Etiqueta: curiosidad

  • Y al final siempre hay un castigo, si no cumples…

    Y llegamos a una de las metáforas principales de esta historia : si no cumples, solo te queda el infierno. Sea como sea ese infierno.

    Y mañana veremos la segunda metáfora.

    Ahora nos quedamos con el ratón NO infectado, que no vale para estudiar la causa de su enfermedad, según mamá robot, pero vale para mostrar lo que les pasa, a los que muestran curiosidad por saber lo que ocurre fuera (de la secta).

    Es mejor quemarlo, para que así desaparezca el cuerpo, y no pueda venir alguien con curiosidad, porque se la apantallaron mal, y decida analizar lo ocurrido.

    El castigo es doble. Al ratón, se le quema por atreverse a entrar demostrando la realidad de afuera (que hay vida). Y a la hija , se le hace ver la muerte, para que sepa lo que le espera, si sigue mostrando curiosidad por lo que ocurre afuera (de la secta).

    Realmente la clásica promesa de un premio siempre se muda en la ausencia de un castigo… no existe el premio como tal, es un engaño, lo que te ofrecen al final es que «no serás castigado». Y esa es la mierda típica de premio, que te vende «tu» sociedad (tu secta). Ese tipo de sociedad, que aquí llamamos SAD (sociedad adulta dominante). Te premia con no ser castigado, para que sigas temiendo ese castigo… lo que hace toda iglesia.

  • … que ya nos sentamos en el SUELO…

    … aunque seguimos siendo más reptiles que HUMANOS.

    Así que, aunque sea reptando, o moviendo el culo al modo gusano, debemos movernos. El aparato locomotor necesita entrenarse, porque de él depende que podamos «ver mundo».

    Además necesitamos ir descubriendo ese mundo, poco a poco, para poder defendernos. Y para satisfacer así la curiosidad que nos marca el ADN, algo tan fundamental para adaptarse al medio por donde nos toca movernos.

    Y es que, a diferencia de un animal irracional (poco necesita él descubrir), la inteligencia racional y su compañera emocional, necesita ir descubriendo muchas cosas nuevas. Para así ir recogiendo datos y datos, y, al mismo tiempo, irlos organizando en la memoria, de forma que tengamos creada una factoría de ideas, sobre ese mundo que estamos descubriendo.

    Incluso, algo no posible para los demás animales, que podamos intuir, imaginar, cosas de ese mundo que, aún no están descubiertas , pero están probablemente «esperando por nosotros». A que las descubramos.

  • Pero, a partir de ahora, va a ser… muy ACTIVO!!!

    Porque el feto, ya no embrión, no puede quedar inactivo, como si de un mero apéndice materno fuera. Necesita hacerse presente… y no solo con su madre, sino consigo mismo… sí, es así, necesita comunicarse consigo mismo!!!

    Porque su cerebro aún no está maduro, para pensar en modo cartesiano (falta mucha maduración, varios años), pero sí que puede buscar la forma de recibir alguna emisión que el mismo emita, aparte de la emitida por el corazón materno : por ejemplo el dedo que chupa, para «saber» (intuir) que es algo NO INERTE. Aunque no pueda SABER lo qué es… pero es su primera sensación con el hecho de «tener vida»!!!

    Su cerebelo le puede suministrar sensaciones parecidas a las que cualquier animal irracional puede sentir, mediante «su instinto animal». Básicamente es un motor corporal.

    Y las pataditas, que intenta dar en la pared del útero, no dejan de ser señales tipo Morse (exageramos), para comunicarse con su madre…

    Porque tampoco sabe que lo está protegiendo, pero seguro que sus dos ADNs, materno y paterno, la dan ciertos indicios de que está relacionado (el útero) con esos sonidos que desde hace tiempo escucha (latidos maternos). No sabe aún lo que hay, pero empieza a intuir que hay un mundo por descubrir. Y para eso, la naturaleza lo dotó con un gen biológico, que le hace ser curioso.

  • O que nos mudemos a…

    … otra rama del árbol de la EVOLUCIÓN.

    Por ejemplo, que prefiramos ser como gorilas. Por si creemos que viven mucho mejor que nosotros.

    ¿Para qué complicarnos la vida con diferenciar claramente entre mirar y ver?Seguro que los gorilas miran y ven mucho más rápido y mejor que nosotros. Por lo menos en la selva donde viven. Otra cosa sería en una ciudad enorme como New York. Y quien lo dude, que le pregunte a algún King Kong, si se lo encuentra en sus paseos por Central Park.

