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  • Y todo, mejor o peor, lo vamos aprendiendo…

    Claro, siempre que no nos empeñemos en que NO lo queremos aprender… como pasa con el alumnado preadolescente, que empieza el curso de Ciencias Naturales en cualquier septiembre … Suele pasar que el 60% de ellos, por lo menos, no están por la labor. Ya empiezan «pasando de ti»…

    Ante la imagen de la mamá robot dirían enseguida : ¿Y para qué quiere leer un libro ese robot?

    Ellos se creen que lo aprendido por un robot es por ciencia infusa. O por tener todo lo sabido metido en un cartucho, como si fuera un vídeojuego.No se les ocurre pensar que también los robots tienen sus procesos de aprendizaje… solo que ellos lo hacen con una superaceleración… y con menos vagancia, pero tienen que aprender!!!

    Incluso con una entrada USB, la CPU del robot tiene que organizar en su cerebro toda la información que le entra… aunque tiene la ventaja de que ya le puede venir totalmente organizada. Pero es peor, si ya le viene hecho el trabajo, entonces, porque no tiene una IA, que debe ir mejorando su capacidad organizativa con la experiencia que va adquiriendo. Es un simple algoritmo repetitivo. No evoluciona.

    Antes de existir las memorias electrónicas, que se pueden borrar fácilmente, eran los libros los almacenes de conocimiento.

  • Pero… ¿Qué es un GEN BIOLÓGICO?

    No es un átomo desde luego, pero si está hecho de átomos (muchos, muchos, muchos!!!), los cuales formaron moléculas (proteínas) que son las que forman el ADN (biológico), que se halla en toda célula de un ser vivo.

    En el están escritas todas las características genéticas que debe heredar, en nuestro caso, un nuevo ser humano.

    Y es una larguísima cadena de proteínas, que se divide en tramos con una condición común : cada uno de ellos, llamado gen, contiene el diseño de una parte del cuerpo que se va a formar. De manera que un gen se encarga de proporcionarle la capacidad de tener cinco dedos en cada mano, pero otro le da la capacidad de adaptarse al medio, incluso haciendo que sea empático con ese mismo medio (cuidado del medio).

    Y la maduración de la cría humana consiste en que esos genes biológicos , que marcan una capacidad determinada (sea física o mental), vayan cogiendo fuerza y muestren una capacidad en crecimiento, para afrontar los cambios que se producen en el ecosistema que toque vivir : forma corporal, adaptación al medio, empatía con otros seres vivos (lo que no impide cazarlos para comer)…

    Pero esa maduración entra en competencia con los genes sociales, positivos (hay refuerzo) o negativos (hay neutralización), que la llamada SAD empieza a injertar nada más nacer. Sin olvidar lo que ya ha injertado, en su momento, en la madre que está embarazada. Por lo que su acción sobre la cría humana ya empieza mucho antes de nacer.

  • Átomos y moléculas para la VIDA…

    Sin entrar en profundidades muy microscópicas, donde reina el abismo cuántico, podemos quedarnos con un hecho bien claro : cualquier material complejo es el resultado de combinar químicamente materiales más simples.

    Por ejemplo la molécula de agua, esencial para la vida de una planta, es el resultado de unir átomos de hidrógeno y átomos de oxígenos, que ya estaban unidos formando molecúlas de hidrógeno y moléculas de oxígeno.

    Y una vez que se formó el agua inicialmente, luego ya forma el llamado ciclo del agua. O sea que los componentes del agua que bebe una planta, son los mismos que los que están en el aire, como molécula de hidrógeno (H2O). Solo están colocados de forma diferente.

    Tras la reacción tenemos exactamente los mismos átomos, pero colocados de forma diferente produciendo diferentes moléculas. Y todo se basa ene esos electrones semilibres (reactivos), que tiene tanto el hidrógeno como el oxígeno. Aunque el caso del hidrógeno es especial, ya que solo tiene un electrón, pero, al tener solo un protón, la atracción del núcleo no es muy difícil neutralizarla. Podemos decir que el hidrógeno es un dador natural de electrones.

    Porque son esos electrones semilibres los que, debido a no ser estables en la nube electrónica del átomo, van a hacer lo posible para reaccionar, siempre que se acerque un átomo que tenga predilección por ellos. En este caso, es el oxígeno, al que le apetece mucho cogerle carga electrónica al hidrógeno por ser (el oxígeno) un átomo «necesitado de electrones»(electronegativo), mientras que al protón del hidrógeno no le molesta quedar solo… sencillo, ¿no? Hay una especie de «robo natural» de electrones. No es la «lucha por la vida» del reino animal, pero algo se le parece.

  • Y cuando lo eres, te hacen ser…

    … una simple factoría!!!

    Serás la fábrica perfecta, para que la especie humana siga teniendo descendencia.

