
Pero dejemos la ficción y volvamos al día a día. Apliquemos el instrumental sociogenético, para analizar la conducta humana, lo que no tiene nada de fácil. A la complejidad de la estructura social que tiene marcada la sociedad humana, partiendo ya de cierta complejidad biológica, se le añade el hecho de que los genes sociales (sociógenes) no son neutros como si lo son los biológicos (biógenes).
El sociogén que le hace sentir como natural la pobreza al pobre, no es el mismo que le hace parecer natural esa pobreza (del pobre) al humano rico. Y además el humano rico tiene otro sociogén ,que le hace ver como natural su propia riqueza… ¿a qué resulta complicadillo?
¿Cómo contestar, entonces, a la pregunta del título, si acabamos de decir que la pobreza puede ser natural, tanto para el pobre como para el rico. Siempre en relación al pobre, porque sería antinatural para el rico el hecho de considerar natural ser él el pobre. La naturalidad de la pobreza (para el rico) está en que el pobre sea pobre, no en que el rico pueda ser pobre. Los sociógenes negativos están para algo.
Y para continuar, los sociógenes negativos, que meten en la mente del pobre y del rico esas ideas (y repetimos ambos son negativos), no pueden explicar la situación. Entre otras cosas porque ese no es su cometido.
Es la sociogenética, combinación de genética y sociología, la que tiene que aportar herramientas para hacer las pertinentes preguntas: si no es natural (es social), ¿cómo se ha construido esa situación (muy desigual por cierto)? ¿En qué nos ayuda saber este tipo de cosas, para mejorar el comportamiento de unos y otros? Y hablamos de plantearse la mejora, no de buscar ya posibles caminos de redención.