    Y ¿por qué, tener curiosidad, para observar con atención a una atractiva rubia neoyorquina, que casualmente pasea por la misma zona del parque?

    ¿Y por qué sufrir el terrible esfuerzo de evitar las emociones fuertes y de pensar en unas palabras, sacadas de nuestra memoria ROM/MOR, para que podamos montar una frase mínima de saludo y que le haga sentirse con ganas de establecer una conversación?

    O no, puede que nos llegue con pasar de nuestra RAM a nuestra ROM, esas imágenes que acabamos de grabar con nuestros ojos, para soñar con ella durante nuestra estancia en la Gran Ciudad. Y luego tenerla de emotivo recuerdo cuando volvamos a nuestra selva (si volvemos!).

  • E incluso usar un instrumental que…

    … nos ayude a observar con mayor calidad.

    Porque, para tomar medidas, y apreciar así mejor lo que vemos, es necesario poder aproximar nuestros ojos al objeto que estamos observando. Mirar lo más cerca posible aumenta la calidad de la imagen, que se graba en nuestro cerebro. Porque, recordemos que los ojos solo son la puerta de entrada, nuestra visión vive dentro de nuestro cerebro.

    Y nunca olvidemos que se trata de observar con atención a nosotros y a los otros. Y que los otros se observen con atención a ellos y a nosotros. Lógicamente no hablamos de observar insectos.

    Porque de nada vale observar a los demás, si no lo hicimos antes con nosotros. Más adelante reflexionaremos sobre el papel del espejo, para mirarnos con atención.

    Y viceversa, quien no se observó a sí mismo poco puede observarte a ti. Esta parte es lo típico del cotilleo, donde los que más cotillean, son los seres humanos que menos se han observado a sí mismos. Son los menos socráticos del universo.

    Y esta segunda parte (del cotilleo) es fundamental, sobre todo, cuando acudes a consultar con un psicólogo o (peor?) un psicoanalista.

  • Así que sí… hay que ver todo lo escrito…

    … en una simple rosa…

    Porque seguiremos diciendo, que la flor es para leerla… y mejor libre en su ecosistema natural. Allí nos podrá decir todo lo que tiene escondido, pero dispuesta a hacerlo visible si nosotros queremos. Solo tenemos que desenfundar nuestro punto de vista. Ninguna otra arma necesitaremos.

    Y siempre, siempre, acompañando la información visual directa con todo ese conjunto de datos, que tenemos almacenados en nuestra memoria. Y bien organizados (o eso deberíamos). Esa parte de nuestra mente, dónde, como se dice en la página que habla del alma, una bibliotecaria especializada, se encarga de ir recogiendo los datos recibidos, para colocarlos convenientemente en disposición de ser luego usados de la forma más eficiente posible.

    Porque para ver de verdad, se necesita mucha atención y profesionalidad, en esa tarea de sintetizar la realidad en los pixeles necesarios, sin que falten ni sobren, para que la imagen obtenida sea de la mayor calidad posible.

    Y eso no se consigue si no realizamos la combinación adecuada de inteligencia racional y emocional. Siempre sin dejar que la segunda doblegue a la primera. Haciendo así que podamos ver bien lo que miramos, para profundizar en la esencia de esa visión.

    Si no sacamos de la rosa, todo lo que ella nos quiere dar, entonces no la estamos viendo… solo mirando. Así de sencillo.

  • Porque hay campanas, que parecen una cosa…

    … pero son otra…

    En principio estas flores son acampanadas y hasta tienen un típico zumbido dentro, cuando ves a alguna abeja en su trabajadora tarea de recogida polenesca. Pero mucho cuidado si son avispas.

    Color y forma, si miras con atención sirven para disfrutar, viendo sus belleza.

    Si viviste tu infancia en una zona rural, sabrás perfectamente que se pueden usar (abusar?), haciendo que estallen entre las dos manos. En Galicia por eso se les llama «estalotes». Según la edad puede tener su punto de emoción, tanto el tacto como su sonido.

    No dan un fruto interesante para los humanos, pero es una planta medicinal (ahí entra la ROM/MOR), que tiene una sustancia química muy tóxica. Aunque curiosamente, nada es lineal en la naturaleza, también puede ser usada como remedio médico.