    Y llamarte máquina puede parecer un exceso expresivo, pero que se lo pregunten esos empresarios que le dan más valor a su empresa que a su familia. Por mucho que digan, como en la mafia, que la familia lo es todo. Pero que se lo pregunten a Fredo!!!

    Y la mujer de la familia mafiosa no es más que la fábrica para producir hijos mafiosos.

    Y, como en las monarquías, los hijos son preferidos a las hijas. Aunque estas no dejan de ser útiles, para establecer alianzas estratégicas entre las familias mafiosas.

    Por lo demás, el recipiente productor (humano, pero menos), resulta secundario, a la hora de establecer prioridades logísticas. Y sí, ¡llamadme exagerado!

  • Y, en ese caso, le es mucho más fácil quedarse en un rincón…

    … sin molestar, disimulando.

    O sea, que las ideas que nos meten los otros se posicionan dentro de nuestro cerebro, pero de tal forma que no molestan. No intentan discutir con las propias ideas que nosotros producimos constantemente. Y mucho menso intentan suplantarlas, haciendo que pasen como propias.

    Pero el problema es que «decidan» en algún momento, buscarse un lugar preferente en lo que podemos llamar espacio cerebral de toma de decisiones. Algo así como un Estado Mayor de nuestro cerebro. Lo que llevamos llamando mente, desde que empezamos a reflexionar sobre el falso dilema de si Descartes nos considera duales o no.

    Es ese lugar donde una bibliotecaria cuántica se esfuerza por mantener organizada toda la información que entra en su espacio tiempo de trabajo. Lo que antes llamamaos meente, y que viene siendo el resultado de las impresisosnes que se han ido aacumulando en nuestsrso ADN, desde qu este salió de aquel fondo maarino, como un ssismple conglomeradao d eprorteinas «inteligeneets»

    Decimos inteligentes, porque fueron capaces de autorreproducirse sin ayuda exterior. Y esa es una muy buena prueba de inteligencia.

    Porque no hay nada exterior a ellas, aparte de seres inertes, es decir, moléculas sin inteligencia. Y esa inteligencia es la que ha ido evolucionando, al favorecer ese ADN original que s formen células y seres pluricelulares, cada vez más y más complejos. Un proceso evolutivo que, por lo de ahora, está en la etapa del homo sapiens, pero que, lógicamente, no tiene fecha de remate.

  • Y por eso es mucho mejor,siempre,…

    … mirarse a uno mismo!!!

    Hay que empezar por ahí. Sobre todo, para evitar sobrevalorarse cara al futuro. Porque la primera lección que debió aprender Eva (la de la Biblia Abrahámica), es que, buscar el conocimiento, siempre tiene consecuencias. Mejores o peores, pero las tiene. Como, por ejemplo, que te castiguen por pillar una manzana sin permiso o descubrir que tu «pilila», no tiene tanto atributo dimensional como las de tus compañeros.

    ¿A qué cada vez se entiende mejor eso de saber diferenciar entre mirar y ver? Y, sobre todo, lo de observar con atención, para no llevarse sorpresas. Porque muchos solo ven lo que quieren ver, y luego resulta una buena diferencia entre lo previsto y los visto (si lo vemos como es debido). Y también lo de evitar emociones fuertes y pensar racionalmente en lo que vemos.

    Quizás sea ahora un buen momento (el pene es todo un totem), para introducir un concepto científico esencial en este problema de ver bien : tomar las medidas necesarias, para comprobar lo que se ha visto.

    Cuando hablamos de que el cerebro, nuestro cerebro, no nos puede engañar (si no «le dejamos»), ya nombramos el departamento social de «tomar medidas» en una gran empresa, bien organizada. Donde se deben calibrar los datos de un suministro, entrante o saliente, para evitar que los números nos den luego un bofetón en plena cara, o en la cuenta de resultados. Es la ROM empresarial.

    Ellos son los filtros necesarios, para evitar que veamos lo que luego no querremos haber visto. Una gran desgracia.

  • De hecho somos casi ciegos…

    … para ver algo vital : la energía.

    Resulta muy difícil ver algo material, si, como decíamos ayer, no tenemos archivadas una serie de imágenes (ROM/MOR), que nos sirven para darle contenido expresivo a lo que estamos viendo. O dicho más correctamente, a lo que estamos mirando, para intentar ver algo de lo que eso puede ser. Porque, por ejemplo, si es microscópico necesitaremos una lente (filtro especial?), que nos permita ver algo de esas dimensiones tan tan pequeñas.

    Así nos pasó con la cruz de ayer. O puede pasar con el conglomerado de barras de luz que aparecen en esta imagen. Que son de una exposición sobre el uso de la tecnología lumínica , para expresar sensaciones y emociones a partir de su observación «en vivo». Pero que nos vale como claro ejemplo de ver lo que es muy difícil ver. Hacer estático, en este caso, algo que es básicamente dinámico.

