tiempo suficiente, para que la piedra de lava diera lugar a arcillas.
Y esta nueva situación hace necesitar, como dijimos ayer, que el ser vivo vegetal generado, busque la forma de orientarse en relación a la gravedad terrestre.. ya que le resulta más interesante buscar luz y agua… que extenderse en horizontal, para conquistar territorio (y morirse de hambre). Algo muy típico del mediocre ser humano (aunque, en su caso, sean otros los que se mueren de hambre). De esta forma se pasó de unas moléculas muy simples (proteínas)a complejas estructuras proteínicas, capaces de provocar su duplicación. Evolucionando para dar plantas superiores, incluso árboles. Este proceso natural evolutivo precisa, hace necesario como dijimos ayer, la capacidad de que el ser vivo aparecido se pueda reproducir.
¡Anímate!