    Así que la dedalera (digitalis purpurea) puede llevarnos por la senda del conocimiento previo, del presente y del futuro, de una forma amena que nos hace más ricos e en esa moneda tan despreciada, a la que se llama sabiduría. Fíjate que acabas de meter en la ROM/MOR (si tienes ganas) hasta un nombre científico, usado en Biología. Dejemos por ahora de lado, que exista ese «rollo» llamado Botánica. No queremos cargar demasiados archivos de conocimiento en la ROM/MOR, a partir de lo que aquí reflexionemos. Vayamos ligeros, como el machadiano viajero.

  • La graciosa contingencia…

    … nos persigue.

    Y, por suerte, el hado que dirían los clàsicos, no nos ha llevado a Gaza sino a Lanzarote.

    Y el genio del Jobs, pensando en lámparas marabillosas, nos ha obligado a retomar la senda prevista del blog, para hacer pequeñas modificaciones en las entradas. Como decía el otro, purita contingencia.

    Así que nos vemos disfrutando de un ecosistema volcánico, después de sufrir la pertinente y temida separación del suelo amigo. Esa especie de amigo de la infancia, que nos acompaña desde que abandonamos la plàcida flotación en el líquido uterino.

    Y aquí estamos, sufriendo el típico Síndroma de Estocolmo del Campista Despierto al Ritmo de la Naturaleza, preparando su mente, para ir grabando en su ROM/MOR, todo lo que logre ver en esta visita a las tierras guanches.

    Porque si algo tenemos claro, todos mis posibles yos, es que ver y mirar no es lo mismo. Y, lógicamente traemos la mochila bien llenita de curiosidad y atención, para observar la realidad lanzaroteña. Imos pasando.

  • Aunque algunas rosas solo dan belleza…

    … y escaramujos.

    Aunque, recordemos, están las del manzano de ayer, que dan fruta y un poco de pecado. Según cuenta la Biblia Abrahámica.

    Y además, la rosa, es capaz de decirnos tantas y tantas cosas, que su falta de fruto comestible es pecata minuta hablando de lenguaje comunicativo.

    Porque, ¿dónde hay esa armonía de colores? Y un olor que nos traslada a otros lugares, como al Mediterráneo, en el caso de que no se lo amputaran.

    Pero, sobre todo, llegar a ver esa cara de alegría, que se le pone a cualquier ser humano (con sensiblidad), cuando se la ofrecemos cortada.

    O le hacemos pasear por la rosaleda, mientras intentamos que, además de fijarse en las diversas rosas, pueda fijarse también en tu diversidad como persona.

  • Porque, vamos a ver ¿cuántos tonos de rosa podemos apreciar…

    … en una simple y enamoradiza rosa.

    Porque el pétalo rosa, como el blanco, tiene escritas infinitas frases que nos hablan de la belleza de esa flor. Esa belleza que tanta filosofía le hizo producir al amigo Platón, por ejemplo, en sus diálogos socráticos. Se le llama rosa, pero se podría declinar al modo latino en muchas y variadas rosas…

    Y con la belleza hemos topado, un concepto muy difícil de asir (leed los Diálogos de Platón), que viene a representar, como gran estereotipo romántico, el summun del amor «entregado». Aunque realmente tenga más de comprado que de conquistado.

    Porque ya se sabe que la rosa está ahí, pero no para siempre. Tiene data de caducidad, como tiene el amor, por mucho idem que se ponga en mantenerlo vivo. Y tenemos que andar muy ágiles si queremos captar esa belleza que seguro contiene, antes de que se marchite y nos quedemos a verla venir (la próxima generación de rosas).

    La belleza pued ser muy grande, pero muy difícil de ser asida. Una vez superada la fase de enamoramiento y pasión, solo queda recoger los pétalos que se van ajando, para mantenerlos vivos con la permanente caricia del amor ya más relajado.

    Porque la belleza no desaparece, lo que desaparece es su visón anterior, porque dejamos de ver en profundidad la rosa que aún seguimos viendo. Muy cambiada. Pero también, si es en una «rosa humana», muy mejorada. Y ahí vuelve a jugar su papel la ROM/MOR, cuando sirve de archivo de todas nuestras sensaciones de pasión que la rosa (o nuestra amante)nos proporcionó. ¡Para la próxima ocasión!