    Algo que, como bien dice la frase de la imagen, nos lleva a un punto de vista realmente muy difícil : intentar observar la energía. Algo que no se deja observar directamente, pero sí que se disfraza en múltiples formas de exponerse en público. En este caso con luces fluorescentes, que incluso parecen tener vida propia. Porque están variando constantemente, entre la posición de encendido y apagado. Podemos decir que tiene «como una vida/dinámica temporal».

    Eso, en cierto modo es lo que significa vital : que está en perpetuo movimiento, como la materia viva, que, solo para, cuando se ha transformado en materia muerta.

    Y la materia se hace viva, cuando tiene dentro una forma de hacer energía. Es como el barro bíblico, que necesitó ser insuflado por Yahvé (dicen), para convertirse en Adán.

  • Porque «lo visto» y grabado puede ser algo que no nos dice nada…

    … hasta que aprendemos a verlo.

    Porque igual que el modelo atómico anterior, aquí necesitamos tener algún conocimiento de Historia Sagrada, como se le llamaba hace tiempo, para conectar con una posible cruz cristiana.

    Y además, si tienes esa imagen en mente, es decir más Historia Sagrada, hasta puedes imaginar a Jesús cargando con ella camino del Calvario. ¿O no?

    O sea, ¿tenemos algo en nuestra memoria organizada y permanente (la que lamamos ROM del cerebro humano, por lucir nuestro saber tecnológico), que nos ayude en la visión de una realidad determinada? Aunque también le podíamos llamar a esa memoria tipo ROM, una MOP, porque hace algo de «mopa», cuando le toca barrer la RAM (memoria temporal y menos organizada o también memoria organizada no permanente, MONP… algo así, como la «mesa de trabajo» temporal). Es decir, cuando le toca deshacerse de ciertos datos, que parecen no coincidir con la posible realidad, una vez consultada la ROM/MOP. ¡Y hay que rehacer la visión!

    Aunque puede que si asimilamos la RAM a una mesa de trabajo, donde colocamos los folios y las carpetas de trabajo sin mucho miramiento, algo desorganizadas por las prisas del momento, tendríamos que llamar a esa RAM una memoria No Organizada y No Permanente, es decir, MNONP, algo más largo, pero fijando mejor ese detalle de cierto nivel de desorganización, que se debe dar en la RAM, comparada con la extrema organización de una ROM/MOP. Que, puestos a matizar, podemos llamar MOR, teniendo en cuenta que permanente y registrada vienen a ser lo mismo.

    Luego, lógicamente, puede estar la casa sin barrer, porque cada uno es como es. Y habrá gente capaz de tener una ROM/MOP/MOR tan desorganizada como la barra de un bar en hora punta. O, incluso, más, por no tener barman que la organice.

  • Porque la materia está ahí…

    … aunque nos cueste tanto verla.

    Porque está ahí para ser vista, pero hay que objetivizarla : hacerla real (material). Como el barro hecho hombre, eso que nos cuenta el Génesis abrahámico. Hasta que Yahvé ve al Adán, dándole forma a esa cantidad concreta de barro, podemos decir que Adán no existe. Solo es barro. Porque la materia es la que le dá forma a lo que ves. Y no interactúa directamente con tu mirada, con tus ojos, porque ella lo que hace es conformar «cosas», justo dentro de tu cerebro. Los rayos de luz que chocaron en sus partículas, en su exterior, te las manda reflejadas hasta las neuronas, en tu interior, que deben grabar esa señales luminosas. Dándole la forma precisa a esa materia reflejada.

    Pero esas cosas que vienen reflejadas del exterior, tienen que ser algo conocidas por él observador (memoria cerebral), por ejemplo haberla visto antes, o haber visto un tipo de materia que se le imite bastante. Algo que no pasa con el csao del Yahvé, porque es la primera vez que hace a un Adán y piensa en él (le da un alma). Antes no viera a ningún humano.

    Por ejemplo, en la imagen, tenemos algo que puede parecer un átomo con tres enlaces. Pero solo será capaz de ver «eso», si tienes alguna noción de Química. O, por lo menos, visitaste el Atomiun de Bruselas alguna vez.

    Y si la bruma te difumina demasiado la imagen, entonces es cuando estará ese cerebro «que tanto nos engaña», para ir sacando características de lo que ves, para que puedan ser comparadas con otras imágenes que tienes almacenadas en tus archivos neuronales correspondientes. Y, de esa manera, ir complementando las partes difusas del puzzle visual que estás observando.

    Porque si no has visto nunca un modelo atómico, entonces no puedes ver lo que realmente es eso que estás mirando. Algo redondo, esférico, de lo que salen «como tres tubos». Y, justo ahí, es donde entra a jugar su papel crucial tu ROM/MOP/MOR (Memoria Organizada Registrada).