Porque la materia está ahí…

… aunque nos cueste tanto verla.

Porque está ahí para ser vista, pero hay que objetivizarla : hacerla real (material). Como el barro hecho hombre, eso que nos cuenta el Génesis abrahámico. Hasta que Yahvé ve al Adán, dándole forma a esa cantidad concreta de barro, podemos decir que Adán no existe. Solo es barro. Porque la materia es la que le dá forma a lo que ves. Y no interactúa directamente con tu mirada, con tus ojos, porque ella lo que hace es conformar «cosas», justo dentro de tu cerebro. Los rayos de luz que chocaron en sus partículas, en su exterior, te las manda reflejadas hasta las neuronas, en tu interior, que deben grabar esa señales luminosas. Dándole la forma precisa a esa materia reflejada.

Pero esas cosas que vienen reflejadas del exterior, tienen que ser algo conocidas por él observador (memoria cerebral), por ejemplo haberla visto antes, o haber visto un tipo de materia que se le imite bastante. Algo que no pasa con el csao del Yahvé, porque es la primera vez que hace a un Adán y piensa en él (le da un alma). Antes no viera a ningún humano.

Por ejemplo, en la imagen, tenemos algo que puede parecer un átomo con tres enlaces. Pero solo será capaz de ver «eso», si tienes alguna noción de Química. O, por lo menos, visitaste el Atomiun de Bruselas alguna vez.

Y si la bruma te difumina demasiado la imagen, entonces es cuando estará ese cerebro «que tanto nos engaña», para ir sacando características de lo que ves, para que puedan ser comparadas con otras imágenes que tienes almacenadas en tus archivos neuronales correspondientes. Y, de esa manera, ir complementando las partes difusas del puzzle visual que estás observando.

Porque si no has visto nunca un modelo atómico, entonces no puedes ver lo que realmente es eso que estás mirando. Algo redondo, esférico, de lo que salen «como tres tubos». Y, justo ahí, es donde entra a jugar su papel crucial tu ROM/MOP/MOR (Memoria Organizada Registrada).

Comentarios

Una respuesta a «Porque la materia está ahí…»

  1. Avatar de xaqun

    ¡Ah, la maldita materia! Tan maldecida y, al mismo tiempo, tan bendecida… como si el barro que conformó al Adán «primigenio» no fuera simple y jodida materia… por muy buena calidad que tuviera.

    Claro que luego fue bendecido por un dios (dicen), mientras que el barro que pisas a diario no goza de tamaño privilegio eclesiástico… son simples partículas fundamentales que la componen, sin saber nada de creencias y cosas raras… aunque la explicación cuántica de «como andan por el universo esas partículas» no deja de ser un misterio tan grande como la aparición bíblica del ser humano.. en forma de parejita feliz, aunque castigada divinamente por llevarle la contraria al poder establecido.

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